Le concedemos importancia o no a los diversos estresores en función del impacto que tengan sobre nuestro dominio personal. Así una situación que comprometa la región central del mapa del dominio personal tendrá un impacto muyo mayor que si afecta a una región periférica.
Según con este esquema, la evaluación emocional estará determinada por la percepción subjetiva de ganancia, perdida o amenaza de perdida con relación al dominio personal. Así si obtengo un premio, esto se interpreta como una ganancia y esto me produce alegría. Si en cambio tengo una pérdida, esto me produce tristeza. Por ej. si alguien se me acerca sigilosamente y ante la amenaza de perder algo voy a sentir miedo. Pero si puedo identificar la fuente, el origen o el responsable de que yo lo perdiera, sentiré ira.
El modelo cognitivo permite comprender el procesamiento cognitivo que realizamos frente a situaciones de estrés, nuestra forma de interpretar el impacto de los estresores, nuestras reacciones emocionales y sus posibles alteraciones y los trastornos derivados del estrés.
Según el modelo cognitivo, en nuestra vida, formamos conocimientos y creencias. Incluimos en nuestro acervo cognitivo la información suficiente y necesaria para saber quiénes somos, hablar de nosotros mismos, conocer el medio que nos rodea e inferir conceptos. Las creencias pueden ser religiosas, filosóficas y espirituales –forman parte de nuestra identidad- y ejercen influencia en nuestra manera de pensar, o sea de nuestros procesos cognitivos. En cambio, los conocimientos los aprendemos por nuestra experiencia o por nuestros padres y maestros, pero estos pueden ser comprobados científicamente. Estas cogniciones se integran como estructuras mentales que sirven para procesar información e interactuar con el medio, en forma de esquemas cognitivos.
Los esquemas cognitivos permiten comprender e interpretar cada estímulo de nuestro entorno con la información aprendida y procesada previamente. En nuestra memoria se almacena la información aprendida en nuestra experiencia, organizada y sistematizada en diferentes áreas, que se evocan y se responde según la situación. Estas cogniciones influyen en el procesamiento cognitivo, que configuras nuestras experiencias emocionales, esto es, como nos sentimos y, por otro, las reacciones conductuales.
Ante un evento de estrés, percibimos y evaluamos la información, los recursos que tenemos para afrontarlo y tomaremos las decisiones inmediatas y otras posteriormente para adoptar la estrategia de afrontamiento. Todo este proceso cognitivo se desarrolla, al mismo tiempo, con nuestra experiencia afectiva o emocional.
Con el registro consciente de la emoción nos damos cuenta como nos sentimos y, este cambio, con la toma de consciencia de esa variación nos permite habla de sentimientos. Estos constituyen el componente cognitivo de las emociones. Los sentimientos pueden ser de alegría, miedo, ira, tristeza, asco, relacionadas con las emociones primarias, que son universales. Con las emociones hay cambios en el cuerpo, son síntomas somáticos, de tipo sugestivos.
FUENTE: Tafet, G., El Estrés, Edit. Emse Edap, España, 2018