Luis Rosero M.
El nuevo gobierno, presidido por Daniel Noboa, asume el poder en medio una grave crisis de seguridad, económica y social. El acuerdo parlamentario con la derecha y el correísmo muestra la necesidad de aprobar los proyectos de ley que requiere para enfrentar esta triple crisis. Las primeras decisiones del Presidente están orientadas a ciertas demandas de sectores de la sociedad y frenar los conflictos internos del gobierno con firmeza. El gabinete nombrado se caracteriza por la juventud y poca experiencia en la función pública. Hay que esperar para ver si predomina el pragmatismo o los condicionamientos de los organismos internacionales en la política económica.
Como todo es posible en política, el gobierno llego a un acuerdo parlamentario con el PSC y RC con el interés de que se aprueben los proyectos de ley que enviará a la Asamblea. Esto deja fuera del reparto de las dignidades de la Asamblea a Construye que, además de perder algunos asambleístas, no logró que se posesione su jefe de bancada, el ex ministro Carrillo. No le quedo otro camino a este movimiento que irse a la oposición. El gobierno no pactó con Construye por qué el PSC quería mantenerse en el liderazgo en la derecha, que es disputado por esta nueva fracción de la derecha de tinte autoritario. Otro motivo para impedir la alianza gobierno-Construye, es que el correísmo exigía que no se posesione al ex ministro como asambleísta.
Las primeras decisiones del gobierno de eliminar la tabla de drogas y los acuerdos ministeriales, firmados por el ex ministro de Trabajo de Lasso, que cambiaban algunas de las condiciones laborales, atentatorias de los derechos de los trabajadores. En el primer caso, la demanda de ciertas familias se debe a que, según ellas, era la causante de la adicción a las drogas de sus familiares. En lo que respecta a los acuerdos del ministerio de trabajo, la no puesta en vigencia de estos respeta derechos laborales relacionados con la jornada laboral y los pagos de horas extraordinarias. Ambas decisiones favorecen la popularidad del nuevo gobierno que se tomaron teniendo en mira las elecciones presidenciales de 2025. En cuanto a la derogación del decreto para otorgar la competencia del quinto puente para Guayaquil, al igual que en las dos primeras decisiones, está dirigido al interés del nuevo gobierno de construirlo a fin de aliviar los problemas de tráfico de Guayaquil, Samborondón y Duran y, en esa medida, ganar el apoyo de los habitantes beneficiarios de estas tres ciudades. Por otro lado, el conflicto con la Vicepresidenta de la República fue zanjado con firmeza. Al estilo del correísmo, cuando un funcionario generaba ruidos políticos, los enviaba como embajador. En las declaraciones de la segunda mandataria, ante la función que le encargo Noboa de ir a gestionar la paz entre Israel y Palestina, denuncia abuso de poder y envío a morir en la guerra.
En el discurso de posesión del nuevo Presidente, señaló como tarea del estado la de reducir la violencia y atacarla reduciendo la desocupación y generando empleo. Para ello, enviará un proyecto de reforma con esos fines. También mencionó que el enemigo es la miseria y que hay que trabajar por el bienestar de los ecuatorianos. Confía en el ímpetu y fortaleza de los jóvenes, como él, para sacar al país de la crisis.
Con ese espíritu, el gabinete que nombró hay mucha juventud y paridad de género, tiene buena formación académica y visión empresarial en el sector privado, pero carece de experiencia en la función pública. El cambio del candidato a ministro de Finanzas, a última hora, obedece a críticas externas de no tener suficiente experiencia para afrontar la grave crisis del país y, por otro lado, que la candidata al final decidió no asumir el cargo, cuando otros iban a estar detrás de las decisiones como ya lo mencionó un periodista.
Como señalaron los medios de comunicación no se enviaron a la Asamblea los proyectos de reforma tributaria y de energía como había anunciado el gobierno. Esto muestra cautela y mesura por los problemas urgentes que le toca enfrentar al gobierno como la iliquidez fiscal, el déficit fiscal, el pago endeudamiento externo e interno (IESS, proveedores, etc.) y el problema de los apagones que afecta a la población y a la economía. Lo qué si es claro es que va a acudir al FMI y otros multilaterales para conseguir un crédito puente y recursos, en el corto plazo, para atender las necesidades mas urgentes para el funcionamiento del sector público. Esto implicará que, siguiendo la doctrina de su principal asesor económico, la línea en el manejo de la crisis económica va a estar orientada por la ortodoxia económica de dichos organismos internacionales. Sin embargo, hay que ver si muestra pragmatismo más que ideología al tomar decisiones. Los problemas estructurales del país van a tener que esperar a un segundo mandato como es la mira de Noboa.