EL GLISOFATO Y SU EFECTO EN LA MICROBIOTA

El glifosato es un herbicida que afecta a plantas y microorganismos (bacterias, arqueas y hongos).  Varios cereales se fumigan con glifosato (maíz, soya, trigo). Las vías de exposición de las personas es a través de los alimentos (cereales), agua, aire (zonas agrícolas), etc. Un estudio demostró que si se aplica glifosato sobre las plantas como desecante este se trasmite a los granos.[1] De acuerdo con Mar Alonso (especialista en microbiota): “El glifosato destruye selectivamente nuestros microbios intestinales saludables y fomenta el crecimiento de patógenos. También destruye los microbios del suelo, la base misma de la vida en el planeta”[2]

Una agrónoma argentina que trabaja en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuario, participa  en el proyecto internacional “Transición Sostenible de Protección Vegetal”, financiado por la Unión Europea, encontró glifosato en la orina en el 84% de las personas estudiadas. Ahora la agrónoma corre el riesgo de ser despedida. La comunidad científica, organizaciones y personalidades vincularon esta decisión con los resultados de la investigación señalada.[3]

El dr. William Davis señala que el herbicida[4] glifosato se utiliza para fumigar en cultivos de cereales (maíz, soja y trigo), y es además un potente antibiótico, “letal para especies saludables de la flora intestinal como Lactobacillus y Bifidobacterium…”

La microbiota cumple algunas funciones como metabolizar ciertos alimentos (a través de enzimas), producen vitaminas (B 12), degradar toxinas y protegen contra los patógenos.[5]


[1] Masterclass “Glifosato: impacto en la salud, microbioma intestinal y estrategias para reducir la exposición”, Mar Alonso, ESI, España.

[2] Idem

[3] https://elpais.com/america-futura/2026-10-06/ciencia-incomoda-una-investigadora-que-estudio-plaguicidas-en-argentina-a-un-paso-de-ser-despedida.html?ssm=FB_CM&utm_source=fb&utm_medium=social

[4] Davis, W. Superintestino, restaura tu microbiota para sanar, perder peso y rejuvenecer desde dentro, edit. Penguin Random House, Barcelona, 2026.

[5] https://vivolabs.es/microbiota-intestinal-definicion-y-funciones/?srsltid=AU7gw4W7SyGBfB2CUqKQAnZtlw_58nfr2DiPWXXTwCQtgXWrLOX0z4Hv

COLORANTES ARTIFICIALES EN LA INDUSTRIA ALIMENTICIA Y SUS EFECTOS EN LA SALUD

Los colorantes son un aditivo que utiliza la industria alimenticia. Se clasifican en dos grupos: naturales y artificiales. Los primeros se extraen de plantas, animales o minerales. Los segundos son sintetizados químicamente. Los organismos internacionales como la FAO y la OMS a través del JECFA (Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios), emiten normas y evaluaciones de referencia global.

Los colorantes artificiales “Están elaborados con productos químicos derivados del petróleo y están por todas partes. Sus colores hacen que la comida sea atractiva y aumentan nuestro apetito. Los colorantes alimentarios se utilizan para crear los colores brillantes que suelen encontrarse en los productos comercializados para niños. Muchos alimentos ultraprocesados, o alimentos producidos industrialmente y elaborados con ingredientes que no se encuentran en casa, contienen al menos uno, mientras que otros pueden contener una mezcla de colorantes. También lo hacen numerosos productos, incluyendo muchos tipos de cereales para el desayuno, helados y dulces. Los colorantes alimentarios comunes también se encuentran en medicamentos de venta libre, enjuagues bucales y vitaminas infantiles.”[1]

La investigadora del Centro Universitario del Sur (CUSur), Elia Herminia Valdés Miramontes, de la Universidad de Guadalajara, en una entrevista sobre los colorantes expresa que:

“Se utilizan en bebidas, confitería, dulces, paletas, productos cárnicos, de panadería, para hacer más atractivo el alimento. Es una preocupación mundial porque la evidencia científica ha demostrado que ciertos colorantes tienen efectos muy dañinos para la salud”.

