ARGENTINA EN LA ENCRUCIJADA: AL FILO DEL PRECIPICIO (IV) Luis Rosero M.

Argentina enfrenta recurrentes crisis económicas y sociales, que son un reflejo de sus problemas estructurales y desequilibrios económicos no resueltos, entre los que está la inflación, el conflicto en la distribución de la riqueza, etc. Actualmente a la encrucijada se agrega una crisis política que agravaría su situación al terminar con el bipartidismo, dominante en lo político, que han fracasado en enfrentar dichos problemas y la posibilidad de llegada al poder de la extrema derecha.

A fines de noviembre de 2022, escribimos el tercer artículo sobre esta temática en la que advertimos el riesgo del ahondamiento de la crisis económica y social. Uno de los desequilibrios macroeconómicos es la tendencia a la hiperinflación. Entre marzo de 1976 a noviembre de 1983, la junta militar que estuvo en el poder agravó la crisis económica social. El 10 de diciembre de ese último año asume el poder Raúl Alfonsín. De los graves desequilibrios económicos, ya a fines del primer año del gobierno militar la tasa de inflación en 1976 fue 345.1%, reflejando la tendencia a la hiperinflación que en 1984 sube a 688%, llegando en 1989, a ser de 4 dígitos, al alcanzar 3079.8% que se registra en el gobierno de Menen (peronista) que asumió el poder a mediados de ese año. En 1990, la inflación baja a 1343.9%, sin embargo, sigue siendo de 4 dígitos. En marzo de 1991, el ministro de Economía Domingo Cavallo, aplica la convertibilidad que logró reducir la inflación en ese año a 84% teniendo éxito en eliminar la hiperinflación que se redujo solo a 3.9% en 1994. En el segundo gobierno de Menen, se continuo con una política económica liberal, pero el déficit fiscal comenzó a crecer, hubo caída del crecimiento y aumento del desempleo. En el período 1995-1999, la inflación fue de un dígito y en el último año llego incluso a ser negativa. A fines de ese año, De la Rúa (del Partido Radical) asume el poder, en cuyo período la crisis económica y social se agrava. Mantuvo la convertibilidad. Nombró a Cavallo ministro de Economía y la inflación entre 2000 continuó siendo negativo reflejando la contracción de la economía. En 2001 la crisis de la economía se agrava y para tratar de mantener la convertibilidad, en un desesperado esfuerzo, Cavallo aplica un congelamiento de depósitos. La explosión social obligó a de la Rúa a renunciar y se nombró a un gobierno interino que elimino la convertibilidad y aplicó un plan económico de emergencia. En los gobiernos de Kirchners, desde 2003 hasta 2015, el país tuvo estabilidad de precios. Macri (derecha) asume el poder en diciembre de 2015-2019. La inflación anual a diciembre de 2016 registro una tasa de 40.3%, baja en el mismo mes de 2017 a 24.8%, a diciembre de 2018 alcanza 47.6% y en diciembre de 2015 repunta a 53.8. Macri además se endeudo con el FMI con 55 mil millones de dólares.

En 2021, en el período de Alberto Fernández (peronista) la tendencia al alza de inflación promedio continúa alcanzando 50.9%, en 2022 siguió al alza con 94.8% y agosto de 2023 se dispara a 124.4%. Se inició el camino a la hiperinflación, tendencia que hace revivir las experiencias pasadas de Argentina y que lógicamente devora la capacidad de compra del consumidor. Entre los factores que inciden en la inflación esta la depreciación del tipo de cambio que alimenta las expectativas inflacionarias y, por otro lado, el poder oligopólico de las transnacionales distribuidoras de alimentos que reetiquetan los precios de los productos de la canasta familiar. A esta problemática económica, se agrega la asfixia financiera en divisas que Argentina necesita para cumplir sus compromisos financieros, entre ellos, pagar la deuda al FMI. Tiene una RMI baja, una fuerte sequía que afecta su crecimiento, un alto déficit fiscal, etc. En suma, una grave crisis económica que ha ahondado la crisis social reflejada en una población bajo la línea de pobreza que alcanzó 39.2% en el segundo semestre de 2022.

Por los datos anteriores, Argentina tiene una crisis económica recurrente por los problemas estructurales y desequilibrios económicos no resueltos y que conduce también a una continua crisis social. A ello, se agregó la crisis política que se reflejó en las elecciones de las PASO, de agosto 13 de 2023, en las que quedó en primer lugar, de la elección presidencial, Javier Milei, la expresión más pura de la extrema derecha.

Su triunfo refleja el fracaso de las dos tendencias políticas tradicionales de Argentina: peronismo y la derecha que no han podido enfrentar la crisis económica y social recurrente. La expresión de esa crisis, es el resurgimiento de la tendencia a la hiperinflación un fantasma que esta en la cabeza de los argentinos. Milei ha ofrecido enfrentar las dos crisis con la dolarización y otra serie de medidas.

En síntesis, Argentina esta al borde del precipicio pues la población, desencantada por estas dos tendencias políticas, podría inclinarse por la extrema derecha, en las elecciones de octubre de 2023, al ser convencida por los cantos de sirena de esta corriente política que aplicaría un ajuste y un paquete de medidas radicales para frenar la crisis económica social. La interrogante fundamental es ¿Qué es peor la enfermedad o el remedio?

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