ECONOMIA SE RECUPERÓ EN I TRIMESTRE, PERSISTEN DESEQUILIBRIOS MACROECONÓMICOS Y ESTRUCTURALES

Luis Rosero M.

Después de una contracción económica de 2% en 2024 la economía tiende a la recuperación pero sigue arrastrando desequilibrios macroeconómicos y problemas estructurales que frenan su dinamismo. Entre los primeros destaca el déficit fiscal y, en los segundos, el aumento de deuda pública y sus derivaciones.

Según los informes del Banco Central, en el I trimestre de 2025, la economía creció de 3.4% fundamentalmente por el aumento del consumo de las familias (7.1%), mayor inversión (6.7%) y mayor ritmo de exportaciones (2.7%), por los productos no petroleros. A nivel de industrias, las tres que más destacaron fueron agricultura, ganadería y silvicultura (17.5%), pesca y acuacultura (12.1%) y manufactura de productos alimenticios (8.6%). Las dos primeras muestran la tendencia a profundizar la primarización de la economía, mientras que la última da indicios del débil proceso de industrialización como indica el bajo crecimiento de la manufactura de productos no alimenticios (2%). Esta evolución del comportamiento económico muestra que la economía se recupera de la significativa contracción de 2024.

Pero, a pesar de que se recuperó la economía en I semestre de 2025, sigue manifestándose la tendencia a la incapacidad de la economía de generar empleo adecuado para absorber el subempleo y el empleo no pleno. Efectivamente, a marzo de este año, sólo 43.5% fue empleo adecuado, la tasa de subempleo alcanzó 20.8% y 27.1% fue la tasa de otro empleo no pleno. En otras palabras, la problemática del mercado de trabajo se centra en el subempleo y empleo no pleno que llegaron, en ese mes, a 47.1% (4.3 millones de trabajadores) que supera al 43.5% (3 millones de trabajadores) de empleo adecuado. Entre las primeros se encuentra el empleo informal que a marzo ya representaban el 55.5% de la PEA.

A pesar de la recuperación inicial, del I trimestre de 2025, los desequilibrios macroeconómicos del país frenan su crecimiento. Así, uno de los más críticos es el déficit fiscal e iliquidez fiscal. Al primer trimestre, este alcanzaba 726 millones, de ello se deriva los atrasos con proveedores del estado que alcanzó 1139 millones. El déficit alcanzaría, por lo menos, 3000 millones en 2025. En 2024, a pesar, del aumento de los ingresos públicos por elevación del IVA, contribuciones especiales y remisiones tributarias. En 2025, el gobierno aumentó el precio del diésel a los atuneros, impuso una tasa a las mineras y eliminó el subsidio a la electricidad para industrias de alto y medio voltaje. También pretende cobrar impuestos a las ganancias en las ventas de acciones y otros activos financieros. O sea, busca obtener más ingresos de diversas fuentes para disminuir el déficit y la iliquidez fiscal. Sin embargo, el nivel de gasto público se mantiene alto. El déficit fiscal lleva vigente más de 15 años, siendo persistente y ya es problema de carácter estructural. A pesar, de que el gobierno ha incrementado los ingresos tributarios sigue una tendencia a mayor endeudamiento, sobre todo con deuda externa.

En efecto, la deuda pública alcanzó, según el Boletín de Deuda del Ministerio de Finanzas, a abril de 2025, 62.082 millones de dólares que representa 48.1% del PIB. De este monto, el 77.2% corresponde a deuda externa (47.966 millones) y el saldo es deuda interna 22.8% (13.362 millones). Según otra fuente la deuda pública alcanzó 83.769 millones a abril de 2025. La deuda externa creció 4.3%, entre abril de 2024 y 2025, llegando 49140 millones. La mayor parte de este endeudamiento son con los organismos multilaterales que llegó en 2025 a 24.268 millones. El primer acreedor del país, con  estos,  es el FMI cuya deuda alcanza 8705 millones. La amortización de la deuda interna y externa tiene una alta carga en el presupuesto del estado. Así, el país debe pagar 8877 millones por estas deudas en 2025 y en 2026 aumenta aún más dicha amortización.

En suma, se ha generado un círculo vicioso de déficit fiscal – endeudamiento público, principalmente externo – reformas tributarias – renegociación de deuda externa. El déficit fiscal de 2025 será cercano al 3% que, con la amortización de la deuda de este año y el próximo, llevará al gobierno a una nueva reforma tributaria para aumentar la presión fiscal a fin de cubrir la amortización de la deuda pública principalmente externa. En otras palabras, hay un riesgo de sostenibilidad de la deuda externa por ello el gobierno se vincula más al FMI ya que este da el aval para una posible renegociación de la deuda externa. Más aún, este organismo dio su visto bueno para prestar 1000 millones de dólares más dentro del acuerdo del Servicio Ampliado el Fondo (SAF), firmado en 2024, con lo el monto de la deuda con el FMI pasaría a 5000 millones en este SAF. La reforma tributaria se daría en 2026 para obtener mas ingresos tributarios con más impuestos y otras fuentes. Sin embargo, si aumenta el riesgo de sostenibilidad de la deuda externa esto podría llevar a un proceso de reestructuración de la misma. En la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación del desarrollo, junio de 2025-Sevilla, Noboa planteó una reforma al sistema financiero internacional y propuso un mecanismos para abordar la deuda externa. Planteo como propuesta el Mecanismo multilateral de reperfilamiento de deuda que consistiría en crear una instancia internacional que permita renegociar la deuda soberana de forma equitativa y transparente.

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