
La kombucha es una bebida que se prepara en base a la fermentación del té, con un gas carbonatado y puede tener sabor. Además de aportar con probióticos, que fortalecen el sistema inmunológico, contiene ácidos, antioxidantes, vitaminas, minerales y enzimas digestivas que ayudan al funcionamiento del sistema digestivo. El gas que tiene la kombucha es producto del proceso de fermentación, en el que las bacterias benéficas y la levadura producen ácidos que contribuyen en la salud.
Entre los antioxidantes, protectores del efecto de los radicales libres, que aporta la kombucha están la luteina, los betacarotenos, licopeno, selenio, coenzima Q10, las vitaminas A, C, E y B (1, 2, 6 y 12), polifenoles (flavonoides, resveratrol y catequina). Las bacterias benéficas producen ácido acético, lactico, glucurónico, etc. y, en la fermentación se genera levaduras.
En la foto aparece la Kombucha con sabor a manzana producida por la empresa Ecopacific, de Rumiñahui, Sangolquí, provincia del Pichincha, Ecuador. Se expende en Supermaxi y supermercados. Los ingredientes son agua filtrada, cultivo probiótico extracto de hojas de té negro, azúcar, saborizante de manzana, gasificante (dióxido de carbono) y edulcorante (sucralosa). El cultivo probiótico es producido con el liquido madre de hongo manchuriano: cepas de bacterium xylinum, gluconobacter oxydans y hongos semejantes a levaduras de genero Ascomicetos.
Los efectos positivos de la kombucha esta su influencia benefica en la flora intestinal y desarreglos digestivos, acción desintoxicante, contribuye a la restauración del equilibrio ácido/alcalino y defensa del organismo ante las bacterias y enfermedades.
FUENTE: Stevens, N. KOMBUCHA, los secretos de esta bebida fermentada probiótica, Segunda Edición, Edit. Sirio, Málaga, 2018.