Explicó que los problemas para la salud se presentan en un consumo crónico y aunque cada alimento cuenta con una normatividad de qué cantidad es permitida utilizar, si un niño consume varios alimentos que tienen colorante, es ahí donde está el problema, ya que se van acumulando.

“Hay evidencia científica de que algunos colorantes en términos generales pueden tener propiedades genotóxicas, carcinogénicas, hay problemas de trastornos por déficit de atención e hipersensibilidad sobre todo en niños y adolescentes, disminuyen la diversidad de la microbiota intestinal, se han asociado con un aumento en el metabolismo de la glucosa y puede generar hiperglucemia”.

Explicó que en el caso del colorante azul brillante, que es conocido como E133, en China se prohibió su uso, ya que si es consumido en grandes dosis puede provocar asma, insomnio, urticaria y se ha asociado con algunos tipos de cáncer.

“El colorante llamado índigo que es E132 está permitido en la mayoría de los países, pero en China no. El rojo allura, que es conocido como el E129, se utiliza en mermeladas, repostería, yogures, golosinas, vinos, carnes, flanes, en una gran cantidad de bebidas gaseosas, este colorante la evidencia científica ha demostrado que tiene reacciones alérgicas, que van desde urticaria hasta rinitis”.

Añadió que la tartracina E102 es de los más utilizados en México y genera genotoxicidad en dosis crónicas y elevadas, puede inducir cambios en los estados de ánimo, ansiedad, trastornos de sueño, reacciones alérgicas y está prohibido en países como Noruega y Gran Bretaña.

“Los refrescos de cola tienen un colorante con muchos problemas para la salud que es el caramelo clase 4 que para su elaboración se usa amoniaco, no así el caramelo clase I que se hace con azúcar”.

La especialista destacó la importancia de educar a la población, ya que aunque el color influye entre un 60 y 90 por ciento en la elección o rechazo de un alimento, esto sólo debe aplicar para alimentos naturales, no industrializados.”[2]


[1] https://www.colesterolfamiliar.org/los-riesgos-para-la-salud-de-los-colorantes-alimentarios/

[2] https://www.cusur.udg.mx/es/noticias/colorantes-artificiales-danan-la-salud

ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS Y LOS RIESGOS DE CÁNCER

En la nota anterior sobre los efectos en la salud de los alimentos procesados se presentó una lista de 15 de estos. Ahora agregamos la carne ultraprocesada. El artículo «El alimento ultraprocesado que un oncólogo evita y que muchos comen a diario» escrito por Veronica Pereira señala que utilizando el sistema de clasificación NOVA, elaborado por la Universdidad de Sao Paulo, y recomendado por la Organización Panamericana de la Salud, clasifica los alimentos según su procesamiento «Esta escala divide los alimentos en cuatro grupos según su grado de procesamiento industrial, situando en el grupo cuatro a los alimentos ultraprocesados. Se trata de formulaciones industriales elaboradas a partir de sustancias derivadas de alimentos, additivos, saborizantes y emulsionantes, con muy poca o ninguna presencia del alimento original entero.

Dentro de este abanico de ultraprocesados, las carnes transformadas ocupan un lugar singular. En el año 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasificó la carne procesada en el Grupo 1 de carcinógenos para los seres humanos. Esta categoría indica que existe evidencia científica suficiente de que el consumo habitual de estos productos causa cáncer colorrectal en las personas. Es la misma categoría donde figuran el tabaco o la radiación solar, aunque esto describe la certeza de la evidencia científica y no significa que todos compartan el mismo nivel de riesgo absoluto.

Los oncólogos diferencian claramente la carne fresca no procesada como un filete de ternera o una pechuga de pollo de aquella que ha sido sometida a salazón, curado, fermentación, ahumado u otros procesos industriales destinados a mejorar su sabor o su conservación. Salchichas, chorizos, morcillas, salchichón, jamón cocido ultraprocesado, fiambres de pavo con aditivos y bacón entran de lleno en esta definición epidemiológica de carne procesada.

