SISTEMAS DE ACCIÓN Y ENGRAMA

CATEGORIADEFINICION
SISTEMAS DE ACCION  Indispensables para sobrevivir los problemas de apego (cercanía a los cuidadores) y defensa (relacionados con el bienestar y la supervivencia). Son los elementos que configuran la personalidad están constituidos tanto por las partes que son conscientes (PAN) como por otras inconscientes o emocionales (PE). Estos sistemas de acción pueden ser de dos tipos: 1.centrados en la gratificación y la vida diaria, 2. centrados en la defensa. Mayoritariamente en la evitación y protección ante estímulos que son aversivos. Algunos sistemas de acción actúan como mediadores de actividades mentales y conductuales relacionadas con la vida cotidiana, como son la exploración del entorno (incluidos trabajo y estudio), juegos, manejo de la energía (dormir y comer), apego, sociabilidad, reproducción y cuidados principalmente de los hijos. Otros sistemas de acción están orientados hacia las acciones defensivas en respuesta a la amenaza de la integridad física (por otra persona), al rechazo social y a la pérdida de vínculos afectivos. Está compuesto por diversos subsistemas: hipervigilancia, congelación, huida, lucha, sumisión total
ENGRAMASon redes neuronales que guardan memoria del trauma para poder aprender de lo ocurrido y poder defenderse si hay una amenaza parecida. Los engramas pueden quedar asociados a fobias (tangibles o intangibles) o actividades que eviten el malestar (por ejemplo adicciones) o crear rasgos de personalidad que ayuden a regular el malestar. Tenemos engramas a nivel cortical, que son conscientes y que son los que dirigen nuestra vida diaria, nos ayudan a saber hacer un trabajo o a decidir a qué hora debemos acudir a una cita. A nivel inconsciente quedarán guardados en la memoria procedimental. Son los que nos ayudan a hacer cosas sin revisar constantemente cómo hacerlas, por ejemplo conducir el coche. Las partes que están enfocadas en la tareas de la vida diaria las llamaremos Parte Aparentemente Normal de la personalidad (PAN) (Van Der Hart et al. 2011). A nivel subcortical tenemos engramas que están relacionados con emociones, nivel subcortical, como el miedo, la rabia, la culpa o la vergüenza. A estas partes las llamaremos Partes Emocionales de la personalidad (PE). Estas escapan a nuestra voluntad, actúan de forma impulsiva y por eso las llamamos «inconscientes». Estas partes son las que cargan con la rabia y el miedo. Son PE centradas en la defensa y pueden hacerlo de dos modos diferentes, bien evitando el conflicto o bien lo crean tomando un rol muy agresivo.
MODELOS DE LAS PARTES (Hernández)Parte pública o Self: Es la que mostramos a los demás. Puede que nos guste o no. Sería lo que la teoría de la disociación estructural denomina como PAN. Partes impulsivas: Son muy extremas y se perciben como negativas por el individuo. Partes controladoras: Son partes que buscan tener todo en control. Son muy fóbicas a las demás. Partes heridas: Son las que sufrieron el daño. Son muy infantiles. Partes rechazadas: Son las partes que no nos gustan de nosotros. Pueden aliarse con las impulsivas o las controladoras y suelen coincidir con las partes heridas

FUENTE: Hernández, M. Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen, Edit. Desclée De Brouwer, Bilbao, 2019

REPRESENTACIONES MENTALES, SELF, ESQUEMAS, PROYECTO DE VIDA, ENTORNO Y PERSONALIDAD

Una persona es diferente a otra pero no son sus rasgos de personalidad –carácter- o su temperamento los que las hace únicas. Cada uno tiene una forma de representarse a sí mismo y de representar a los demás. También tienen valores, creencias y esquemas, metas u objetivos de corto y largo plazo..

Las representaciones mentales explican que hacen, por qué lo hacen, lo que piensan y sienten las personas. Nos permiten considerar lo que es relevante de los demás (valores) y restringen nuestra apreciación de las relaciones interpersonales (como son los demás y filtran la información según lo que nos importa). Según   estas representaciones o Modelos Internos Dinámicos (MID), de Bowlby, “son el resultado de los vínculos de apego primarios; las experiencias vinculares son representadas mentalmente y permiten desarrollar expectativas sobre sí misma, otras personas y el mundo social, por lo que los MID posibilitan la anticipación y la interpretación del comportamiento de los otros,

actuando en consecuencia (Carbonell et al., 2006; Main et al., 1985; Rothbard y Shaver, 1994; van IJzendoorn, 1995). …. Bowlby (1973) mencionó que en la construcción de los mid, un aspecto clave es la noción de quiénes son las figuras de apego, dónde pueden ser encontradas y cómo se espera que respondan. Postuló que una persona con cuidadoras sensibles y responsivas es más confiada y busca ayuda en situaciones que no puede manejar sola, desarrollando en consecuencia MID de sí misma (self) segura, cuidadoras comprometidas y un mundo benigno (Salinas-Quiroz, 2013).”[1]

Los rasgos de personalidad, los valores y las representaciones mentales pueden darnos señales de la personalidad, pero no sabremos su orientación de vida sino conocemos su proyecto de vida. Para ello es necesario conocer el sí mismo (self) y el sentido de identidad, que dan a la vida sentido de unidad, continuidad y ser persona única.

