

Los colorantes son un aditivo que utiliza la industria alimenticia. Se clasifican en dos grupos: naturales y artificiales. Los primeros se extraen de plantas, animales o minerales. Los segundos son sintetizados químicamente. Los organismos internacionales como la FAO y la OMS a través del JECFA (Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios), emiten normas y evaluaciones de referencia global.
Los colorantes artificiales “Están elaborados con productos químicos derivados del petróleo y están por todas partes. Sus colores hacen que la comida sea atractiva y aumentan nuestro apetito. Los colorantes alimentarios se utilizan para crear los colores brillantes que suelen encontrarse en los productos comercializados para niños. Muchos alimentos ultraprocesados, o alimentos producidos industrialmente y elaborados con ingredientes que no se encuentran en casa, contienen al menos uno, mientras que otros pueden contener una mezcla de colorantes. También lo hacen numerosos productos, incluyendo muchos tipos de cereales para el desayuno, helados y dulces. Los colorantes alimentarios comunes también se encuentran en medicamentos de venta libre, enjuagues bucales y vitaminas infantiles.”[1]
La investigadora del Centro Universitario del Sur (CUSur), Elia Herminia Valdés Miramontes, de la Universidad de Guadalajara, en una entrevista sobre los colorantes expresa que:
“Se utilizan en bebidas, confitería, dulces, paletas, productos cárnicos, de panadería, para hacer más atractivo el alimento. Es una preocupación mundial porque la evidencia científica ha demostrado que ciertos colorantes tienen efectos muy dañinos para la salud”.
Explicó que los problemas para la salud se presentan en un consumo crónico y aunque cada alimento cuenta con una normatividad de qué cantidad es permitida utilizar, si un niño consume varios alimentos que tienen colorante, es ahí donde está el problema, ya que se van acumulando.
“Hay evidencia científica de que algunos colorantes en términos generales pueden tener propiedades genotóxicas, carcinogénicas, hay problemas de trastornos por déficit de atención e hipersensibilidad sobre todo en niños y adolescentes, disminuyen la diversidad de la microbiota intestinal, se han asociado con un aumento en el metabolismo de la glucosa y puede generar hiperglucemia”.
Explicó que en el caso del colorante azul brillante, que es conocido como E133, en China se prohibió su uso, ya que si es consumido en grandes dosis puede provocar asma, insomnio, urticaria y se ha asociado con algunos tipos de cáncer.
“El colorante llamado índigo que es E132 está permitido en la mayoría de los países, pero en China no. El rojo allura, que es conocido como el E129, se utiliza en mermeladas, repostería, yogures, golosinas, vinos, carnes, flanes, en una gran cantidad de bebidas gaseosas, este colorante la evidencia científica ha demostrado que tiene reacciones alérgicas, que van desde urticaria hasta rinitis”.
Añadió que la tartracina E102 es de los más utilizados en México y genera genotoxicidad en dosis crónicas y elevadas, puede inducir cambios en los estados de ánimo, ansiedad, trastornos de sueño, reacciones alérgicas y está prohibido en países como Noruega y Gran Bretaña.
“Los refrescos de cola tienen un colorante con muchos problemas para la salud que es el caramelo clase 4 que para su elaboración se usa amoniaco, no así el caramelo clase I que se hace con azúcar”.
La especialista destacó la importancia de educar a la población, ya que aunque el color influye entre un 60 y 90 por ciento en la elección o rechazo de un alimento, esto sólo debe aplicar para alimentos naturales, no industrializados.”[2]
[1] https://www.colesterolfamiliar.org/los-riesgos-para-la-salud-de-los-colorantes-alimentarios/
[2] https://www.cusur.udg.mx/es/noticias/colorantes-artificiales-danan-la-salud