LA GUERRA COMERCIAL DE TRUMP, SUS EFECTOS EN ECUADOR Y OTROS PAISES DE A. LATINA (V)

Luis Rosero M.

En su segunda medida arancelaria Trump impuso un 10% al mundo, excepto China que tiene 145%, aplicando un periodo de tres meses para negociaciones bilaterales. Ya va un mes y una semana y, de estas, la negociación con Reino Unido muestra los primeros resultados que dan una perspectiva de cómo serán las otras negociaciones con el resto de países y bloques comerciales. La guerra arancelaria de Trump se inscribe en un marco en que juega la geopolítica, la defensa y seguridad de Europa y la formación de bloques y acuerdos comerciales que buscan asegurarse mercado para sus productos y enfrentar la agresiva política arancelaria de Trump.

Los resultados iniciales de la negociación arancelaria entre EE.UU. y Reino Unido muestran cierta flexibilidad de Trump. Así, rebajó el arancel a 10% a 100.000 automóviles de las importaciones desde R. Unido. Además, dio acceso a una cuota de 13000 TM de carne bovina británica. A su vez, el R. Unido recibiría más carne vacuna, aves de corral, cereales, etanol y otros productos de EE.UU. y compraría aviones Boeing por 10.000 millones de dólares. También se habría bajado el arancel de 25%, que impuso EE.UU. al aluminio y acero. Se mantiene, hasta llegar a un acuerdo comercial, el 10% al resto de importaciones británicas desde EE. UU. No hay mucha información sobre este acuerdo, pero es claro que hubo concesiones de ambas partes para llegar a estos resultados. R. Unido también esta por celebrar un acuerdo comercial con la Unión Europea e India.

Como ha declarado Lula, la agresiva política arancelaria se debe a la pelea entre EE.UU. y China. Esta, como repuesta al arancel de 145% que le impuso EE.UU., estableció un 125% a las importaciones de productos estadounidenses pero la repuesta más severa fue la prohibición de exportación de 41% de tierras raras (7 de 17) que son importantes para la industria aeronáutica, aeroespacial, automovilística, de defensa y de energías renovables. Estas tierras son vitales en la fabricación de aviones y drones estadounidenses lo que pone en jaque la producción de armamento. Previo al inicio de las negociaciones arancelarias, que comenzaron el fin de semana pasado, entre EE.UU. y China, Trump declaró que bajaría los aranceles a China a 80%, pero se trata de un gesto para negociación dada la medida de restringir las exportaciones de dichas tierras a EE.UU. La negociación mostró flexibilidad temporal, de 90 días, de ambos países, como ocurrió con R. Unido. Así, EE.UU. rebajó el arancel de 145% a 30%, pero mantiene el 25% a vehículos, aluminio y acero, mientras que China lo bajo de 125% a 10%. Este resultado se debe a que, mientras más demore la negociación arancelaria entre los dos países, ambos salen afectados. EE.UU. restringiría la producción de la industria aeronáutica, aeroespacial, de energías renovables, automovilística y de defensa. Sobre todo, estas dos últimas son un puntal de la economía de EE.UU. Además, con el arancel impuesto a China, algunos productos se encarecerían y pueden presionar a la inflación de EE.UU. China, en cambio, vería ralentizado su crecimiento.

Por otro lado, la Unión Europea (UE) ya amenazó con establecer aranceles a productos estadounidenses por cien mil millones de dólares en caso de que las negociaciones arancelarias no lleguen a buen término. Mientras tanto la UE busca acelerar la celebración de acuerdos con Mercosur para asegurar mercados a sus productos. En tanto, el bloque comercial BRICS, que se inició con 5 países, ahora está conformado por 19 naciones, que constituirían un tercio de la producción mundial y 45% de la población del mundo, con lo cual se torna no solo un grupo económicamente poderoso sino además geopolítico.

En síntesis, EE.UU., busca establecer unilateralismo en las negociaciones del comercio mundial mientras que el resto del mundo vela por el multilateralismo. Una es la negociación entre países desarrollados y otra distinta con los países en desarrollo. Dado que EE.UU. se vería afectado por las restricciones de acceso a las tierras raras, China tiene con ésta una carta que jugar en las negociaciones arancelarias. En consecuencia, los países que posean estas también tienen esta carta (Vietnam, Brasil, India, Groenlandia). Ahora, puede entenderse porque EE.UU. quiere anexarse este último país. Así mismo, el litio sirve para producir baterías para vehículos eléctricos y celulares (En A. Latina, lo producen Chile, Argentina y Bolivia). Mientras tanto, tanto la UE y los BRICS buscan fortalecerse y negociar con otros bloques para asegurarse mercado para sus productos. Como bloque comercial tienen más posibilidades de negociar aranceles en mejores condiciones con los EE.UU. Estos dos bloques no solo son comerciales sino además políticos, por lo que juegan un papel en la geopolítica. En otras palabras, en las negociaciones arancelarias se tiene en cuenta la geopolítica. En cambio, los países en desarrollo están en desventaja en la negociación arancelaria pues EE.UU. usaría su poder de monopsonio y los otros no tienen alguna carta que jugar. Consecuentemente, una cosa es la negociación arancelaria entre potencias y otra con países en desarrollo.

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