Mecanismos químicos y alteración de la mucosa intestinal

El impacto negativo de la carne procesada en el organismo responde a varios factores químicos y biológicos que actúan de forma simultánea durante la digestión. El primer elemento clave son los nitratos y nitritos añadidos de forma industrial como conservantes y fijadores del color en embutidos y fiambres. Cuando estos compuestos entran en contacto con las aminas del estómago e intestino, forman compuestos N-nitroso, sustancias con demostrada capacidad para alterar el material genético de las células epiteliales del colon.

A esta presencia de aditivos se suma el hierro hemo, un tipo de hierro presente de manera natural en las carnes rojas y procesadas. Aunque es un nutriente esencial para el transporte de oxígeno, en concentraciones elevadas dentro del tracto digestivo estimula la producción de especies reactivas de oxígeno y la formación endógena de nitrosaminas. Este proceso genera una inflamación crónica en las paredes del intestino grueso y acelera la descamación y proliferación anómala del tejido intestinal.

Asimismo, los procesos térmicos de conservación o preparación a altas temperaturas, como el ahumado o el fritado industrial, dan lugar a la aparición de hidrocarburos aromáticos policíclicos y aminas heterocíclicas. Diversas investigaciones in vitro e in vivo han descrito que estas moléculas provocan mutaciones directas en el ADN celular. La combinación de estos factores rompe la barrera protectora de la mucosa del colon y facilita el desarrollo gradual de pólipos adenomatosos que, con el paso de los años, pueden evolucionar hacia lesiones malignas.

Un estudio multinacional publicado en la revista científica The Lancet Regional Health – Europe en noviembre de 2023 analizó los patrones de consumo alimentario de 266.666 participantes pertenecientes a la cohorte EPIC (Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición). ….

Los resultados de esta investigación observacional mostraron que no todos los alimentos ultraprocesados presentan la misma asociación con el riesgo tumoral. Mientras que los panes integrales ultraprocesados o los cereales con alto contenido en fibra no mostraron una vinculación adversa significativa, el subgrupo de carnes procesadas y las bebidas azucaradas destacaron como los principales impulsores del riesgo de padecer cáncer acompañado de enfermedades crónicas. Los autores señalaron que sustituir una fracción diaria de carne procesada por alimentos no procesados o mínimamente procesados reducía de forma apreciable dicho riesgo en la cohorte analizada.»

FUENTE: https://www.aurana.es/el-alimento-ultraprocesado-que-un-oncologo-evita-y-que-muchos-comen-a-diario/?utm_source=taboola&utm_medium=taboola_news&dc_data=10020460_samsung-news-ecuador&cex=false&geniev41=33170&origin_referral_type=minus_one&response.session=v2_cc2d457787fde97d80f1b38bd7dab347_5dd80d0089ce0019748d17045bfe568cd53df930a0662dad5617ac101daa382b_1790983030_1790983083_CNawjgYQyoxwGO-R0vDArLf13gEgASgEMD44mMAIQM6KEEi19vEDUP___________wFYAWAAaL2yj-H35L7sggFwAIABAIgBAJABAA&ui=5dd80d0089ce0019748d17045bfe568cd53df930a0662dad5617ac101daa382b&response.id=__3035ff0869f09bdeaf90be01fc3c3c25__f88e9da21a842a87006a5a8b990b9013&fbclid=IwY2xjawUxDspleHRuA2FlbQIxMQBwZG9mBXNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR5n3xDhpg5o6xXD6uGMRKI84m9557r9DZzgLhLh0Nmmo1fqsHByebtY6y63fQ_aem_9HTve1LqhkWcyKZ77Xvmvw

EL DAÑO A LA SALUD DE LOS ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS

FUENTE: https://www.todo-mail.com/content.aspx?emailid=12924

En la página web https://www.todo-mail.com/content.aspx?emailid=12924 se publica un artículo sobre los alimentos ultraprocesados que, dada su importancia, lo transcribimos por que nos da información sobre sus características y efectos dañinos que provocan en la salud. El articulo se basa en la opinión de un nutricionista.

«¿Qué son los ultraprocesados?

