EL PROCESO PSICOLÓGICO Y EMOCIONAL DEL ESTRÉS

Un evento de estrés es observado y provoca procesos cognitivos. Estos se refieren a como pensamos y procesamos la información que percibimos, que incluye el almacenamiento de la información en la memoria, como la evocamos y la recordamos y como generamos repuestas según nuestras vivencias. El psicólogo Richard Lazarus describió este proceso como evaluación cognitiva. Esta tiene varias etapas. La primera, evaluación primaria, de carácter emocional, que genera una primera impresión al estímulo con una valoración positiva o negativa, que lleva a una toma de decisiones. El estrés agudo provoca  una variedad de repuestas emocionales como el miedo, que nos prepara para una respuesta primaria, que se activa de manera automática e inconsciente, poniendo en marcha al sistema nervioso autónomo (SNA) para la defensa frente al peligro. También podría generarse un ataque de pánico.

En el cerebro existen áreas que regulan las emociones y otras la cognición. Cuando hay algo que pone la vida en peligro sentimos miedo, pero también podemos sentir esta emoción y sin saber la causa del malestar. Las áreas subcorticales, relacionadas con la defensa, actúa de forma impulsiva y autónoma. Las áreas corticales se vinculan con los criterios racionales. Las primeras no diferencian entre un miedo real de uno imaginario y las repuestas fisiológicas serán las mismas si hay amenaza a nuestra vida o si anticipamos una situación de estrés.

Hay una evaluación secundaria que nos lleva a pensar sobre el origen de nuestro miedo y las herramientas que tenemos para enfrentarla, que nos orienta a una repuesta secundaria. Se trata de un procesamiento cognitivo, más racional que emocional, que considera los diferentes aspectos de los factores de estrés, la intensidad y duración del impacto, aspectos pertinentes al entorno, la evocación de los aspectos asociados aprendidos previamente, almacenados en la memoria de largo plazo, que nos permite encontrarnos con nuestros recursos personales. Se pone en la balanza el impacto de los factores amenazantes y sus recursos físicos incluyendo el recuerdo de experiencias anteriores con lo cual se elabora una estrategia de afrontamiento. La eficacia de ésta depende del control que puede ejercer un adecuado procesamiento cognitivo sobre un posible descontrol emocional. En síntesis, los recursos necesarios para una adecuada regulación emocional. Estos recursos son el resultado de nuestra experiencia, en las que aprendimos a responder a ciertas demandas, que dominamos ciertas habilidades y destrezas, que preparamos y desarrollamos e implementamos ciertas estrategias, que contamos con un equipo que nos apoya. Estas estrategias pueden ser: búsqueda de seguridad (entrar en contacto con otros), peligro (lucha o huida) y amenaza vital (inmovilización).

FUENTE: Tafet, G. Ansiedad y Depresión, Edit. Emse Edap, España, 2018; Hernández, M. Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen

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