Luis Rosero M.
Al momento de escribir este artículo, con los resultados preliminares del CNE, escrutada el 84% de las actas, el nuevo presidente del país sería Daniel Noboa. La diferencia en el resultado es solo 4% y el correísmo ganó en todas las provincias de la costa, excepto El Oro, y en dos del Oriente mientras que Noboa triunfó en todas las provincias de la sierra y algunas del Oriente. Este resultado muestra una bipolaridad regional en el país. Los grandes desafíos del nuevo presidente, en el año y medio que estará en el poder, son lograr avances en la seguridad ciudadana, tomar medidas efectivas para la crisis económica, atenuar la crisis social, acciones para los posibles apagones por el estiaje y enfrentar eficazmente el fenómeno el Niño. En lo político, deberá buscar formar un gobierno de unidad nacional, alcanzar mayoría temporal en la Asamblea y lograr apoyo de la mayoría de la población.
El país está en un momento crucial de su historia que, como ya hemos señalado, se resume en una cuádruple crisis. De esta, destaca la inseguridad ciudadana que sufre el país por la cual la población vive en un clima de temor y miedo. Como ya hemos señalado, enfrentar al crimen organizado requiere una política de seguridad que debe contener una estrategia, táctica y acciones de inteligencia. Cuanto antes comience a diseñarla y aplicarla sería el primer avance en este campo. En su plan de trabajo, no están claros los elementos de una política de seguridad que además debe contar con la tecnología y equipamiento armado.
La crisis económica se expresa en los críticos desequilibrios macroeconómicos: la tendencia a la desaceleración de la economía, problemas de subempleo y alto sector informal, déficit fiscal, iliquidez de la caja fiscal, alta deuda externa, baja RMI, etc. Dada la gravedad de situación, se prevé que el gobierno buscará apoyo del FMI y otros organismos multilaterales que impondrán su receta de política económica.
Para atenuar la crisis social, buscará seguir utilizando el esquema de subsidios sociales. Esto obligará a una revisión de los subsidios a combustibles y ajustes en el gasto público con miras a su racionalización bajo el contexto de un esquema de política económica y social establecidos por los multilaterales.
Para enfrentar el fenómeno El Niño, el nuevo gobierno utilizaría los 500 millones de créditos concedido por el BID y probablemente acudirá al FMI así como a otros organismos multilaterales para obtener mas financiamiento de emergencia para este tipo de desastres naturales. El desafío es armar todo un plan para reparar los daños en la infraestructura física, ayudar a los damnificados y sobre todo salvaguardar la vida de los afectados. Además, como se pronostica este fenómeno desde noviembre de este año, coincidirá con los probables apagones para lo cual deberá establecerse un plan de racionamiento a fin de ahorrar energía eléctrica y administrarla, según prioridades, en tiempo de escasez de ésta.
En lo político, dada la bipolaridad regional arrojada por el resultado electoral, debe ser un gobierno para todos. Su gran desafío será formar un gobierno de unidad nacional -implicará compartir el poder con otras corrientes políticas- que requerirá negociar con los partidos políticos a fin de conseguir apoyo para enfrentar los graves problemas que aquejan al país. Este cogobierno también será decisivo para aprobar las leyes necesarias en la Asamblea sobre todo para enfrentar al crimen organizado, reforma tributaria para obtener más recursos fiscales, aprobar los acuerdos comerciales alcanzados en el gobierno saliente, etc. Pero lo más definitorio, es obtener el apoyo de la población para que respalde las decisiones del nuevo gobierno dirigidas a enfrentar los graves problemas del país.
En síntesis, el nuevo gobierno tiene muchos desafíos que se resumen en gestionar la crisis de seguridad ciudadana, la crisis económica y social y los desastres naturales. Las expectativas generadas es que al menos cumpla con sus promesas de campaña. Si bien tu tendencia es de derecha, debe ser pragmático a la hora de tomar las decisiones y acciones. El riesgo es que al interior de esta corriente se imponga la extrema derecha. De la eficacia en su gestión dependerá que continue su labor en el siguiente periodo presidencial o que el partido derrotado, en estas elecciones anticipadas, regrese al poder.