RESUMEN DE MENTALIZACIÓN Y REGULACIÓN EMOCIONAL

Según Graell, A. y Lanza, G. los conceptos de apego, mentalización y regulación emocional  están relacionados. Estos autores definen la mentalización como: “una forma de actividad mental imaginativa, predominantemente preconsciente, que interpreta el comportamiento humano en términos de estados mentales intencionales (necesidades, deseos, creencias, sentimientos, objetivos, etc.). La mentalización es imaginativa en la medida en que tenemos que imaginar qué ha de estar pensando o sintiendo la otra persona…..En un sentido más amplio, alude a una capacidad esencial para la regulación emocional y el establecimiento de relaciones interpersonales satisfactorias, así como para la transformación y el refinamiento de las emociones y los impulsos.”

Graell y Lanza señalan que las principales funciones de la mentalización incluyen:

Atribuyendo estados mentales a los otros (creencias, sentimientos y motivaciones), podemos entender más fácilmente su comportamiento.

– Mentalizando es posible anticipar cómo puede impactar determinada actitud nuestra sobre los demás

La mentalización facilita la comunicación. Para mantener un diálogo fluido es necesario tener información sobre el estado mental de nuestro interlocutor.

Una adecuada identificación de los deseos y sentimientos de uno mismo, ayuda a regular y a tomar decisiones respecto a la expresión de dichos sentimientos. Esto favorece la autorregulación emocional: inhibirnos si es necesario, o expresar y eventualmente modificar las emociones, etc.

Un buen desempeño mentalizador permite diferenciar los pensamientos de la realidad y movernos en el espacio representacional, conectando los pensamientos con los hechos, pero conociendo la diferencia.

Hernández, M. hace referencia a la mentalización en la infancia como la función reflexiva que permite observarnos a nosotros y a los demás con sus estados mentales: deseos, objetivos, valores o actitudes. Es la capacidad de autorregularse emocionalmente a sí mismo y a los demás. Si los padres no son capaces de autorregularse y a los demás el niño buscara una estrategia de regulación diferente para sentir que tiene la capacidad de controlar su entorno. La mentalización se da en las relaciones paterno-filiales, en la escuela, en las amistades y en las relaciones de pareja.

Según este autor, el apego y la mentalización son dos conceptos unidos. La mentalización en la adolescencia y adultez se basa en los sistemas de regulación de afecto de la infancia. Hay experiencias y aprendizajes con una fuerte carga emocional, en los primeros años de vida, que llevan a una alerta constante y a una estrategia de regulación para mantener la estabilidad emocional.

Mentalizar es ayudar a integrar las experiencias en la memoria narrativa y reconocer los recuerdos implícitos, ayudando a los pacientes a autorregularse y regularse en sintonía con los demás.

La mentalización ayuda a conocer porque se gestaron estas memorias, modificarlas, flexibilizar las repuestas de afrontamiento y recolocar la base segura. Esto ayuda a autorregularse y responder de forma voluntaria y no automática a los eventos que le provocan miedo o ansiedad.

Graell, A. y Lanza señalan el papel crucial de las madres ya “que son capaces de mentalizar adecuadamente, son más aptas para tener niños que puedan regular y  contener su propia experiencia afectiva, que puedan expresar el grado de sus necesidades y sentimientos de una manera clara y dotada de sentido, que comiencen a estar alertas sobre sus propios estados mentales y los ajenos, y que cuenten con formas crecientemente simbólicas de autoexpresión, a medida que ingresan en la mediana infancia….. En este sistema la madre juega un rol esencial en lo que hace a la modulación de los estados afectivos del niño, ya que este último tiene a su disposición sólo medios muy rudimentarios para regular sus afectos (como evitar el estímulo perturbador, o chuparse el pulgar). Por ese motivo, la calidad de las actitudes de la madre ejerce una fuerte influencia en la regulación de dichos afectos.”

En cuanto a la regulación emocional, los autores señalados, citan a Winniccot con su concepto de sostén, que se refiere “en el sentido físico y psicológico del término, permite al bebé organizar, de manera segura, sus impulsos, deseos y temores como experiencias predecibles y promueve los inicios de la integración emocional.”

Compte, A., señalan que los principales autores definen la regulación emocionalcomo un proceso adaptativo del ser humano para ejercer un control emocional ante ciertas situaciones, pero los intentos para controlar y/o modificar los estados de ánimo bien pueden ser efectivos y adaptativos o por el contrario, ineficaces, disfuncionales e incluso contraproducentes.”

Según este autor algunos estudios muestran una relación entre la regulación emocional y la aparición y/o continuidad de algunas enfermedades y trastornos. Así, por ejemplo “al déficit de regulación por empleo de estrategias disfuncionales de regulación emocional. Se trata de la aplicación de estrategias contraproducentes como es la evitación, el rechazo o la supresión cuyo resultado es el aumento de las reacciones emocionales que se intentaban regular”.

El autor, en su tesis, recalca la influencia de los estilos de apego en la regulación emocional.

FUENTE: Graell, A. y Lanza, G., “Mentalización, apego y regulación emocional”; Compte, A.,  Regulación emocional: concepto, estrategias y aplicaciones en la relación de ayuda, Universidad de Islas Baleares, Tesis, 2014; Hernández, M. Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen, Edit. Desclée De Brouwer, Bilbao, 2019

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