La diferencia entre comida y ultraprocesados es sustancial, y la explica Carlos Ríos, dietista, nutricionista y autor de la web Realfooding: “Estos productos son preparaciones industriales comestibles elaboradas a partir de sustancias derivadas de otros alimentos. Realmente no tienen ningún alimento completo, sino largas listas de ingredientes. Además, estos ingredientes suelen llevar un procesamiento previo como la hidrogenación o fritura de los aceites, la hidrólisis de las proteínas o la refinación y extrusión de harinas o cereales. En su etiquetado es frecuente leer materias primas refinadas (harina, azúcar, aceites vegetales, sal, proteína, etc) y aditivos (conservantes, colorantes, edulcorantes, potenciadores del sabor, emulsionantes…). En este grupo podemos encontrar, desgraciadamente, el 80% de los comestibles que venden en los supermercados: las bebidas azucaradas, precocinados, bollería, carnes procesadas, galletas, lácteos azucarados, postres, dulces, cereales refinados, pizzas, nuggets, barritas energéticas o dietéticas, etc”.

¿Por qué gustan tanto?

“Los ultraprocesados están fabricados para promover su máximo consumo y para ello cuentan con características organolépticas de procedencia industrial, que estimulan el apetito de manera intensa. Además, en nuestro entorno abundan por todas partes de manera muy accesibles e irresistibles y la publicidad nos persigue para que los compremos. Cuanto más ultraprocesados consumimos, menos comida real está presente en nuestra dieta. Por lo que perdemos calidad por doble partida”, expone Ríos.¿Por qué debemos evitarlos?Según la nutricionista española María Merino, estas son las razones para evitar estas preparaciones industriales: – Son ricos en azúcares añadidos, grasas refinadas, sal y/o aditivos. – Son artificialmente densos en calorías por cada ración del producto. – Son pobres en nutrientes, como fibra, fitoquímicos, minerales, etc. – Son hiper-palatables. Inhiben nuestros mecanismos naturales de saciedad. – Desplazan y sustituyen el consumo de alimentos reales. – Tienen una mayor disponibilidad en nuestro entorno que los alimentos reales. – Tienen una mayor publicidad y marketing que los alimentos reales.

¿Cómo identificarlos?

Por desgracia se trata de la mayor parte de los productos que encontramos en el supermercado. Esta imagen del experto Carlos Ríos nos muestra los 15 peores ultraprocesados. No están en ningún orden concreto, todos son igual de perjudiciales y desaconsejados.

Por qué debemos evitarlos?

Según la nutricionista española María Merino, estas son las razones para evitar estas preparaciones industriales:

Son ricos en azúcares añadidos, grasas refinadas, sal y/o aditivos. – Son artificialmente densos en calorías por cada ración del producto. – Son pobres en nutrientes, como fibra, fitoquímicos, minerales, etc. – Son hiper-palatables. Inhiben nuestros mecanismos naturales de saciedad. – Desplazan y sustituyen el consumo de alimentos reales. – Tienen una mayor disponibilidad en nuestro entorno que los alimentos reales. – Tienen una mayor publicidad y marketing que los alimentos reales.»

OTROS RIESGOS PARA LA SALUD AL CONSUMIR ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS

En la nota anterior sobre señalamos la necesidad de la identificacion de los alimentos ultraprocesados a fin de prevenir las enfermedades que causan. El dr. Miguel A. Guagnelli, endocrinologo pediatria mexicano, publicó en su página en Facebook un resumen de la conferencia Alimentos ultraprocesados: definición, niveles y tendencias del consumo, efectos en la salud e implicaciones de política dictada por el dr. Carlos A. Monteiro (Universidad Sao Paulo, Brasil) en el marco de la 64.ª Reunión Anual de la ESPE 2026 – 8-10 de septiembre de 2026, celebrada en Marsella, Francia. Para complementar el conocimiento y efectos de estos alimentos en la salud reproducimos dos laminas de power point de su conferencia.

El dr. Guagneli, en su facebook, hizo un comentario final en su publicación: «Creo que no se trata de condenar los ultraprocesados ni de tener miedo de comerlos. Se trata de entender mejor lo que comemos para poder tomar mejores decisiones.»

ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS, DAÑO A LA MICROBIOTA Y RIESGO EN LA SALUD

Imagen tomada de página en Facebook de Juan Julián Carballo Espinosa

La alimentación es un factor muy importante en la salud. Comer sano es fundamental, la dieta diaria debe contener alimentos frescos, frutas, verduras, fibra, grasas insaturadas y proteínas. Los alimentos ultraprocesados son un riesgo para la salud y pueden causar enfermedades mortales que se convierten en un serio problema de salud pública. Por eso los gobiernos buscan advertir a la población informando de los efectos de estos productos sobre el organismo. Así, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), de México, en su página web, previene a la comunidad:

“Se denominan ultraprocesados a todos aquellos productos que han sufrido, a partir de técnicas industriales, alteraciones en su forma natural; estos alimentos tienen, en general, un alto contenido en sodio, azúcares añadidos, grasas saturadas y grasas trans, atribuyendo una mayor densidad energética y menor aporte de fibra, vitaminas y minerales.

Además de utilizar ingredientes como aceites y grasas, azúcares y sal para su elaboración, estos productos reciben aditivos (conservadores, texturizantes, saborizantes, edulcorantes) que permiten mejorar sus características organolépticas (sabor, olor, textura), favorecer su apariencia y prolongar su vida útil a través de la prevención de la proliferación de microorganismos.

Los procesos e ingredientes utilizados durante su elaboración tienen como objetivo ofrecer precios bajos para el consumidor por su bajo costo en la producción, mejorar su palatabilidad confiriendo propiedades sensoriales atractivas sobre el alimento original, crear productos accesibles para su consumo e innovar con diferentes opciones en el mercado.

Por su versatilidad en la industria de alimentos, los productos ultraprocesados engloban una amplia gama de alimentos y bebidas preenvasadas como:

  • alimentos listos para comer (comida rápida o congeladas);
  • botanas (papas fritas, cacahuates, palomitas);
  • bebidas con azúcares añadidos (jugos de frutas, refrescos, yogurt de frutas, bebidas energéticas, sobres para preparar bebidas);
  • productos de pastelería y panadería (galletas, pan dulce, pasteles, barras de cereal);
  • confitería (dulces o chocolates);
  • aderezos para ensaladas y salsas instantáneas;
  • cereales de caja.

Estos productos se pueden identificar a través de la lista de ingredientes registrada en los alimentos, donde se debe de garantizar la presencia de cinco o más ingredientes, considerando dentro de los primeros ingredientes aquellos que se encontrarían fácilmente en preparaciones culinarias, y a mitad o dentro de los últimos ingredientes, los aditivos.

La importancia de la identificación de los alimentos ultraprocesados radica en la prevención de enfermedades relacionadas con su consumo en exceso, la participación activa del consumidor en la toma decisiones informadas en la compra-venta de estos alimentos y la adaptación de una dieta correcta y sostenible en el tiempo.”[1]

Otra publicación del ISSSTE señala que “El consumo de estos productos esta relacionado con afecciones como la diabetes, la obesidad, las  enfermedades cardiovasculares y coronarios así como ciertos tipos de cáncer.”[2]

La dra. española María de La Puerta opina que los aditivos, conservantes, colorantes, gasificantes que contienen los alimentos ultraprocesados tienen un impacto sobre la microbiota. Un estudio concluyó que estos alimentos producen un desorden en la microbiota, promueven la inflamación y predisponen la aparición de muchas enfermedades.[3]


[1] https://www.gob.mx/issste/es/articulos/productos-ultraprocesados-y-como-identificarlos?idiom=es

[2] https://www.gob.mx/issste/articulos/riesgos-del-consumo-excesivo-de-ultraprocesados?idiom=es#:~:text=El%20consumo%20de%20estos%20productos,como%20ciertos%20tipos%20de%20c%C3%A1ncer.[3]http://www.doctoradelapuerta.com

MEDICAMENTOS  QUE AFECTAN A LA MICROBIOTA

En notas anteriores publicamos, en base a criterios médicos, que hay medicamentos que alteran o dañan la microbiota como los antibióticos[1]; hay otro tipo de fármacos como los antinflamatorios no esteroides, inhibidores de la bomba de protones, antidiabéticos, estatinas, biguaridas y antipsicóticos [2] que también dañan la microbiota y para completar el cuadro de estos medicamentos presentamos un gráfico que completa y resume los medicamentos agresivos de la microbiota.