En cuanto al self  “se traduce en psicología como sí mismo, y es un constructo (concepto o categoría descriptiva) utilizado por diversas escuelas psicológicas…. Como suele pasar en psicología, las definiciones sobre el sí mismo son diversas, adquieren su significado según el enfoque teórico o el campo de estudio que decide su uso, donde las distintas escuelas orientan sus esfuerzos explicativos ya sea en la vida psíquica interior, en la interacción con el ambiente o en las estructuras cognitivas, por ejemplo. Pero en general se refieren a las creencias, conceptos y representaciones subjetivas que tiene la persona de sí misma (autorreferencia)….. Entonces el self engloba conceptos como autoestima (self-esteem), autopercepción (self-perception), autoconciencia (self-consciousness), autoimagen, autoconcepto, autoeficacia, autoevaluación, autodeterminación…, que son procesos cognitivos diferenciados que se pueden inferir mediante una observación entrenada. El self se refiere al grado de consciencia que tenemos sobre nosotros mismos y de la integración de nuestros diferentes procesos cognitivos.”[2]

Winnicott señaló la importancia para el desarrollo del verdadero self del papel de la madre sensible y receptora de las necesidades del niño, si ella no responde a sus necesidades emocionales el niño “y no es capaz de sentir y responder suficientemente bien a las necesidades del pequeño, sustituirá el gesto espontáneo de aquel por una conformidad forzada con su propio gesto materno, de ese modo esta repetida conformidad llega a ser la base del más temprano modo de falso self. …” Las funciones maternas primordiales son tres: el sostenimiento o sostén emocional (holding), la manipulación o manejo (handling), y lapresentación objetal (objet-presenting) para que el niño integre su mundo interno[3]

Para la teoría de las relaciones objetales el self “comprende el conjunto de objetos internos que

constituyen al sujeto, que le dan identidad, que constituye su sistema de valores ambiciones y metas, su modo general del ver el mundo, sus actividades y al resto de las personas”[4]

Los esquemas son una visión del mundo y la forma en que pensamos de nosotros mismos y de los demás que define una forma de percepción y un comportamiento frente a los acontecimientos. No posibilitan dar una repuesta en la interacción con los otros.

Las metas y objetivos definen y cuantifican los planes, proyectos y aspiraciones, anhelos, lo que queremos lograr, lo que buscamos en la vida. En suma, el proyecto de vida.  Los proyectos y metas pueden modificar nuestra disposición a actuar (rasgos de personalidad). Como dice Susan Cain, en el Poder de los Introvertidos, si bien existe una personalidad fija, la introversión, la persona posee rasgos variables que le permiten mostrar signos extrovertidos para su proyecto personal. Por ejemplo,  cuando una profesora entra a dar su clase, para incentivar, despertar interés y mantener la atención en su clase, puede comportarse como extrovertida.

La personalidad no solo está constituida por el temperamento, carácter (rasgos), representaciones mentales (esquemas) y proyecto de vida sino que influye el entorno o ambiente en el que se desarrolló la persona y sus interrelaciones sociales (instituciones educativas, familia, amigos, trabajo) que puede ser un factor más influyente en la formación de la personalidad. Según Feixas i Viaplanna, surgió la teoría interaccionista en el debate sobre que es más determinante, la persona o la situación, que plantea que “la actividad humana surge de un patrón fluido y complejo en el que la persona, la situación y la conducta ejercen influencia la una en la otra de forma recíproca”

Dicho autor también destaca que la personalidad se ve afectada de manera sustancial por los acontecimientos vitales como son el apego y el trauma que tuvieron en el pasado

FUENTE: Feixas i Viaplanna, G. Personalidad, Edic. Emse Edapp, España, 2018; RESUMEN DE EL PODER DE LOS INTROVERTIDOS DE SUSAN CAIN, Sapiens Editorial, 2017.


[1] Salinas Quiroz, F. Educación inicial: apego y desarrollo sociocognitivo, Universidad Pedagógica Nacional, Ciudad de México, 2017

[2] Que es el self, https://www.psicoadapta.es/blog/que-es-el-self/

[3] García Cantalapiedra, M. y otros autores, Para entender la psiquiatría, Editorial Biblioteca Nueva, S. L., Madrid, 2015

[4] Idem

EL APEGO Y SU INFLUENCIA EN LAS RELACIONES AFECTIVAS

En varias notas, sobre este tema, se ha señalado que el  tipo de apego influye en la personalidad y en las relaciones sociales que establecemos.  Manuel Hernández Pacheco sostiene que el tipo de apego determina como nos relacionamos con los demás (y consigo mismo) a lo largo de su vida.[1]  Otros autores recalcan como se alteran éste en el tiempoEl apego tiene su origen en la infancia, pero las funciones esenciales del apego permanecen a lo largo de toda la vida: el deseo de proximidad con la figura de apego, el contacto privilegiado, los sentimientos de seguridad y bienestar de ese contacto. Lo que va a cambiar con los años son las formas de mantener esa proximidad.” [2]

En el video Tipos de apego emocional y efectos psicológicos se plantean, entre las principales, algunas conclusiones sobre el apego:

El apego puede influir en el tipo de pareja que elegimos, en la relación que establecemos, los acontecimientos, los comportamientos y los estilos emocionales más probables.

