A. Fernández, peronista, fue
electo Presidente después de haber derrotado, en primera vuelta, a Macri, por
una diferencia de cerca de ocho puntos.
El resultado electoral no sorprende, pero sí que Macri haya acortado la
diferencia de quince puntos que Fernández obtuvo en las PASO. En este artículo
trataremos sobre las dos causas de la crisis económica y social: el manejo
económico (analizando 4 variables: déficit fiscal, tipo de cambio, inflación y
nivel de actividad económica) y el impacto social que provocó en el nivel de
vida.
Macri, en diciembre de 2015,
recibió una economía con algunos desequilibrios macroeconómicos: déficit
fiscal, desempleo y caída del nivel de actividad. Su política económica se basó
en el libre mercado. Buscó favorecer a la inversión privada extranjera y
nacional, en especial a los de agricultura industrial, liberando el tipo de cambio, para incentivar la entrada de divisas. Buscó
reducir el déficit fiscal, reduciendo el gasto público con recorte de la
burocracia, eliminación y fusión de entidades públicas y eliminó los subsidios
a servicios básicos, lo que aumentó el precio de la electricidad, gas,
transporte, etc. incrementándose el costo de la vida. Para incentivar el nivel
de actividad, aumentó la inversión pública e impulso las exportaciones
agropecuarias tradicionales. Cuando asumió el mando, en Diciembre 10 de 2015,
el tipo de cambio minorista oscilaba alrededor de 10 pesos por dólar, a fines
del mismo mes del siguiente año llegó a alrededor de 16 pesos. A fines de
diciembre de 2017, el dólar minorista se cotizaba a 19.4 pesos, hay una corrida
cambiaria en Abril de 2018 y a fines de ese mes llega a 20.8 pesos, en Mayo 7 alcanza
22,3 pesos y para tratar de parar la espiral cambiaria, en Junio a Macri acude
al FMI que le otorga un crédito de 57.000 millones de dólares, condicionando a
que aplique la receta del FMI, sin embargo, a fines de Agosto sube a 38.5
pesos; en Agosto de 2019, después de las PASO (Domingo 11), se generó una
turbulencia cambiaria que llevó a una
fuerte depreciación del peso que saltó, el viernes 16, a 56.4 pesos y el
viernes 30 trepó a 62 pesos. Para defender el peso, uso la RMI y el alza de la
tasa de interés. Desde Agosto, de este año, hasta la semana previa a la primera
vuelta, se habían perdido más de 22000 millones de RMI y el alza de la tasa de
interés desalentaba la inversión. Pero aún más, la incertidumbre cambiaria y
económica llevó a salida de capitales y retiro de depósitos o conversión a
dólares, lo que lastraba más la caída de la RMI. La devaluación permanente
desató un aumento continuo de la inflación que, a Julio de 2019, alcanzó 54.4%,
lo que a su vez llevó a un incremento del costo de la vida. Para incentivar el
nivel de actividad, acudió a la inversión pública, que fue financiada con deuda
pública, que alcanza a más de 300.000 millones de dólares –un tercio de ésta es
deuda externa- la cual a su vez se utilizaba para frenar el tipo de cambio. La
inversión extranjera no llegó y los resultados fueron una contracción de la economía de 2.1% en 2016,
en2017 se recupera y crece 2.7% para terminar en 2018 con un decrecimiento de
-2.5%. En agosto de 2019, el estimador de la actividad económica registró una
contracción de 3.8% respecto al mismo mes del año anterior.
Los efectos de la contracción
económica fueron aumento del desempleo, subempleo e informalidad. En el segundo
semestre de 2019, la desocupación alcanzó 10.6%, con la subida de la inflación
también creció el costo de la canasta básica que en diciembre de 2018 era de
8250 pesos y en agosto de 2019 llegó 10683 pesos (un aumento de 29.4%), lo cual,
a su vez, llevó a un aumento de la pobreza, en el primer semestre de ese año, a
35.4% (más de un tercio de la población, lo que significa 5 millones más de
pobres) y la indigencia 7.7%. El fracaso de la política neoliberal de Macri está
a la vista: devaluación, más inflación, alta deuda pública, caída de la RMI,
contracción económica que llevaron a mayor desempleo y aumento de la pobreza e
indigencia. Un informe LatinFocus Consensus Forecast (un compendio de
estimaciones de bancos y consultoras) pronostica para 2019 una contracción
económica de -2,8% y de -1.4% para 2020, que son cifras similares a las
estimaciones del FMI y BM. La protesta en Chile, en la penúltima semana de
Octubre de este año, de estudiantes, trabajadores y población en general, deja
varias lecciones. Una de ellas es el límite social de este tipo de políticas.
No se puede aplicar un modelo de mercado libre, de un capitalismo salvaje, que
aumente la desigualdad y la injusticia social, deteriorando las condiciones de
vida de la población para elevar las ganancias del capital porque la gente se
rebela por el aumento de la pobreza y un modo de vida indigno.
El reto del peronismo es revertir
esta tendencia negativa de la economía. Para ello, tendrá que renegociar el
acuerdo con el FMI, la deuda pública externa, establecer control cambiario
rígido, para cortar la espiral devaluación-inflación-deterioro de las
condiciones de vida de la población. Esta corriente defiende un modelo
económico basado en incentivar la demanda interna, regulación del mercado y una
política de incentivos a ésta así como una política fiscal redistributiva que
obtenga recursos de los niveles altos de ingreso y los reoriente hacia los de
menores ingresos. El desafío es si puede corregir los desequilibrios
macroeconómicos, no caer en déficits fiscales inmanejables, reducir la
inflación y reactivar la economía. Eso implica negociar con el poder económico
para sacar al país de la crisis económica y social recurrente.