UN AÑO DEL GOBIERNO DE NOBOA

Luis Rosero M.

Al cumplirse un año de gobierno, en este artículo, haremos un breve análisis sobre la seguridad ciudadana, la crisis energética y la economía. Si bien el actual régimen recibió un país en crisis de su antecesor, lo cierto es que el balance, en estos tres temas fundamentales, muestra que trato de enfrentar la cuádruple crisis que enfrenta el país, pero los resultados no son tan fructíferos y urge cambiar el rumbo para volver a ser un país de paz, con suficiencia energética y un crecimiento estable para mejorar las condiciones de vida de la población.

En cuanto a seguridad, el gobierno ha hecho esfuerzo por combatirla. Si bien, después de la toma de un canal de TV, declaró que el país enfrenta un conflicto armado interno. En su política de seguridad, el gobierno utilizo a las FF. AA. para que salgan a las calles. En coordinación con la policía, se han realizado varios estados de excepción, toques de queda y operativos para liberar barrios y zonas del control del crimen. El resultado ha sido la captura de miles de sospechosos, el abatimiento de más de 100 delincuentes a manos de la policía, la pacificación temporal de las cárceles, la reducción de las muertes violentas pero el aumento de los secuestros, extorsiones y asaltos. También se logró retomar temporalmente el control de ciertas zonas y barrios tomados por el crimen organizado, pero después de un tiempo este volvía a apoderarse de esos territorios nuevamente. Lo cierto es que, al parecer, la estrategia y táctica de inteligencia para enfrentar a los carteles de la droga y crimen organizado no ha dado buenos resultados. Más aún, la última masacre en la Penitenciaria del Litoral, da cuenta de que el crimen organizado tiene tanto poder que puede ingresar armas, municiones, droga, etc. y tomar el control de las prisiones. En suma, lo cierto es qué, si bien se ha reducido las muertes violentas, los otros delitos han aumentado provocando más miedo, temor y desesperanza en la población que restringió su movilización, esparcimiento y retiro temprano a sus domicilios para proteger su vida. Así mismo, las medianas empresas y emprendimientos, por los secuestros y extorsiones, se han visto seriamente afectadas por lo que han cambiado su operatividad y en otros casos han decidido cerrar para evitar el riesgo de muerte y entregar recursos para su liberación. Se deduce, que la política de mano dura, en la lucha contra los carteles y crimen organizado, no ha sido efectiva, a decir, por los resultados no tan alentadores.

A ese peligroso panorama, se suma la crisis energética. El cambio climático ha provocado, en el país, una fuerte sequía, que no solo ha afectado a la agricultura sino además al funcionamiento de las centrales hidroeléctricas que generan las dos terceras partes de la energía eléctrica del país. Si bien hay un periodo de estiaje, todos los años, la sequía ha generado que baje el caudal de los ríos que abastecen los embalses de las centrales. La falta de inversión y mantenimiento de estas, contemplados en el Plan Maestro de Electricidad 2018-2027, no se han realizado a tiempo, incluido el actual régimen. El director de Cenace advirtió, en abril de este año, que el sistema eléctrico iba camino al colapso. La primera ministra de Energía, en una carta enviada a la Asamblea, señala que informó sobre la posibilidad de apagones en abril. El gobierno, para aumentar la oferta de energía eléctrica, realizó dos bloques de contratación. Del primero, por 341 MW, lo único que se ha concretado es la barcaza eléctrica. Dos empresas, una por 150 MV y otra por 90 MW, incumplieron la fecha de entrega y recién    instalarían los equipos, a fines de diciembre, en ambos casos. El gobierno, terminó de construir la central Toachi Pilatón, que generará 205 MW, de las cuales a principios de diciembre realizaran las pruebas respectivas. La exportación de energía de Colombia, ha atenuado la situación. Lo cierto es que ya van dos meses de apagones que, en algunos días, fueron de 14 h. y estos se presume continuaran, al menos, hasta abril del próximo año. Pero no solo, la crisis energética, ha generado falta de electricidad, sino que además el tráfico vehicular se volvió un caos y, por otro lado, ha afectado la provisión de agua en las principales ciudades del país. Hubo falta de gestión, a tiempo, para proveer de energía al país a fin de cubrir su déficit energético.  Las facilidades que se han dado para aumentar la oferta eléctrica, con fuentes de energía renovables, son proyectos de los dos gobiernos anteriores, permitiría, diversificar la matriz energética, pero demorará su construcción, al menos, dos años. En fin, los problemas estructurales del sector eléctrico no se resolverán en el corto plazo y la diversificación de dicha matriz también tomará su tiempo.

En cuanto a la economía, el gobierno para enfrentar el mayor desequilibrio -déficit fiscal- aplicó una reforma tributaria que implicó principalmente la imposición de contribuciones temporales a las empresas, remisión de multas e intereses tributarios, otros tributos y aumento del IVA, justificado por la necesidad de más recaudación para financiar el conflicto armado interno. Además, firmó un convenio con el FMI, para obtener un crédito de 4000 millones de dólares a cambio de imponer una política económica de austeridad y reformas estructurales. Por ello, se disminuyó al mínimo la inversión pública y se restringió el gasto público. Para obtener más ingresos, el régimen ha optado por una política de agresivo endeudamiento externo, a tal punto que este tipo de deuda se ha disparado, lo cual conlleva el riesgo de la sostenibilidad de la deuda y la posibilidad de una renegociación de la misma. La situación de inseguridad, la crisis energética, la política económica y la incertidumbre económica han manifestado en la contracción de la economía en el segundo trimestre a tal punto que el propio FMI ha revisado su proyección de crecimiento a solo 0.3% en este año. Pero si consideramos los efectos de los apagones sobre la economía, se proyectaría un crecimiento nulo o negativo, que ha deteriorado el mercado de trabajo expresado en aumento del desempleo, subempleo y del sector informal que a su vez ha llevado a mayor migración y deterioro de las condiciones sociales de la población.

Al cumplirse un año del gobierno de Noboa, la cuádruple crisis que afecta al país se ha agudizado.  Si bien se ha enfrentado la crisis de seguridad, los resultados no han sido tan efectivos. Lo más crítico ha sido la crisis energética que ha provocado graves efectos en el sector empresarial, en el bienestar de la población y malestar entre los ciudadanos, a lo que se agrega que la crisis económica que ha empeorado derivando en una crisis social. Es hora de cambiar el rumbo para recobrar la paz social, fortalecer el sector energético y alcanzar un crecimiento sostenido para mejorar las condiciones de vida de la población.

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