-Aunque son muchos factores que influyen en que una relación sea sana o tóxica, parece que el apego en la infancia es un buen predictor.

El apego cubre nuestra necesidad de seguridad emocional, que incluye: aceptación, estima, afecto y cuidados eficaces. Estos pueden condicionar –nunca determinar- el tipo de relaciones que mantenemos

Las figuras de apego son las personas que más influyen en la socialización de niñas y niños en la etapa adulta. De aquí se aprende el lenguaje de la intimidad que precisamente usamos en las relaciones de pareja.

Según el tipo de apego habrá mayor tendencia a la consecución de una pareja sana, ansiosa, obsesiva o desconfiada. Este tipo puede ayudar a comprender nuestras fortalezas y vulnerabilidades en una relación.

Bowlby, que desarrollo la teoría del apego, deriva que las experiencias en la primera infancia influirán en los ámbitos más relevantes de nuestra vida.

-Un apego traumático puede llevar a un vínculo desorganizado y, en algunos casos a trastornos graves            

Los estilos de apego de pareja son:

  1. Apego ansioso ambivalente: lleva a un patrón de inseguridad o duda en la relación. No consiguen conservar la idea de la incondicionalidad de su pareja.Por eso necesitan mucha aprobación, que les demuestren una y otra vez que les quieren. Se puede dividir en dos relaciones de pareja: a.  una relación ansioso-dependiente en que estas personas tienen un profundo deseo de cercanía y dependencia junto con una mayor preocupación y, a menudo, expectativa desmesurada y catastrófica sobre el rechazo. Las relaciones, en este caso, se caracterizan por los celos, los bajos niveles de confianza en el otro y la insatisfacción mutua. Desean comprometerse con las relaciones, pero expresan un estilo de relación controlador y dominante. bansiosa-evitativa en la que se considera que las relaciones cercanas no son tan importantes, valoran por encima de todo su independencia y autosuficiencia. Sus relaciones se diferencian por sus bajos niveles de compromiso, complicidad y confianza. Tienen un alto grado de ansiedad, motivo por el cual evitan comprometerse. Temen ser rechazadas, suelen evitar la intimidad hasta tal punto que sabotean las relaciones en las que se encuentran.
  2. Estilo de apego desorganizado: fueron gravemente desatendidos. En algunos casos sufrieron violencia física, verbal o negligencia. A medida que crecen, van aprendiendo a amoldarse a las personas para que no se enfaden y no les rechacen o violenten. Los malos tratos los convierten en personas desconfiadas, en continuo estado de alerta, con baja autoestima y rabia reprimida. En sus relaciones personales experimentan sentimientos contradictorios. Por un lado, desean tener pareja y formar una familia, pero por otro, se sienten muy incomodas y vulnerables en situaciones de intimidad emocional, por lo que les resulta difícil mantener una relación estable y expresar sus emociones que frecuentemente mantienen reprimidas.
  3. Estilo de apego seguro: son adultos que sienten comodidad en la intimidad, confianza para ser vulnerables en las relaciones, ya que cuentan con el apoyo de los de su entorno, saben que merecen amor, muestran un punto de vista positivo de su imagen, sus parejas y sus relaciones. La personalidad segura suele tener un historial de interacciones cálidas y receptivas en la infancia.

FUENTE: TLP México Salud Mental, youtube.com


[1] Hernandez, Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen, Edit. Desclée De Brouwer, Bilbao, 2019

[2] Sentirse querido. El papel de la teoría del apego durante la infancia. https://online.ucv.es/resolucion/teoria-del-apego-infancia/

