Luis Rosero M.
En el artículo anterior traté sobre el aspecto económico, con la muerte cruzada. En este seguiré con los nuevos proyectos económicos urgentes que enviará el ejecutivo, analizaré las tendencias macroeconómicas en que se encuentra el país y las que se esperan hasta que termine el período de Lasso y asuma el nuevo mandatario a fines de este año.
En el artículo anterior señalé, en una charla dictada, en Enero de 2022, a los estudiantes de la Facultad de Administración, Economía y Sociales, de la Universidad Técnica de Quevedo, que el proyecto económico de Lasso contemplaba 7 reformas estructurales, de las cuales había avanzado con tres: la reforma monetaria, la tributaria y la apertura económica. La primera comenzó en el gobierno de Moreno y la completó el actual gobierno, la segunda, la hizo Lasso, en su parte fundamental, gravando con un mayor impuesto a la renta (IR) a la clase media, ahora quiere aliviar algo la situación de ésta rebajando un poco este impuesto. En el decreto de ley, se estipula que esta rebaja en el IR puede aplicarse de inmediato, pero no es tan cierto ya que en esta materia no puede haber un efecto retroactivo y sólo podría aplicarse en la declaración de IR de 2024. Además de las dos reformas señaladas, exprese en dicha charla, dicho proyecto contempla reforma laboral, del estado, reforma al mercado de valores y la reforma para incrementar la competitividad.
La semana pasada el Ministro de Economía declaró que los nuevos proyectos económicos urgentes que enviará el ejecutivo a la Corte Constitucional serán los relacionados al mercado de valores, de sostenibilidad fiscal y apoyo a los emprendedores. Con esto, Lasso busca dejar más avanzado su proyecto económico neoliberal. La reforma al mercado de valores fue incluida, en el primer proyecto económico combo que envío Lasso, pero fue rechazado por la Asamblea, con el cual buscaba introducir nuevos títulos de inversión en dicho mercado, la emisión digital de títulos valor y otros aspectos para dinamizar dicho mercado. Con el proyecto de sostenibilidad fiscal buscaría avanzar en la reforma en las finanzas públicas estableciendo nueva normativa que encaminen al ejecutivo hacia la reducción del déficit y estabilidad fiscal. Como señalé, en el artículo anterior, los proyectos económicos urgentes, aprobados por la Asamblea, pueden ser derogados por la nueva Asamblea, lo que genera incertidumbre y expectativas económicas negativas entre los empresarios.
A ello hay que agregar los indicadores macroeconómicos que completan la radiografía de la economía. Según el Inec, a abril de 2023, la tasa de desempleo urbano alcanzó el 4%, la de subempleo llegó a 19.9% (más de un millón de personas) y la tasa de otro empleo no pleno fue 30.3%. Si bien la segunda bajó, respecto al mismo mes del año pasado, la tercera aumentó casi 3 puntos porcentuales, donde se refugian los trabajadores del sector informal. Esto refleja la tendencia a la desaceleración de la economía. Si bien la pobreza por ingreso, a fines de 2022, era de 25.2%, y, la tasa de pobreza multidimensional registró 38.4%, a fines de 2023 los dos indicadores aumentarían por dicha desaceleración. La inflación anual se ubicó en 2.4%. Blomberg reporta que la deuda bruta del gobierno central, a fines de 2022, fue 60.4% (la quinta más alta de la región), de lo cual cerca del 40% es deuda externa. Una herencia que deja Lasso. Mientras que el Observatorio de la Política Fiscal señala que el déficit fiscal alcanzaría 5000 millones de dólares. Si como estima, la Organización Meteorológica Mundial, que habría entre un 70 – 80% de posibilidades que se manifieste el fenómeno de El Niño, la situación macroeconómica del país se agravaría. Al parecer, dicho fenómeno comienza a manifestarse pues la semana pasada hubo inundaciones, en la provincia de Esmeraldas, por el desborde de varios ríos.
El fenómeno podría generar un crecimiento cercano a cero o negativo, que elevaría la inflación a dos dígitos, el desempleo y subempleo aumentarían fuertemente y las condiciones de pobreza y hambre se elevarían. Además, el déficit fiscal sería mucho mayor y como entre 2024 y 2025 el país tiene que realizar fuertes pagos por deuda externa, la situación macroeconómica sería grave en este año y sus secuelas seguirán en 2024.
En síntesis, la crisis política y económica agravarían la crisis social que, de darse el fenómeno de El Niño, llevarían a una crisis humanitaria con graves consecuencias para la población y todo el país. Le tocaría, a fines de año, al nuevo gobierno enfrentar esta crítica situación.