En la página web señalada se publican comentarios sobre los AINES y antibióticos y los daños que provocan a la microbiota:

“Entre los fármacos más prescritos y que más agreden a la microbiota se encuentran los inhibidores de la bomba de protones (IBP). Este grupo de fármacos tiene como objetivo la disminución de la secreción ácida del estómago, por lo que se emplean para el tratamiento y la prevención de úlceras gástricas y duodenales. Sin embargo, se utiliza para evitar la acidez estomacal de un día puntual. Además, esa idea de “protector” hace pensar al paciente que sirve para cualquier molestia gastrointestinal producida por la toma de fármacos. Por ello, hay una tendencia a su uso con la toma de, por ejemplo, antibiótico. Su uso se prolonga en el tiempo destruye la microbiota y produce efectos secundarios como son las cefaleas, dolor abdominal, diarrea, náuseas y estreñimiento”[3]


[1] https://ecosocial.blog/2026/06/30/afectaciones-de-la-microbiota-ii/

[2] https://ecosocial.blog/2026/07/07/afectaciones-de-la-microbiota-iii/

[3] https://www.medibiotix.es/consejos-para-mejorar-tu-salud/medicamentos-agresivos-con-la-microbiota

LOS EMULSIONANTES EN LOS ALIMENTOS y EL RIESGO EN LA SALUD

La industria alimenticia utiliza una serie de aditivos (sustancia que se agrega a los alimentos para cumplir una función específica en las distintas etapas de producción[1]) en entre los que incluyen los emulsionantes que tienen la propiedad de poder mezclar ingredientes que generalmente permanecen separados, ej. agua y aceite, grasa y aceite. Una definición funcional de estos establece que: “Un emulsionante alimentario es una sustancia que estabiliza mezclas de dos o más líquidos inmiscibles, generalmente aceite y agua, al reducir la tensión superficial entre ellos e impedir su separación. Sin un emulsionante, los ingredientes a base de aceite y agua en un producto alimenticio se separarían rápidamente, dando como resultado un producto inestable e inaceptable comercialmente.”[2]

Funciones clave de los emulsionantes en los alimentos:[3]

  • Estabilizar emulsiones de aceite en agua (mayonesa, aderezos para ensaladas, sopas).
  • Estabilizar emulsiones de agua en aceite (mantequilla, margarina, cremas para untar).
  • Mejora la textura, la sensación en boca y la consistencia en los alimentos procesados.
  • Prolonga la vida útil evitando la separación de fases y el deterioro.
  • Favorece la aireación en productos que requieren la incorporación de aire (nata montada, helado, masas para pasteles).
  • Interactúa con el almidón y las proteínas para modificar la textura y mejorar la manipulación de la masa.

A pesar de que tienen aspectos funcionales en la producción de alimentos tienen algunos riesgos para la salud como el polisorbato 80 que se emplea en la fabricación de helados, salsas y aderezos, productos de panadería, bebidas saborizadas, postres lácteos, crema batida y manteca vegetal. Este emulsificante daña la barrera intestinal en función de la concentración y alteran la expresión ARNm[4] que ocurre cuando cambian la cantidad, estabilidad o procesamiento de esta molécula, que modifica la producción final de proteínas. Estas alteraciones se dan por modificaciones químicas, control y degradación, interferencia por ARN, procesamiento y empalme. (https://www.sciencedirect.com/topics/biochemistry-genetics-and-molecular-biology/mrna-expression-level)

En la elaboración de helados el polisorbato 80 (E433) es el emulsionante mas utilizado y sirven en sus tres etapas:

  • En la preparación de la mezcla: los emulsionantes ayudan a homogeneizar la fase grasa y a         estabilizar la emulsión de aceite en agua antes de la congelación.
  • Durante la congelación y la aireación: los emulsionantes desplazan las proteínas adsorbidas de las superficies de las gotas de grasa, promoviendo una coalescencia parcial controlada de la grasa durante el batido, lo que estabiliza las burbujas de aire y crea la textura suave y cremosa característica.
  • Durante el almacenamiento en congelación: los emulsionantes reducen el crecimiento de cristales de hielo (recristalización), manteniendo una textura suave durante las fluctuaciones de temperatura en la cadena de frío.[5]