ESTRATEGIAS DE REGULACIÓN

CONCEPTOSegún Compte Boix Almudena: “Las principales definiciones (Thompson, 1994 y Gross, 1999) hacen referencia a la regulación emocional como un proceso adaptativo del ser humano para ejercer un control emocional ante ciertas situaciones, pero los intentos para controlar y/o modificar los estados de ánimo bien pueden ser efectivos y adaptativos o por el contrario, ineficaces, disfuncionales e incluso contraproducentes (Hervás y Vázquez, 2006).”
0BJETIVOSi el niño siente a los padres pocos previsibles y/o pocos afectuosos creará estrategias de control para regularse, evitar la incertidumbre y malestar como la evitación, perfeccionismo, abuso de sustancias o trastornos alimenticio. Busca la evitación de la ansiedad por falta de control. Para recuperar el equilibrio evita los estímulos aversivos. Pero al evitar lo que les da miedo, la amígdala refuerza esta valoración, lo que produce mayor evitación. La estrategia más básica es evitar lo que nos da miedo físico (una persona, lugar o tarea). Hay evitaciones más complejas como no sentir sensaciones desagradables, evitar partes de la personalidad que no nos gustan o pensar que somos culpables o defectuosos. Aparecen en la infancia, pero más frecuente en la adolescencia y aun en adultez. Si no hay consistencia entre la su conducta y la repuesta de sus cuidadores, se creará una sensación de falta de seguridad, de no tener el control, y de alerta. Según lo ocurrido en la infancia con estas dos últimas, se considerará al mundo como peligroso o no. Las rupturas del apego violaran el no tener control, lo que obliga al niño a buscar otras figuras de apego, pero será patológico si la sensación de no tener control y, por lo tanto de ansiedad es excesiva. Los humanos buscan protección en las figuras de apego, amigos en la adolescencia y pareja en la edad adulta. Si las estrategias fueron defectuosas o no se cuentan con recursos necesarios puede procesar una amenaza que desborda las capacidades. El individuo actuará para resolver la incertidumbre. Las estrategias de regulación se modificaran con la edad y que permitan reducir la ansiedad y recuperar el equilibrio. Mentalizar es ayudar a integrar las experiencias en la memoria narrativa y reconocer los recuerdos implícitos y patrones inconscientes, ayudando a los pacientes a autorregularse y regularse en sintonía con los demás.
 TIPOS DE ESTRATEGIAS
RitualesQue tranquilizan y que estos evitan que ocurra algo malo. Repiten el ritual hasta que se convierte en patología: pensamientos obsesivos que pueden llevar a conductas compulsivas y se convierten TOC
AdicionesEvitación mediante sustancias, juego, compras o sexo compulsivo que evitan el malestar interno. No permiten lo que nos hace daños se haga consciente. Aparecen en la adolescencia. Permiten evitar la conexión con el mundo interno que está muy dañado y/o vacío.
Trastornos alimenticiosLa ingesta o no comer actúan como regulador de la ansiedad y el malestar, evitando el contacto con las emociones. Son la anorexia (no alimentos), los atracones (exceso de comida) y la bulimia (se come en exceso y se vomita)
DisociaciónEstrategia biológica para evitar un dolor psicológico excesivo para los recursos que  dispone el individuo. Disociar es evitar toda la intensidad de la experiencia. Pueden darse en la infancia ante situaciones de amenaza que desbordan al niño, o bien en la adultez que rememoren algún trauma anterior o una situación que suponga una amenaza muy grave o desborde las capacidades del individuo.
 OTRAS ESTRATEGIAS MEDIANTE PATRONES DE PERSONALIDAD
PERSONALIDAD CUIDADORADesde la infancia, el niño aprende que sus necesidades no son importantes y se siente culpable y defectuoso por ello. Trata de adaptar su comportamiento a los que esperan los demás. Una forma de hacerlo es con la parentificación o el cuidado de los padres o hermanos. Tenderá a generar una parte muy enfadada que no se expresará por miedo a provocar el rechazo y acabará disociándose. Están pendientes de las necesidades de los demás, anteponiéndose a las propias, terminará en graves trastornos de ansiedad o personalidad.
PERSONALIDAD PERFECCIONISTASe forma en la infancia. Si soy perfecto hago todo bien, las cosas funcionaras, mis padres me querrán. La búsqueda de perfección se convertirá en un rasgo de su personalidad, que nunca están satisfechos que lleva a mas perfeccionismo. Tienden a procranistar por miedo de no hacer las cosas bien, lo cual provoca ansiedad al sentir que no son útiles y han fracasado. Es un rasgo que puede formar parte de diversos trastornos de personalidad y otros.
PERSONALIDAD NARCISITAEl niño desarrollo un concepto alto de sí mismo y autoestima exagerada, bien porque no espera que del exterior se satisfaga su afecto y debe cuidar de sí o ha sido sobreprotegido por lo que siente que los demás deben cuidar de el y sus prioridades deben estar por las de los demás.
PERSONALIDAD INDOLENTEEvita actividades que puedan suponer un riesgo de fracaso. Se culpa a los demás de todo lo que no funciona sin hacer ningún esfuerzo por cambiarlo. Puede ser temporal en la adolescencia. Es patológica si continua en la adultez.

FUENTE: Hernández, M. Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen, Edit. Desclée De Brouwer, Bilbao, 2019; Compte Boix Almudena, Regulación emocional: concepto, estrategias y aplicaciones en la relación de ayuda, Tesis de Grado de Trabajo Social, Universidad de las Baleares, 2014

RESUMEN DE MENTALIZACIÓN Y REGULACIÓN EMOCIONAL

Según Graell, A. y Lanza, G. los conceptos de apego, mentalización y regulación emocional  están relacionados. Estos autores definen la mentalización como: “una forma de actividad mental imaginativa, predominantemente preconsciente, que interpreta el comportamiento humano en términos de estados mentales intencionales (necesidades, deseos, creencias, sentimientos, objetivos, etc.). La mentalización es imaginativa en la medida en que tenemos que imaginar qué ha de estar pensando o sintiendo la otra persona…..En un sentido más amplio, alude a una capacidad esencial para la regulación emocional y el establecimiento de relaciones interpersonales satisfactorias, así como para la transformación y el refinamiento de las emociones y los impulsos.”

Graell y Lanza señalan que las principales funciones de la mentalización incluyen:

Atribuyendo estados mentales a los otros (creencias, sentimientos y motivaciones), podemos entender más fácilmente su comportamiento.

