DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA: VÍA A LA CRISIS (I)

Luis Rosero M.

He sostenido, en varios artículos, que el país esta sumido en una triple crisis. La política e institucional, la social y nos encaminamos a una crisis económica como señalan las tendencias de los principales indicadores y que agravará la crisis social. A su vez, la crisis política e institucional también afecta a la economía.

Con resolución de la Corte Constitucional de avalar el juicio político al presidente, la crisis política llega a su máxima expresión. Es un factor que incide sobre la economía. En efecto, el índice riesgo país alcanzó 1966 puntos, al 5 de Abril de este año, lo que a su vez provocó la caída de los precios de los bonos soberanos del país, en alrededor de un tercio, que sumada a las anteriores acumula un 50%, reflejando los problemas que enfrenta la economía y el aumento del riesgo en la capacidad de pago la deuda pública. Además, el juicio político tendrá una duración entre 45 a 60 días, a partir del 7 de Abril día de la notificación. En ese período, habrá un proceso de incertidumbre en la economía, formándose expectativas negativas de los empresarios, que incidirá en las decisiones económicas y, sobre todo, en las de inversión. En caso de una eventual censura, las decisiones de inversión se aplazarían hasta conocer quien tomará las riendas del país y que planes y política económica adopta. Pero cabe que el ejecutivo, ante su inminente destitución, se arriesgue a aplicar la muerte cruzada, que generará un periodo adicional de incertidumbre y después vendría otro más por el llamamiento a elecciones presidenciales y de la Asamblea.  Por otro lado, el Banco Central redujo su proyección de tasa de crecimiento para 2023 de 3.1% a 2.6%, por caída de las exportaciones, los efectos del invierno y posibles paralizaciones. Había advertido esto mucho antes, basados en varias tendencias y políticas gubernamentales aplicadas.

En efecto, ya desde el principio de año, varios organismos financieros internacionales habían pronosticado la desaceleración del crecimiento económico, a nivel global, y una crisis según la región. Recientemente, el FMI pronosticó que el crecimiento económico mundial, en los próximos 5 años, bordeará 3%, confirmando la desaceleración de la economía mundial. Por otro lado, la OMC proyecta que, en 2023, el comercio mundial crecerá solo a una tasa de 1.7% cuando en 2022 fue de 2.7%, proyectando también la desaceleración del movimiento comercial a escala global. El Banco Mundial estimó que A. Latina crecería solo 1.4% este año.

A estas proyecciones se agregan otros factores que tenderían a la desaceleración del crecimiento. El gobierno, desde el inicio de su gestión, planteo un crecimiento basado en la apertura externa, que atraería inversión extranjera en base a la instalación de maquilas. Sin embargo, esta estrategia no se ha podido implementar debido a que México freno las aspiraciones del gobierno de entrar a la Alianza del Pacifico al no firmar el acuerdo comercial negociado con Ecuador, pues defendía a sus empresarios en camarón y pesca. El gobierno ha optado por firmar acuerdos comerciales de menor envergadura con Guatemala, Costa Rica y anunció en cierre técnico de uno con Corea del Sur. Sin embargo, la tan esperada inversión extranjera no llega. Por otro lado, el gobierno sigue aplicando una política de ajuste que ha reducido fuertemente la inversión pública y el gasto para reducir el déficit fiscal. Por lo tanto, el crecimiento de este año dependerá de las exportaciones, inversiones, consumo de hogares y remesas.

Como predice la OMC, una reducción del comercio mundial, por la desaceleración económica global, traerá aparejado la reducción de exportaciones. Por lo tanto, en el caso del país no incidirán mucho, en el crecimiento, las exportaciones. Tampoco provendrá, de manera determinante, de las inversión extranjera por lo que hemos señalado ni de la inversión nacional ya que dada la crisis política los empresarios mantendrán expectativas negativas por la inestabilidad política y se abstendrán de iniciar nuevos proyectos de inversión hasta que se conozca el desenlace del juicio político o la posibilidad de una muerte cruzada aplicada por el gobierno. El empleo formal se mantiene a un nivel restringido, predomina el subempleo y el aumento del sector informal, por lo que no podría esperarse mayor dinamismo por parte del consumo de los hogares. Lo que podría compensar, en parte, la desaceleración económica son las remesas. Así, en 2022, éstas tuvieron un récord con 4743 millones de dólares, a pesar de que disminuyeron las de Europa pero fueron compensadas por las enviadas desde EE. UU. Sin embargo, la fuerte temporada invernal en la costa y sierra así como la posible ocurrencia del fenómeno de El Niño, en el segundo semestre de este año, anunciada por los organismos especializados, implicaría un ritmo de crecimiento mucho menor que agravaría la crisis social y económica.

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