Un estudio de sobre el polisorbato 80 encontró que “se ha asociado con varios eventos adversos. En los alimentos, pequeñas concentraciones de polisorbato 80 no digerido pueden aumentar la translocación bacteriana a través del epitelio intestinal, una posible explicación para el aumento observado en la incidencia de la enfermedad de Crohn [ 34 ]. En formulaciones de medicamentos, el polisorbato 80 se ha implicado en varias reacciones sistémicas (p. ej., hipersensibilidad, anafilaxia no alérgica, erupción cutánea) y eventos adversos en el sitio de inyección e infusión (ISAE; p. ej., dolor, eritema, tromboflebitis) [ 3 , 35 , 36 , 37 ]. El polisorbato 80 también se ha implicado en casos de toxicidad renal y hepática [ 38 , 39 , 40 ].”[6]

Otro emulsionante es el carboximetilcelulosa (CMC):

  • Es un aditivo alimentario (conocido como E-466) o goma de celulosa.
  • Funciona como espesante, estabilizante y emulsionante.
  • Se añade a helados, salsas, productos dietéticos y alimentos bajos en grasa para mejorar su textura.
  • También se usa de forma segura en gotas para los ojos (lágrimas artificiales) y medicamentos. [1, 2, 3, 4, 5][7]

Una investigación del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Georgia, INSERM (Francia) y la Universidad de Pensilvania encontró los efectos secundarios de este emulsionante:

  • Cambios en la flora intestinal: Alimentos con CMC pueden disminuir bacterias buenas y alterar el entorno del intestino.
  • Inflamación: Su consumo alto y prolongado se vincula con un aumento de la inflamación intestinal.
  • Salud general: Investigaciones preliminares asocian la alteración intestinal a largo plazo con un mayor riesgo de problemas metabólicos, aunque se necesitan más estudios en humanos.[8]

El dr. William Davis corrobora que tanto el polisorbato 80 y el  carboximetilcelulosa “no solo degradan el revestimiento mucoso, sino que también provocan cambios perjudiciales en las especies de la flora intestinal e incrementan la permeabilidad intestinal. Señala que no sabemos hasta que punto se aplica esto a emulsionantes potentes como carragenina, el propilenglicol y la lecitina”[9]


[1] Definición de la empresa Suministros Quimifood, publicación en Facebook

[2] https://www.ficsi.in/blog/what-are-emulsifiers-in-food/

[3] Idem

[4] https://www.vademecum.es/noticia-231005-los+emulsionantes+da+ntilde+an+los+intestinos_18822

[5] https://www.ficsi.in/blog/what-are-emulsifiers-in-food/

[6] https://link.springer.com/article/10.1007/s12325-018-0707-z

[7] https://jennytschiesche.com/blog/whats-so-bad-about-the-emulsifier-e466-or-carboxymethylcellulose-cmc

[8] https://www.sochob.cl/web1/un-aditivo-alimentario-ubicuo-altera-la-microbiota-humana-y-el-medio-intestinal/

[9] Superintestino, restaura tu microbiota para sanar, perder peso y rejuvenecer desde adentro, Penguin Random House Grupo Editorial, Buenos Aires, 2026

EDULCORANTES ARTIFICIALES Y EL RIESGO EN LA SALUD

Los edulcorantes son sustancias usadas para reemplazar el azúcar en bebidas y alimentos. Pueden ser de dos tipos: naturales y artificiales.

Los edulcorantes naturales son alternativas naturales para sustituir el azúcar entre los que están:

  • Stevia: obtenida de la planta Stevia Rebaudiana Bertoni, se consigue en polvo y en gotas. Tiene la capacidad de endulzar 300 veces más que el azúcar tradicional y, además, es libre de calorías.
  • Taumatina: un poder endulzante aproximado de 2000 a 3000 veces más que el azúcar tradicional. Como está compuesto de proteínas, no tiene la capacidad de aumentar la glucemia y no promueve la producción de grasa.
  • Xilitol: es un tipo de azúcar de alcohol, así como el maltitol, el eritritol y el sorbitol. Este no afecta los dientes y tiene menos calorías que el azúcar, teniendo alrededor de 8 calorías para cada cucharadita del producto.[1]

Los edulcorantes artificiales son sustancias químicas que sustituyen el azúcar que pueden ser calóricos y no calóricos

No calóricos:

  • Sacarina: endulza entre 300 y 500 veces más que el azúcar. Además, es libre de calorías y apta para personas con diabetes.
  • Aspartamo: su poder edulcorante es entre 150-200 veces superior al del azúcar de mesa. No es recomendable cocinar, pues pierde su sabor a temperaturas elevadas.