– Mentalizando es posible anticipar cómo puede impactar determinada actitud nuestra sobre los demás

La mentalización facilita la comunicación. Para mantener un diálogo fluido es necesario tener información sobre el estado mental de nuestro interlocutor.

Una adecuada identificación de los deseos y sentimientos de uno mismo, ayuda a regular y a tomar decisiones respecto a la expresión de dichos sentimientos. Esto favorece la autorregulación emocional: inhibirnos si es necesario, o expresar y eventualmente modificar las emociones, etc.

Un buen desempeño mentalizador permite diferenciar los pensamientos de la realidad y movernos en el espacio representacional, conectando los pensamientos con los hechos, pero conociendo la diferencia.

Hernández, M. hace referencia a la mentalización en la infancia como la función reflexiva que permite observarnos a nosotros y a los demás con sus estados mentales: deseos, objetivos, valores o actitudes. Es la capacidad de autorregularse emocionalmente a sí mismo y a los demás. Si los padres no son capaces de autorregularse y a los demás el niño buscara una estrategia de regulación diferente para sentir que tiene la capacidad de controlar su entorno. La mentalización se da en las relaciones paterno-filiales, en la escuela, en las amistades y en las relaciones de pareja.

Según este autor, el apego y la mentalización son dos conceptos unidos. La mentalización en la adolescencia y adultez se basa en los sistemas de regulación de afecto de la infancia. Hay experiencias y aprendizajes con una fuerte carga emocional, en los primeros años de vida, que llevan a una alerta constante y a una estrategia de regulación para mantener la estabilidad emocional.

Mentalizar es ayudar a integrar las experiencias en la memoria narrativa y reconocer los recuerdos implícitos, ayudando a los pacientes a autorregularse y regularse en sintonía con los demás.

La mentalización ayuda a conocer porque se gestaron estas memorias, modificarlas, flexibilizar las repuestas de afrontamiento y recolocar la base segura. Esto ayuda a autorregularse y responder de forma voluntaria y no automática a los eventos que le provocan miedo o ansiedad.

Graell, A. y Lanza señalan el papel crucial de las madres ya “que son capaces de mentalizar adecuadamente, son más aptas para tener niños que puedan regular y  contener su propia experiencia afectiva, que puedan expresar el grado de sus necesidades y sentimientos de una manera clara y dotada de sentido, que comiencen a estar alertas sobre sus propios estados mentales y los ajenos, y que cuenten con formas crecientemente simbólicas de autoexpresión, a medida que ingresan en la mediana infancia….. En este sistema la madre juega un rol esencial en lo que hace a la modulación de los estados afectivos del niño, ya que este último tiene a su disposición sólo medios muy rudimentarios para regular sus afectos (como evitar el estímulo perturbador, o chuparse el pulgar). Por ese motivo, la calidad de las actitudes de la madre ejerce una fuerte influencia en la regulación de dichos afectos.”

En cuanto a la regulación emocional, los autores señalados, citan a Winniccot con su concepto de sostén, que se refiere “en el sentido físico y psicológico del término, permite al bebé organizar, de manera segura, sus impulsos, deseos y temores como experiencias predecibles y promueve los inicios de la integración emocional.”

Compte, A., señalan que los principales autores definen la regulación emocionalcomo un proceso adaptativo del ser humano para ejercer un control emocional ante ciertas situaciones, pero los intentos para controlar y/o modificar los estados de ánimo bien pueden ser efectivos y adaptativos o por el contrario, ineficaces, disfuncionales e incluso contraproducentes.”

Según este autor algunos estudios muestran una relación entre la regulación emocional y la aparición y/o continuidad de algunas enfermedades y trastornos. Así, por ejemplo “al déficit de regulación por empleo de estrategias disfuncionales de regulación emocional. Se trata de la aplicación de estrategias contraproducentes como es la evitación, el rechazo o la supresión cuyo resultado es el aumento de las reacciones emocionales que se intentaban regular”.

El autor, en su tesis, recalca la influencia de los estilos de apego en la regulación emocional.

FUENTE: Graell, A. y Lanza, G., “Mentalización, apego y regulación emocional”; Compte, A.,  Regulación emocional: concepto, estrategias y aplicaciones en la relación de ayuda, Universidad de Islas Baleares, Tesis, 2014; Hernández, M. Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen, Edit. Desclée De Brouwer, Bilbao, 2019

EL ESTRÉS CRÓNICO Y LA ANSIEDAD

La ansiedad es una experiencia emocional que se caracteriza por una sensación de miedo difuso e inespecífico provocado por una posible amenaza. La ansiedad es una emoción secundaria derivada de una primaria, el miedo, con rasgos de anticipación e incertidumbre. Esta genera una serie de repuestas fisiológicas y emocionales (angustia, etc.).

El miedo es una emoción negativa pero que nos pone en un estado de alerta ante un peligro que genera una repuesta (lucha o huida)  y una estrategia de afrontamiento. Ante un peligro real buscamos como defendernos lo que nos genera un miedo intenso. En cambio, también hay un miedo excesivo o sea desproporcionado respecto al estímulo que lo ha causado y que nos genera ansiedad. El miedo puede ser real pero también hay miedo que se basa en los pensamientos, situaciones que no han ocurrido, imaginarias y que anticipamos. Las repuestas fisiológicas serán las mismas en las situaciones reales de peligro o un evento de estrés.

