TURBULENCIA CAMBIARIA Y ALTA INFLACION POR DERROTA ELECTORAL DE MACRI Luis Rosero M.

Con una aplastante derrota de Macri, en  las elecciones primarias (PASO), con una diferencia de 15%, el peronismo kirchnerista triunfó A. Fernández, perfilándose como el posible presidente en Octubre.  Con estos resultados, el Lunes 12 de Agosto hubo una fuerte devaluación que generó una tendencia alza del dólar que se mantuvo durante toda la semana y que afectó a variables financieras y reales.

En efecto, el lunes 12 el tipo de cambio minorista alcanzó, en su apertura, los 60 pesos por dólar  para cerrar en los 55.75, el martes y miércoles, de esa semana, subió por encima de los 60, para cerrar en 58,8, el miércoles 14, hasta que el viernes 16 llegó, al fin del cierre, a  56.4 pesos. La torpeza de Macri de acusar, el lunes 12, a A. Fernández y a la población de la subida del dólar generó, entre otros factores, la turbulencia cambiaria que se calmó  después luego del dialogo  entre A. Fernández y Macri, comenzando, el jueves 15, con tendencia a la baja. El Banco Central intervino, varias veces, en la semana, aumentando la tasa de interés a 74.8% y vendiendo reservas, pero esto no apaciguó al mercado. La tardanza de las medidas también influyó en dicha tendencia. El alza, en parte, se debe a la incertidumbre sobre los planes de Fernández, que llevó a un aumento del riesgo cambiario y, por otra parte, a la especulación. La diferencia entre el tipo de cambio venta y compra aumentó entre 4 y 5pesos, dejando pingues ganancias a los bancos.

La turbulencia generó otros efectos. El riesgo país se disparó, el miércoles 14, a 1935 para descender a 1658 el viernes. También cayó la bolsa, el precio de las acciones de empresas argentinas y la misma tendencia tuvieron los bonos. Dada la incertidumbre, de no tener un escenario económico previsible, se generó una salida de capitales, buscando éstos una plaza más segura. Esta caída hizo caer la RMI (solo por la intervención se acumulaban 6.370 millones de pérdidas de divisas, en las últimas 4 semanas). Por otro lado, algunas las empresas que utilizan insumos importados se paralizaron ante tal escenario y decidieron esperar a que el mercado se calme y determine los nuevos niveles del tipo de cambio, inflación y tasa de interés. Aún más, al elevarse éste, las expectativas de inversión cayeron haciendo que los empresarios se abstengan de nuevas inversiones o actividad económica.

La devaluación del peso influyó en las expectativas de inflación al alza. La prensa argentina señaló que, en la semana del 12 al 16 de agosto, los precios aumentaron en 20%. En efecto, los supermercados reetiquetaron los precios de los bienes de la canasta básica. Como consecuencia de esta alza, la canasta se encareció, disminuyendo el poder de compra de los consumidores y los de ingresos fijos o escasos, no podían comprar toda la canasta, llevando a una disminución del nivel de vida y aumento de la pobreza e indigencia.

Las medidas que dictó el gobierno, el martes, fueron aumento del salario mínimo, ampliación a 10 años para pagar las deudas de pymes, un bono para los empleados públicos, dos pagos por la asignación universal por hijo, reducción de impuesto a las ganancias y congelamiento del precio de los combustibles. El viernes 16, el gobierno anunció la eliminación del IVA a algunos productos de la canasta básica. Estas medidas tratan de compensar, en algo, la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. Sin embargo,  la inflación de Julio de 54.4% aumentaría a pesar de las medidas señaladas. Al parecer, las transnacionales se niegan a acatar la decisión del congelamiento de los combustibles y el gobierno amenazó con aplicarles la ley de abastecimiento. Las medidas, también tienen tienen un tinte electoral, pues en Octubre de este año, debe realizarse la primera vuelta de las presidenciales. Algunas de estas medidas van en contra de las políticas recomendadas por el FMI, lo que pone en duda la continuación del convenio con este organismo. Se anticipa un cambio en el gabinete, que efectivamente se dio por la renuncia, el viernes anterior, del Ministro de Finanzas.

Estas políticas y las que ha venido aplicando el gobierno desalientan la actividad productiva. En efecto, el sector industrial y de la construcción ha contraído su nivel de producción. Más bien, dichas políticas alientan la actividad financiera, que ha logrado elevadas ganancias. Con la caída de los sectores productivos, La recesión de 1.3%, que había anunciado el FMI, en Julio, antes de los acontecimientos de agosto, sería más profunda, lo que significa mayor desempleo y más pobreza.

Además ya hay rumores de posibilidades de default. Macri ha elevado considerablemente la deuda externa. El nerviosismo de los argentinos, ante esta nueva crisis social y económica, se agranda por la crisis económica y social que se generó por la salida de la convertibilidad, el default y la recesión, en 2002, que reflejan la paradoja argentina de ser un país rico pero que no logra la vía al desarrollo y estabilizar su economía.

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