Calóricos:

  • Fructosa. Dos veces más endulzante que el azúcar.
  • Polioles: Muy utilizados en caramelos “sin azúcar, pasteles y helados.[2]

Riesgos en la salud de los edulcorantes artificiales

Diversos trabajos recientes han analizado la posible relación entre el consumo de bebidas endulzadas artificialmente y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluido el accidente cerebrovascular. Una investigación sistemática y meta-análisis publicada en 2025, que abarcó más de 1,2 millones de participantes, encontró que quienes consumían al menos una de estas bebidas al día presentaban un mayor riesgo de mortalidad por causas cardiovasculares y de sufrir un accidente cerebrovascular, en comparación con quienes lo hacían con menor frecuencia.

En cuanto al riesgo de demencia, una publicación de la revista Neurology, que examinó a 12.700 adultos, reveló que un consumo elevado de edulcorantes artificiales, como aspartame, sacarina, acesulfame K, eritritol, xilitol y sorbitol, se asoció con un declive más rápido en la función cognitiva global, especialmente en memoria y fluidez verbal. Este efecto fue más pronunciado en personas con diabetes, pero también se observó en participantes menores de 60 años sin esta condición.

Cómo impactan los edulcorantes en el microbiota intestinal

Estudios han señalado recientemente que genera alteraciones en el equilibrio de las bacterias presentes en el intestino. Estos compuestos, como la sucralosa, el aspartamo y la sacarina presentaban una reducción en la riqueza bacteriana y cambios en la composición del microbioma intestinal en comparación con quienes no los consumían. Estas alteraciones, que incluyeron una disminución de bacterias beneficiosas, no se registraron en el grupo control, integrado por participantes que no ingerían edulcorantes ni azúcar.

El caso del neotamo, un edulcorante de última generación y derivado del aspartamo, ha sido particularmente relevante en estudios recientes. Investigaciones de laboratorio han comprobado que puede dañar directamente las células que recubren el intestino y transformar el comportamiento de bacterias habitualmente benignas. Se vuelven capaces de adherirse con mayor facilidad a las células intestinales, formar biopelículas y, en ocasiones, invadir y destruir dichas células, lo que incrementa el riesgo de inflamación, diarrea e incluso infecciones sistémicas si las bacterias alcanzan el torrente sanguíneo.

A concentraciones bajas, similares a las que podrían encontrarse en la dieta diaria, se observó que la alteración de la barrera intestinal puede facilitar la entrada de bacterias y aumentar la susceptibilidad a infecciones. Estos resultados son consistentes con los efectos descritos para otros edulcorantes tradicionales, lo que sugiere que tanto los compuestos antiguos como los de última generación pueden afectar la microbiota y la salud intestinal.[3]


[1] https://www.alqueria.com.co/blog-nutricion-bienestar/que-es-un-edulcorante

[2] Idem

[3]Salud intestinal bajo la lupa: los edulcorantes artificiales podrían alterar el equilibrio del organismo – Infobae

UBICACIÓN DE LA MICROBIOTA EN EL CUERPO HUMANO

La microbiota, el conjunto de microrganismos como bacterias, arqueas, eucariotas y virus contribuyen a la mejoría de la salud fortaleciendo el sistema inmunitario. En el cuerpo humano se localiza en la boca, piel, pulmones, sistema digestivo, sistema urinario y, en mujeres, vagina. En cada uno de estos sitios hay microrganismos específicos como muestra el gráfico publicado en la Revista Medicina y Salud de Puerto Rico, pero tomado de una publicación de la UNAM.