La ansiedad genera sensaciones negativas que se origina por señales de alarma que emite nuestro cerebro, que se provocan por elementos internos o externos  como un estímulo que provoque miedo o problemas en las relaciones interpersonales.  Puede darse por alguna experiencia del pasado y que se guarda en la memoria. Estos hechos quedan grabados de manera inconscientes y se evocaran, de forma automática, en cualquier momento de la vida. Esto puede generar un miedo excesivo, que es un trastorno patológico, que se traduce en ansiedad.

Los trastornos de ansiedad incluyen a: pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, fobia social, fobias específicas y trastorno de ansiedad generalizada.

El estrés crónico proviene del impacto del estrés negativo que se mantiene sostenida y prolongadamente causado por diferentes estresores como los provenientes del entorno. Este se refiere a los elementos externos (psicosociales,  pero también tenemos internos. La repuesta a este tipo de entorno se torna en mal adaptativas. Este tipo de estrés provoca efectos fisiopatológicos y que son más fuertes en personas vulnerables dependiendo de los factores psicológicos y neurobiológicos, genéticos y del entorno. En los primeros, inciden como se vivió la infancia. Si hubo maltrato, abandono, abuso, violencia o negligencia se generan traumas que afectan a la personalidad del individuo. También se cuentan entre estos factores los esquemas cognitivos disfuncionales que incluye creencias y pensamientos limitantes y otras distorsiones cognitivas (estresor interno). Estas generan una visión distorsionada de la realidad., que termina afectando nuestra autoestima.

Entre los factores neurobiológicos tenemos que, con estrés crónico, hay una actividad excesiva del sistema nervioso simpático  que genera ansiedad crónica y del SNE que lleva a una hiperactividad del eje HPA con lo que aumenta el cortisol la hormona del estrés crónico que a su vez puede generar aumento del colesterol y triglicéridos, que lleva un síndrome metabólico que puede llevar a obesidad, diabetes e hipertensión. Si bien el aumento del cortisol tiene efectos antiinflamatorios, el aumento crónico de éste se ha relacionado con una deficiencia del sistema inmune.

También, dentro de estos factores, se incluyen los desequilibrios en los neurotransmisores y la disminución de la serotonina en el hipocampo (órgano que controla las emociones). Así como la predisposición genética, debido a polimorfismos genéticos.

En cuanto al entorno, tenemos problemas, dificultades y situaciones no resueltas (en el trabajo, con la pareja, economía, de salud, relaciones sociales, en los estudios, etc.) que tienen sus causas reales, en  exageración o irreales que se van acumulando generando preocupaciones excesivas que conducirán a la ansiedad o trastorno de ansiedad generalizada. Este último se caracteriza por una ansiedad persistente, que se refleja en un temor constante y difuso con preocupaciones continuas. Nos sentimos estresados y cansados para llevar a cabo nuestras tareas, concentrarnos y mente difusa. También puede haber irritabilidad, poca paciencia para escuchar a los demás, incomodidad continúa, dificultad para relajarnos y disfrutar del momento. Puede llevar al insomnio y desencadenar dolores difusos en el cuerpo, por la tensión muscular constante, como el de espalda, en la región lumbar y en el cuello y dolores de cabeza. Este trastorno también puede llevar a la depresión. Los síntomas de este trastorno, según el hospital Gregorio Marañon, de Madrid, se pueden resumir así: 1 .Expectación aprensiva: anticipación que algo va a ocurrir, temores difusos y gran inseguridad. 2. Tensión motora: incapacidad para relajarse, tono muscular estriado aumentado. 3. Hiperactividad autonómica: menos frecuentes y graves que los de tipo cardiocirculatorio y respiratorio de la crisis de pánico y 4. Vigilancia y escrutinio: hiperalerta, distraible e irritable.  Entre los efectos del estrés psicosocial están el burnout y los psiconeuroendocrinológicos.

FUENTE: Hernandez, M., Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen, Edit. Desclée De Brouwer, Bilbao, 2019;  Tafet, G., El Estrés, Edit. Emse Edap, España, 2018, y,  Ansiedad y Depresión, Edit. Emse Edap, España, 2018; Instituto Nacional de Salud Mental, Trastornos de Ansiedad, http://www.nimh.nih.gov

EL MODELO COGNITIVO DEL ESTRÉS Y LOS TRASTORNOS (I)

En otra nota mencionamos que el modelo cognitivo plantea que formamos conocimientos y creencias que dominan nuestro pensamiento y forma de actuar. Las creencias se clasifican en esenciales y superficiales. Estas determinan nuestros valores, reglas sociales y culturales, identidad, etc. Generalmente aceptamos las creencias como válidas, pero en el caso de las superficiales las cuestionamos y modificamos con ciertas situaciones de la vida.

