Luis Rosero M.
En el primer artículo, sobre este tema, traté sobre los efectos de la muerte cruzada en el aspecto político. En este continuaré abordando la misma temática pero abordando sus consecuencias sobre la estructura de partidos y movimientos políticos.
Con la muerte cruzada, el gobierno se deshizo de la oposición parlamentaria y ahora tiene vía libre para gobernar en los aspectos no económicos y, en el área económica, mediante decretos-ley bajo la aprobación de la Asamblea.
El juicio político mostró la calidad de asambleístas que tiene el país, con débiles criterios y falta de argumentos sin poder presentar propuestas alternativas serias al gobierno que criticaban sin proyectos alternativos para superar la problemática del país. Por otro lado, el presidente en su defensa habló de un país imaginario muy lejano de la lacerante realidad social y económica. Un país que no existe y solo se encuentra en la mente del mandatario. Queda en evidencia, la mediocridad de la clase política. También quedó claro como el régimen entró en transacciones políticas-mercantiles para obtener votos para el No en dicho juicio. Así mismo, este tipo de transacciones llevó a la división de Pachakutik (PK) en tres bandos: a favor del gobierno, del correísmo y uno que se mantuvo en el medio, con lo cual lograron minar al otrora poderoso movimiento indígena y dejaron sin piso una posible candidatura presidencial de PK.
El surgimiento del partido Creo de Lasso reflejó la división de la derecha. Sobre todo, le restó poder a la derecha tradicional del PSC y MdG. La primera, con la derrota en el referéndum, se hundió más, revelando el rechazo ´de la población a la gestión del régimen y, como consecuencia, se registro un desacreditó a esta derecha ideológica que supuestamente era una nueva alternativa dentro de esta corriente política. El no participar en las elecciones presidenciales y legislativas anticipadas y hacerlo en 2025, es una manera de ocultar su desmembramiento, cavando la la sepultura de esa fracción de la derecha y su defunción. La segunda, con la pérdida de la Alcaldía de Guayaquil y Prefectura del Guayas, sufrió un revés humillante pues perdió su principal bastión y su poder de convocatoria política se redujo fuertemente al bajar drásticamente sus preferencias electorales ante el avance del correísmo. Ante esta crisis de la derecha, al parecer, quiere tomar su lugar que ocupaban, las dos fracciones de la derecha señalada, otra que sería emergente: SUMA y RUPTURA 25, que fueron poder y manejaron el gobierno de Moreno.
Al tener que realizarse las elecciones anticipadas, por efecto de la muerte cruzada, ya aparecen los candidatos presidenciales apoyados por diferentes tiendas políticas. Lo novedoso es que estos son respaldados por varios movimientos políticos que surgen para impulsar un proyecto político. Uno de los candidatos, que formó parte de la función ejecutiva, es apoyado por SUMA. Se espera que Ruptura 25 apoye a otro candidato. Lo cierto es que la derecha tradicional apoyaría por lo menos a uno de los candidatos. La derecha emergente apoyaría a otro distinto. Con una derecha en crisis, el peligro es que se consolide una tendencia autoritaria.
Seguramente habrá una segunda vuelta, en las elecciones presidenciales anticipadas, quedando el correísmo como primera fuerza política que enfrentará unificada, ahora sí, a la derecha en sus tres fracciones para defender a los intereses que representan. Cualquiera sea resultado de las elecciones anticipadas, si triunfa el correísmo, como parece ser la tendencia, en el 2025 tendremos la posibilidad del surgimiento, avance y alcance del poder de la tendencia ultraderechista, que aparecen en épocas que se ahonda la crisis política-económica y social, presentándose como salvadora de la patria y como la mejor la alternativa valedera, que aparecería con rostro democrático, y que aplicará mano dura para enfrentar los problemas del país y sacarlo de su crisis. La corriente democrática tiene una tarea urgente de evitar que el país caiga en esas garras.