BIENESTAR EN LA VEJEZ
“El bienestar depende principalmente del bienestar físico (movilidad, capacidad de transportarse, autonomía e independencia), del bienestar social (tener su propia casa, no depender financieramente de nadie) y del bienestar psicológico (tener una buena actividad social, buena relación con la familia y amigos). Es importante identificar que los componentes del bienestar están muy asociados a los componentes externos del mayor, como los recursos económicos y el mismo entorno.
El bienestar subjetivo engloba ámbitos más emocionales y afectivos que se premian con sentimientos de placer en el caso de la felicidad y que permiten un nivel más alto de moralidad, donde el adulto mayor presenta juicios de sí mismo y de su entorno en una trayectoria evolutiva de satisfacción de la vida.
Bienestar, este concepto comprende al menos cinco dimensiones:
- Importancia de los vínculos: el adulto mayor deberá encontrar una buena actividad y buen apoyo social, con el fin de consolidar la gratificación de haber aportado en otros tiempos a esa actividad social y con ello fortalecer su autoestima.
- Mantener una vida activa con estándares físicos e intelectuales.
- Cultivo del recuerdo y el acto de compartir experiencias de vida: es una de las dimensiones más importantes. Toda esta actividad se basa en la reminiscencia, como proceso mental saludable que permite traer a la conciencia eventos del pasado, tanto los concluidos como los que aún generan conflictos. De manera independiente, recordar el pasado es una forma de fortalecer la identidad del propio mayor, ya que conforme recuerda su historia refuerza su percepción de la vida y de su entorno, dando sentido al proyecto de vida que aún maneja.
- Actitudes positivas: es decir, mantener el optimismo. Esta dimensión es importante por la proyección futura del mayor, porque el tener actitudes positivas le permite necesariamente poner más atención en el futuro, en su proyecto de vida y de esta manera, él mismo se permite vivir el presente con intensidad. Además, es importante destacar que las actitudes positivas producen autoeficacia, que según la ciencia es un excelente estimulante del funcionamiento social y cognitivo.
- Culminar la vida con satisfacción: es una actitud que permite hacer un juicio general de cómo el mayor percibe la vida y su entorno. Este elemento también permite ampliar este juicio a una temporalidad más extensa que evoca un juicio de la vida del mayor, desde que nació y hasta el instante en que hace el juicio. De este modo, y a través de estas dimensiones, es posible condicionar los dos elementos básicos del bienestar: afecto y cognición.”
FUENTE: Da Silva Rodrigues, Envejecimiento: evaluación e intervención psicológica, Edit. El Manual Moderno, Ciudad de México, 2017