Las experiencias negativas y adversas en la niñez pueden generar efectos duraderos y llevar a la formación de esquemas cognitivos disfuncionales. Es el caso de violencia, maltrato, abuso y abandono que pueden provocar sufrimiento y traumas llevando a formar creencias limitantes y distorsionadas. Son sesgos negativos que pueden llevar a distorsiones cognitivas, que influyen negativamente en el procesamiento de la información, en nuestra forma de pensar y de actuar sesgada que llevan a una vulnerabilidad cognitiva. Estos esquemas disfuncionales influyen sobre las evaluaciones cognitivas sesgando y limitando el procesamiento cognitivo.

Este procesamiento nos permite procesar la información a cada estímulo ambiental, incluyendo las características del estresor, el lugar y momento del estrés. Nos permite una percepción del estrés y una repuesta adaptativa. El recuerdo de experiencias pasadas puede mejorar esta repuesta, pero si estas fueron negativas pueden dejar de ser adaptativas y pasan a ser exageradas o invasivas. La percepción anticipatoria del estrés deja de mirar el futuro y se impone en el presente generando una ansiedad anticipatoria  y síntomas de angustia derivadas del pasado.

En el procesamiento psicológico del estrés juegan un papel importante, en la repuesta a éste, las variables cognitivas y emocionales. La repuesta puede surgir en presencia de los estresores ambientales o por la evocación de experiencias pasadas. Por ej. cuándo nos anticipamos más de lo necesario a un examen o entrevista de trabajo, pueden generarse preocupaciones excesivas, mal adaptativas y exageradas comunes en personas que tienen trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada.

Esto ocurre también cuando recordamos situaciones estresantes pasadas, de manera automática, generando una sensación de culpa y autorreproche, que afecta a nuestra capacidad de afrontar situaciones presentes, lo cual lleva a una patología como el estrés postraumático y la depresión.

En una situación de estrés, el procesamiento cognitivo requiere de manejo de información como el estresor, contexto, nuestra información, conocimientos y habilidades, que forman parte de nuestros esquemas cognitivos. Estos contienen matices subjetivos a una evaluación que intenta ser objetiva.

El dominio personal es un esquema cognitivo que nos permite ubicarnos a nosotros mismos y tolo que tiene que ver con nosotros. El mapa de este dominio, dibujado como un conjunto de círculos. En el círculo más cercano al centro se colocan las personas más significativas en nuestro mundo (padres, hijos, pareja o amigos íntimos), en el siguiente nivel, se localizan las personas más significativas; en el siguiente, las cosas que tienen que ver con su identidad como personas o aspectos que conforman su identidad social, cultural, religiosa y otros aspectos. El significado subjetivo que adjudicamos a los diversos estímulos ambientales, situaciones o eventos, estará marcado fuertemente por nuestra evaluación cognitiva y esquemas cognitivos, entre los cuales está el dominio personal.

FUENTE: Tafet, G., El Estrés, Edit. Emse Edap, España, 2018

EL MODELO COGNITIVO DEL ESTRÉS Y LOS TRASTORNOS (II)

Le concedemos importancia o no a los diversos estresores en función del impacto que tengan sobre nuestro dominio personal. Así una situación que comprometa la región central del mapa del dominio personal tendrá un impacto muyo mayor que si afecta a una región periférica.

Según con este esquema, la evaluación emocional estará determinada por la percepción subjetiva de ganancia, perdida o amenaza de perdida con relación al dominio personal. Así si obtengo un premio, esto se interpreta como una ganancia y esto me produce alegría. Si en cambio tengo una pérdida, esto me produce tristeza. Por ej. si alguien se me acerca sigilosamente y ante la amenaza de perder algo voy a sentir miedo. Pero si puedo identificar la fuente, el origen o el responsable de que yo lo perdiera, sentiré ira.

El modelo cognitivo permite comprender el procesamiento cognitivo que realizamos frente a situaciones de estrés, nuestra forma de interpretar el impacto de los estresores, nuestras reacciones emocionales y sus posibles alteraciones y los trastornos derivados del estrés.

Según el modelo cognitivo, en nuestra vida, formamos conocimientos y creencias. Incluimos en nuestro acervo cognitivo la información suficiente y necesaria para saber quiénes somos, hablar de nosotros mismos, conocer el medio que nos rodea e inferir conceptos. Las creencias pueden ser religiosas, filosóficas y espirituales –forman parte de nuestra identidad- y ejercen influencia en nuestra manera de pensar, o sea de nuestros procesos cognitivos. En cambio, los conocimientos los aprendemos por nuestra experiencia o por nuestros padres                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       y maestros, pero estos pueden ser comprobados científicamente. Estas cogniciones se integran como estructuras mentales que sirven para procesar información e interactuar con el medio, en forma de esquemas cognitivos.

Los esquemas cognitivos permiten comprender e interpretar cada estímulo de nuestro entorno con la información aprendida y procesada previamente. En nuestra memoria se almacena la información aprendida en nuestra experiencia, organizada y sistematizada en diferentes áreas, que se evocan y se responde según la situación. Estas cogniciones influyen en el procesamiento cognitivo, que configuras nuestras experiencias emocionales, esto es, como nos sentimos y, por otro, las reacciones conductuales.

