| CULPA | Hay leyes, justicia y policía para asegurar su cumplimiento. Así cómo también códigos morales en grupos sociales, en cada lugar y época, que dispone de un sistema que trata de asegurar su cumplimiento. Si se transgrede se activa una señal. Esta señal es el sentimiento de culpa. Y si ésta ayuda a que se produzcan correcciones para restablecer el equilibrio, hace cesar el sentimiento de culpa, entonces hablamos de culpa funcional. La culpa disfuncional, en cambio, agrega más sufrimiento, agrava la culpa y no conduce a ninguna resolución. (Levy). Tenemos hábitos emocionales y tendemos a proyectar la culpa. Ésta es hija del miedo. Disponemos de una conciencia dual: hay cosas buenas y malas, esta división nos produce dolor que lo eliminamos mediante la proyección. La culpabilidad se alimenta de otra creencia: que todo lo que ocurre es por factores externos, lo que nos lleva a la necesidad de control y éste a su vez alimenta el miedo. La culpabilidad es un castigo que me impongo para hacerme inferior y provocar compasión, y, puede ser utilizada para manipular a los demás. Pretende que te sientas en deuda y así condicionar actitudes. La culpa es una forma de control, pues haciendo a los demás culpables influimos en su voluntad. Nuestra libertad está condicionada por normas y comportamientos morales. El culpar a otro nos libera de nuestra responsabilidad, pero eso tiene un coste de pérdida de nuestra libertad. La culpa conlleva un castigo. Ésta lleva a pedir perdón y volver ser aceptados. Si bien el castigo no resuelve ningún conflicto, debemos ser responsables de nuestros actos y las consecuencias que traen. La proyección consiste en trasladar a los demás sobre lo que no somos conscientes o repudiamos en nosotros mismos. Es un mecanismo de liberación de sentimientos que te aprisionan, alimentados por creencias (Corbera) |
| VERGÜENZA | Muestra la perturbación que se experimenta cuando uno realiza algo incorrecto y lo reconoce. Este último implica el arrepentimiento. En síntesis, se trata de una performance que una desea desempeñar correctamente, pero falla en éste, los avergonzadores registran el error y se burlan. En los grupos se establecen códigos, un conjunto de pautas que establecen la forma de actuar, que tienden a ser rígidas o arbitrarias, y su incumplimiento conduce a una observación del grupo que afecta al que fallo en la performance. (Levy) La vergüenza central, más que sentir que cometiste un error, sientes que eres un error. Es una actitud que emerge de la visión negativa de ti mismo y sentimientos ocasionales de autodesprecio. Vergüenza secundaria es la relacionada con imaginar que las otras personas te juzgan de manera negativa o imaginar lo que los demás piensan de tí y sientes bochorno en las experiencias sociales. También hay una vergüenza de tus experiencias y deseos internos, y verguenza de exponerte y revelarte. La vergüenza puede enmascarar emociones centrales de sentirse herido, débil, necesitado, enfadado o asustado. Cuando sientes vergüenza por cómo te estas sintiendo, suele estar relacionada con la incapacidad de aceptar la debilidad y vulnerabilidad. |
| CELOS | Son el dolor y el temor de perder el amor del ser querido como consecuencia de la relación que se establece con otra persona. Hay dos clases de celos: normal y patológico. Celos patológicos son cuanto más pequeño es el estímulo más intensa y destructiva es la reacción. Los celos se pueden sentir también entre familiares, ex parejas y compañeros de trabajo. Uno siente celos en relación con aquellas áreas en la que se siente más inseguro: intimidad afectiva, en lo intelectual, gustos musicales, etc. (Levy) En los celos hay 3 componentes. 1. Un tercero recibe mayor aprobación que mÏ de parte de la persona que nos importa. Esto sucede en relaciones de pareja, familiares o laborales. 2. Los celos tienen un dolor anticipatorio, encierran mucha incertidumbre y que puede desencadenar en acciones impetuosas para llegar a un desenlace en nuestras sospechas. 3. Hay una amenaza de que un tercero nos quite toda la aprobación y atención que teníamos antes de la persona que nos interesa. La mente trabaja en reconocer intenciones (o suponerlas) para formar creencias. Si advertimos la intención de prestarle atención a un tercero y darle relevancia la experiencia puede tornarse intensa. Los celos se pueden convertir en disfuncional y puede generar dolor para aplacar el dolor con la persona de interés y un tercero. Los celos estimulan una serie de artificios para llamar la atención y demostrar nuestro valor y hacer que nos vuelvan a preferir y tener en cuenta. |
FUENTE: Norberto Levy, LA SABIDURIA DE LAS EMOCIONES, Edit. Plaza Janes, Barcelona 2000; E. Corbera, Emociones para la vida, Edit. Grijalbo; L. Greenberg, Emociones: una guía interna, Edit. Desclée de Brouwer, Bilbao, 2000 y F. Fros Campelo, Mapas Emocionales, Ediciones B, Buenos Aires, 2014.