LA GUERRA COMERCIAL DE TRUMP, SUS EFECTOS EN ECUADOR Y OTROS PAISES DE A. LATINA (IV)

Luis Rosero M.

Como ya he señalado, a agresiva política comercial de Trump tiene sus limitaciones por los efectos que genera en las variables macroeconómicas claves que afectan a su propia economía, por ello ha debido moderar sus alcances y ahora, pretende, atenuar temporalmente algunos de sus efectos. En consecuencia, en macroeconomía, hay que considerar los efectos de una medida en el contexto económico y éste limita dicha política agresiva. A eso, hay que añadir que, en dicho panorama entran en juego el impacto de las variables no económicas que inciden en la macroeconomía y que también restringen la aplicación de esas políticas agresivas.

Así, los datos oficiales, dados por el Departamento de Comercial, muestran una contracción de 0.3% en el primer trimestre de 2025 de la economía estadounidense que contrasta con su buen desempeño en el IV trimestre de 2024 que fue de 2.4%. Esto se debió al adelanto de importaciones, para evitar el aumento de los aranceles, que a su vez aumento el déficit comercial, este a su vez redujo la demanda agregada y consecuentemente contrajo el crecimiento. Es la primera alerta con la posibilidad de recesión, pero para ello hay que esperar el comportamiento de la economía en los dos subsiguientes  trimestres. Como consecuencia, cayeron los principales indicadores de las bolsas de valores (Dow Jones, S&P y el Nada Composite. Estos cambios afectan al valor de las empresas y de la cartera de los inversionistas. Con el primer cambio del arancel, como hemos analizado, se impactaron los bonos del Tesoro de EE.UU., aumentó el costo del financiamiento para el gobierno y también se debilitó el dólar. Pero, además, con la segunda medida arancelaria, se generó incertidumbre por partes de los agentes económicos que observan una política económica impredecible, sujeto a cambios súbitos, con falta de certeza en el manejo de la política comercial que, a su vez provocó cambios en las expectativas, y, en consecuencia, esto tuvo efectos en la inversión y en el consumo en EE.UU. El otro evento, no económico, pero que afecta a dichas expectativas y a la economía, es la caída en la aprobación de la gestión del presidente. En efecto, el promedio de ésta, en el primer trimestre de 2025, cayó a 44% en relación al de enero que alcanzó 47%. Sin embargo, lo más crítico es que el 53% de los estadounidenses desaprueban su gestión.

Otro de los impactos significativos de las variaciones en el arancel es en la inflación, en el costo de ciertos productos y en la canasta básica.  A partir de esta semana entra en vigor el arancel de 25% a las piezas de vehículos. Si bien aparentemente, los autos fabricados en EE.UU., no pagan arancel, si tendrán que pagar el arancel a las piezas importadas. Dependiendo del componente importado del vehículo, que en promedio representa el 50%, el costo de un auto fabricado en EE.UU. aumentará lo que se traducirá en un alza del precio del vehículo. Por ello, para atenuar ésta el gobierno otorgará un reembolso, a los fabricantes de autos de hasta 3.75%, del precio del vehículo, que será descontado del pago del arancel del 25% a las piezas durante el 2025, que disminuirá a 2.5% en 2026 y se eliminará en 2027. El arancel a las piezas, se exceptuaría para México y Canadá, en los componentes que se consideren norteamericanos o sea su contenido regional (incluye a los 3 países del T-MEC). El reembolso también favorecería a la industria de autopartes mexicanas que es el mayor exportador de éstas a EE.UU. Sin embargo, la imposición del arancel a las piezas de los vehículos, si bien atenúa temporalmente su impacto, su alza va a incidir en la inflación de los siguientes meses, pero también en la demanda y en el empleo en el sector automotriz estadounidense.

La inflación de EE.UU., e enero fue 3%, en febrero 2.8% y en marzo de 2025 alcanzó 2.3%. Esta tendencia a la baja podría invertirse, por el arancel de 25% en las piezas de vehículos, que a su vez afectaría a los precios de los servicios mecánicos y seguro de vehículos, incidiendo en la inflación de abril, pero también podría hacerlo el arancel de 10% que aumentaría en el precio de zapatos deportivos, ropa y otros componentes de la canasta de consumo estadounidense. Además, hay que considerar la eliminación de la excepción de aranceles a los paquetes postales con valor de hasta 800 dólares, que ahora tendrán que pagar un 120% o cien dólares por envío. Esto aumentara los precios de los envíos de productos de Temu o Shein (fabricados en China o Vietnam) en la que compran muchos hogares pobres de EE.UU. La canasta de consumo de los estadounidenses tiene un alto componente importado y un aumento del arancel aumenta el costo de ésta.

En síntesis, la cambiante política arancelaria podría incidir en la inflación de abril de 2025 y en los siguientes meses, pero el alza de los precios, en los servicios aledaños a los vehículos, así como la eliminación de la excepción de aranceles a los paquetes postales pueden generar más presiones inflacionarias. En consecuencia, a más de la desaceleración de la economía -por las cambiantes expectativas de inversionistas y consumidores-, aunque la tasa de empleo se mantuvo en abril (2.4%) podría caer en los siguientes meses en el marco de presiones inflacionarias al alza. Habría que esperar el resultado de las negociaciones arancelarias, que llevan más de un mes y durarían dos meses más para determinar el panorama inflacionario y la tendencia de la economía estadounidense en el siguiente trimestre de 2025.

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