Ante un evento de estrés, percibimos y evaluamos la información, los recursos que tenemos para afrontarlo y tomaremos las decisiones inmediatas  y otras posteriormente para adoptar la estrategia de afrontamiento. Todo este proceso cognitivo se desarrolla, al mismo tiempo, con nuestra experiencia afectiva o emocional.

Con el registro consciente de la emoción nos damos cuenta como nos sentimos y, este cambio, con la toma de consciencia de esa variación nos permite habla de sentimientos. Estos constituyen el componente cognitivo de las emociones. Los sentimientos pueden ser de alegría, miedo, ira, tristeza, asco, relacionadas con las emociones primarias, que son universales. Con las emociones hay cambios en el cuerpo, son síntomas somáticos, de tipo sugestivos.

 

FUENTE: Tafet, G., El Estrés, Edit. Emse Edap, España, 2018

EL PROCESO PSICOLÓGICO Y EMOCIONAL DEL ESTRÉS

Un evento de estrés es observado y provoca procesos cognitivos. Estos se refieren a como pensamos y procesamos la información que percibimos, que incluye el almacenamiento de la información en la memoria, como la evocamos y la recordamos y como generamos repuestas según nuestras vivencias. El psicólogo Richard Lazarus describió este proceso como evaluación cognitiva. Esta tiene varias etapas. La primera, evaluación primaria, de carácter emocional, que genera una primera impresión al estímulo con una valoración positiva o negativa, que lleva a una toma de decisiones. El estrés agudo provoca  una variedad de repuestas emocionales como el miedo, que nos prepara para una respuesta primaria, que se activa de manera automática e inconsciente, poniendo en marcha al sistema nervioso autónomo (SNA) para la defensa frente al peligro. También podría generarse un ataque de pánico.

En el cerebro existen áreas que regulan las emociones y otras la cognición. Cuando hay algo que pone la vida en peligro sentimos miedo, pero también podemos sentir esta emoción y sin saber la causa del malestar. Las áreas subcorticales, relacionadas con la defensa, actúa de forma impulsiva y autónoma. Las áreas corticales se vinculan con los criterios racionales. Las primeras no diferencian entre un miedo real de uno imaginario y las repuestas fisiológicas serán las mismas si hay amenaza a nuestra vida o si anticipamos una situación de estrés.

Hay una evaluación secundaria que nos lleva a pensar sobre el origen de nuestro miedo y las herramientas que tenemos para enfrentarla, que nos orienta a una repuesta secundaria. Se trata de un procesamiento cognitivo, más racional que emocional, que considera los diferentes aspectos de los factores de estrés, la intensidad y duración del impacto, aspectos pertinentes al entorno, la evocación de los aspectos asociados aprendidos previamente, almacenados en la memoria de largo plazo, que nos permite encontrarnos con nuestros recursos personales. Se pone en la balanza el impacto de los factores amenazantes y sus recursos físicos incluyendo el recuerdo de experiencias anteriores con lo cual se elabora una estrategia de afrontamiento. La eficacia de ésta depende del control que puede ejercer un adecuado procesamiento cognitivo sobre un posible descontrol emocional. En síntesis, los recursos necesarios para una adecuada regulación emocional. Estos recursos son el resultado de nuestra experiencia, en las que aprendimos a responder a ciertas demandas, que dominamos ciertas habilidades y destrezas, que preparamos y desarrollamos e implementamos ciertas estrategias, que contamos con un equipo que nos apoya. Estas estrategias pueden ser: búsqueda de seguridad (entrar en contacto con otros), peligro (lucha o huida) y amenaza vital (inmovilización).

FUENTE: Tafet, G. Ansiedad y Depresión, Edit. Emse Edap, España, 2018; Hernández, M. Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen

LAS REPUESTAS AL ESTRÉS

Hans Selye  definió el estrés como un proceso que abarca el conjunto de repuestas adaptativas como los factores desencadenantes (estresores), pero también se presentan repuestas mal adaptativas.

Las respuestas adaptativas conducen a una serie de reacciones fisiológicas para proteger, mantener o recuperar la homeostasis. Dichas respuestas dependen de la activación del sistema nervioso autónomo: SNA (simpático y parasimpático) y del sistema neuroendocrino (SNE). El SNA simpático provoca respuestas para la posibilidad de luchar y escapar. El SNA parasimpático activa la hormona adrenalina antes situaciones de estrés agudo. El SNE pone en marcha el eje hipotálamo-hipofiso-adrenal (HPA) y las estructuras cerebrales que participan en su regulación como la amígdala, el hipocampo, en el sistema límbico, y la corteza prefrontal. Se activa el HPA que emite cortisol –la hormona del estrés-. Las repuestas adaptativas dependen de la intensidad (leve, moderada o severa) y duración del impacto así como de nuestros procesos cognitivos y emocionales: evaluación subjetiva y recursos para afrontarlo eficazmente. O sea una estrategia de afrontamiento.

Las repuestas mal adaptativas llevan –como lo explica la medicina psicosomática- a efectos del estrés psicológicos que se expresan en el cuerpo y, con el desarrollo de la endocrinología, los trastornos relacionados con el estrés: ansiedad y depresión.

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FUENTE: Tafet, G., El Estrés, Edit. Emse Edapp, España, 2018