Luis Rosero M.
El aumento de la oferta eléctrica, por las contrataciones del gobierno, avanza pero con la misma matriz con la que el país optó hace más de un cuarto de siglo, pero el cambio de ésta va a paso lento. Para enfrentar la crisis energética, se requiere optar por otras fuentes de energía renovables que además de ser más limpia es una alternativa a la matriz energética existente actualmente basada en la energía hidráulica-termoeléctrica.
Esta matriz se basa en hidroeléctricas, que proveen dos terceras partes de la oferta eléctrica, complementadas por las termoeléctricas que fueron planificadas para enfrentar sequías, periodo en el que operaban éstas últimas. El cambio climático provocó una sequía sin precedentes en el país que afectó el funcionamiento de las hidroeléctricas. El Plan Maestro de Electricidad contemplaba la realización de inversiones y mantenimiento de las centrales de fuentes hidráulicas y termoeléctricas pero no se realizaron en los dos últimos gobiernos y en el actual no se efectuaron a tiempo. El cambio climático mostró que el país no está preparado para un estiaje o sequía larga. Los gobiernos de Moreno y Lasso concesionaron, al sector privado, proyectos eléctricos con energía renovables pero las inversiones nunca se realizaron. En 2020, el país contaba con 27 centrales termoeléctricas pero el 20% de estas son muy antiguas, en otras no ha habido reposición de equipos y algunas no funcionan a su plena capacidad. Del primer bloque de contratación, de 341 MV, realizado por el gobierno, 240 corresponden a termoeléctricas, pero las empresas proveedoras no han cumplido el contrato en el tiempo establecido. El país lleva dos meses de apagones. La venta de energía de Colombia alivió levemente la crisis energética. El viceministro de Electricidad, en un encuentro minero, declaró que el déficit de energía eléctrica del país en 2023 es de 1900 MW, cuando antes se conocía la cifra 1100 MW, lo que agrava la crisis energética.
Ventajosamente, ayer llegaron el país algunos motores para las termoeléctricas del contrato con PROGEN para ser instalados térmica Salitral que proveerá 100 MV, esta misma empresa debe entregar otros para la central térmica de Quevedo (50 MW) y la central térmica de Esmeraldas I, tuvo un mantenimiento, que aporta ya 112.5 MW. Los 100 MW de Progen se producirían a partir de enero de 2025, después del montaje del equipo y pruebas. Del proyecto Toachi-Pilatón (hidroeléctrico), se están realizando pruebas de la primera turbina -de tres- de 68 MV, que se proveerían en enero de 2025. En suma, para este mes y año se aportaría al Sistema Nacional Interconectado 280 MV; en febrero de 2025 se agregarían, con la vuelta a funcionar de la central térmica Machala, 331 MV más. En total, hacia marzo de 2025 se estarían adicionando 711 MV, incluido el aporte de Colombia, que sería solo el 37% del déficit de 1900 MV. Si se cumple, con lo contratado en la segunda ronda de contratación por 770 MW, en enero se aportarían 300 MV más, con lo que tendríamos hipotéticamente 1011 MV, esto es, cubriríamos el 53% del déficit. Si se entregan los 470 restantes, para el II trimestre de 2025, tendríamos cubierto el 78% del déficit, siempre y cuando los contratos se cumplan y el invierno de 2025 sea normal, con lo cual los apagones se reducirían ostensiblemente.
Sin embargo, continuaría la misma matriz energética basada en generación de las hidroeléctricas complementadas por las termoeléctricas. Si bien es entendible por la emergencia, se requiere avanzar paralelamente con la provisión de energía con fuentes no renovables (fotovoltaica, eólica y calor). La ley para impulsar la iniciativa en la generación eléctrica, aprobada por la Asamblea, posibilita que este sector invierta en proyectos de energía renovable de 100 MV que da garantía a los privados de la compra de energía con la constitución de un fideicomiso. Por otro lado, el viceministro de electricidad presentó un portafolio de 912 MV producidos con energía renovables (eólicos y fotovoltaicos) que se impulsaría con una alianza entre empresas internacionales y Celec (empresa pública). Entre ellos, un proyecto fotovoltaico con paneles solares flotantes en los embalses de Mazar.
En síntesis, por lo menos en tres años seguiremos con la tradicional matriz energética hidroeléctricas-termoeléctricas. En este periodo, hasta que se construyan los proyectos fotovoltaicos y eólicos, el país seguirá con el riesgo de apagones si el cambio climático produce sequías de mayor duración. También, cambiaría la forma de propiedad de la matriz energética que de ser pública pasaría gradualmente a ser privada. La experiencia de España de provisión de energía eléctrica de varias fuentes, por el sector privado, que aumentó fuertemente los precios advierten de la necesidad de una regulación adecuada para evitar estas prácticas de precios excesivamente altos. Por lo menos hasta el primer trimestre de 2025 se espera que seguirán los apagones, pero reduciéndose lentamente las horas de duración diaria. La población debe alertase que actualmente la provisión de la energía eléctrica es un servicio de orden público y la calidad de la gestión pública, en este sector, es fundamental para no sufrir los efectos de los cortes de energía que afectan en el bienestar de la población, la rentabilidad sector privado y el crecimiento del país. Hay que estar vigilante para que se garantice la seguridad energética para no caer nuevamente en el deterioro de las condiciones de vida, afectación al sector privado y perdidas para el país. En este gobierno, no se realizaron a tiempo los mantenimientos de las centrales termoeléctricas y se realizaron extemporáneamente las contrataciones para cubrir el déficit energético, lo que dio lugar a apagones, de lo cual ya se tenía conocimiento en octubre de 2023 y en abril de este año Cenace advirtió que el sistema eléctrico iba camino al colapso.