En el convenio con el FMI,
firmado recientemente por el gobierno, se acordaron metas tanto para los
desequilibrios de corto plazo como en las reformas estructurales. En el
primero, al parecer el gobierno está teniendo dificultades para cumplir, por lo
que ha pedido cambios al FMI en las metas de RMI, déficit fiscal primario no petrolero, gasto
social y precio del petróleo. En este artículo, pasaremos revista a los dos
primeros.
En cuanto a la RMI, fuera de la
definición de éstas, al parecer no podrá cumplirse con la meta establecida para
el segundo y tercer trimestre de este año. A pesar de que ha recibido una serie
de créditos de organismos multilaterales, que aumentan la RMI, sin embargo se
enfrenta a dificultades pues tiene que cubrir pago a proveedores, habrá una
menor producción petrolera y, al parecer, la deuda que tiene la banca pública
con el Banco Central no podrá ser cubierta en esos períodos. Al 28 de Junio, de
este año, la posición neta de divisas alcanzó 3.091 millones de dólares. La
meta de las RMI brutas a fin de año es 4.999 millones En realidad, el factor
que está presionando para no alcanzar la meta de RMI, para esos periodos, es el
aumento del servicio de la deuda externa por varios préstamos internacionales
incluidos los de las multilaterales (FMI, BM, BID y FLAR). Los créditos
externos, en los dos primeros años de gobiernos, alcanzan más de 10.000
millones de dólares que implican mayores pagos por el servicio de la deuda. En
efecto, a Junio de este año, el país realizó por este servicio 1.708 millones
de dólares, 286 millones más que en el primer semestre de 2018. Según el diario
digital La Fuente, el primer ministro de Finanzas, de este gobierno, gestionó
un crédito del FLAR por 637 millones de dólares, que habría sido aprobado
recientemente. Sin embargo, según dicho diario, en Noviembre de 2017, el
presidente ejecutivo del FLAR, reitera que dicho crédito fue aprobado pese a que
el riesgo de la operación de préstamo era alto.
Respecto al déficit fiscal
primario, en el primer semestre de este año, fue de 685 millones de dólares.
Esto se explica porque los ingresos petroleros, en relación al mismo periodo
del año pasado, cayeron 872 millones de dólares que no fue compensado por el
aumento de casi de 200 millones de dólares de los principales impuestos. A
pesar de que, entre los principales gastos, en relación al mismo periodo del
año pasado, la reducción salarial fue de 65 millones y la disminución de la
inversión de 1078 millones, sin embargo, el servicio de la deuda aumentó 286
millones. El gobierno, pese a una reducción importante en la burocracia y en la
inversión pública no ha podido disminuir el déficit fiscal, en el primer semestre,
lo que compromete el cumplimiento de la meta para este año que es alcanzar un
equilibrio fiscal, por ello pide el ajuste de la meta del déficit fiscal
primario que es de 2.7% del PIB. Ello implicará, que el gobierno seguirá
reduciendo el personal del sector público y para eso dictó a fines de Junio de
este año un acuerdo interinstitucional para la reorganización de la reestructuración
del gobierno central (Quito) y en territorio (provincias) y va a continuar con
su política de atrasar la ejecución de la inversión pública y retraso de pago a
proveedores. Sin embargo, Fausto Ortiz, ex Ministro de Finanzas, señaló que el
FMI flexibilizaría las metas para este año y que lo más crítico del ajuste será
en el siguiente año.
En este año, el gobierno, deberá
cumplir con las metas ajustas y las reformas estructurales, para acceder a los
nuevos desembolsos del FMI y organismos multilaterales, sino corre el riesgo de
incumplir el acuerdo con el FMI lo que significaría la no recepción de sus
desembolsos y de los multilaterales, con lo que la situación financiera y
económica se complicaría aún más en el país, habida cuenta que ya el FMI
pronosticó una contracción económica de 0.5% en este año, lo que significa más
desempleo, aumento de la pobreza y reducción de las condiciones de vida.