Luis Rosero M.
La situación de inseguridad ciudadana va, cada semana, agravándose poniendo en serio riesgo a la población que esta atemorizada por el avance de la violencia y del crimen organizado. Los niveles de corrupción han corroído a todas las funciones del estado, la crisis institucional sigue aumentando y le gestión gubernamental es, cada vez, más ineficaz para enfrentar los problemas que enfrenta la sociedad. Hay una crisis total en el país. Estos hechos han llevado a la pérdida de legitimidad del régimen que no atina a frenar la violencia y la triple crisis: política, social y económica.
En la semana pasada, hubo una masacre de pescadores de Esmeraldas por sicarios, 13 reos fueron asesinados en las cárceles, entre los cuales están los 6 reos que aparecieron colgados en la Penitenciaría del Litoral, sumando ya 12 masacres carcelarias y 3 guías penitenciarios de la misma penitenciaría fueron acribillados, reflejando que bandas tienen el control de las cárceles. La extorsión (vacunas), secuestros, sicariatos y asaltos se han vuelto cotidianos y marcan el estado de violencia que sufre el país. Ante la incapacidad para controlar la violencia renunció el Secretario de Seguridad, tan que declaró “Salgo con la certeza de haber avanzado en los objetivos”, nos preguntamos los hechos criminales muestran el fracaso en enfrentar la inseguridad ciudadana. Un mes antes había renunciado el Secretario Anticorrupción. El País, en uno de sus titulares dice “Guayaquil, la ciudad ecuatoriana donde cunde el terror del crimen organizado” reflejando la crisis de la seguridad ciudadana. A eso se suma, la solicitud de algunos congresistas americanos que solicitan, al presidente de EE.UU., iniciar una investigación de los activos de Lasso y su cuñado. El régimen se desmorona, ya la mayoría de los Lassoboy no están en el gobierno. La inseguridad ciudadana es cada vez mayor que no solo pone en riesgo la vida de los habitantes, sino que ya afecta a algunas actividades económicas. La repuesta del presidente fue el porte de armas, o sea traspasarle a la población la defensa de su vida, que debería ser cumplida por las fuerzas del orden y en la entrevista a CNN dijo: la criminalidad aumenta porque los delincuentes ya no tienen drogas para vender. Los hechos muestran todo lo contrario, al buen entendedor pocas palabras. Y más aún, cuando el gobierno cita a una reunión para tratar sobre la violencia, justo se enferma el presidente, antes fue que se había afectado una pierna, etc. El título del editorial de El Comercio, diario conservador, refleja la grave crisis del país “El espíritu de la nación está seriamente afectado.” La razón es el aumento de la violencia criminal en todas sus formas.
El juicio político al presidente continúa con la etapa de presentación de pruebas. Las transacciones políticas están a la orden del día en la Asamblea, se rumora la compra de votos. El PSC, uno de los partidos que impulsa el juicio, apoya la separación del poder del presidente pero lo hace debido a que Lasso se atrevió a dividir la derecha, creando su propio partido, quitándole fuerza al PSC y a su líder. Este al perder la Alcaldía de Guayaquil y Prefectura del Guayas, sufrió un duro golpe al ser derrotado en su propio bastión, mientras tanto Creo, el partido del presidente, está en crisis según indican los resultados electorales de las elecciones seccionales. La derecha se debilita cada vez más y otros movimientos están ocupando su espacio.
La desaceleración de la economía, reconocida por el Banco Central, la incertidumbre económica y el ajuste fiscal, aplicada por el Ministerio de Finanzas, contribuyen cada vez más al deterioro del nivel de actividad económica con lo que el desempleo, subempleo y sector informal siguen creciendo que abona más al aumento de la pobreza y el hambre. La estrategia del gobierno ha fracasado y sigue insistiendo en atraer inversión extranjera que es cada vez más exigua. El juicio al presidente provoca, cada vez más, expectativas negativas de los empresarios que se abstienen de invertir por la incertidumbre política. La crisis económica sería aún más grave si se cumple los pronósticos de la aparición del fenómeno de El Niño, en las costas ecuatorianas, por parte del organismo del clima de EE.UU. -NOAA, por sus siglas en inglés, en el segundo semestre de este año.
Aunque el presidente salga avante en su juicio, ha perdido legitimidad, no tiene el respaldo de la población, ya mostrada con la pérdida del referéndum y agravada por la crisis de seguridad ciudadana e ineficacia en su gestión, reflejada en una alta desaprobación, por parte de la población, a su gestión. El régimen está en la cuerda floja, saldrá muy debilitado del juicio y terminará sin pena ni gloria. Puede optar por la muerte cruzada, para acusar a la oposición de desestabilización. Los hechos muestran que es el régimen, con sus gestión ineficaz y tardía, que se afecta a sí mismo. La población sufre con desesperanza, por la inseguridad y falta de trabajo, y la violencia que puede generar repuesta de parte de ésta, tomando la justicia por sus propias manos, como ya ha sucedido en algunos casos, ante el caos que vivimos.