Luis Rosero M.
La crisis bancaria en EE.UU., parece controlada, en cambio en Europa los problemas financieros continúan después de la compra del Credit Suisse (CS) por el UBS, pues el banco más grande de Alemania se vio envuelto en una turbulencia financiera que refleja la desconfianza de los clientes en algunas instituciones financieras.
En EE.UU. a pesar del rescate de los grandes bancos americanos del First Republic, para que no siga afectando con la baja del valor de las acciones de estos bancos, la reducción de su calificación por Standart & Poor siguió el retiro de depósitos y baja de sus acciones, mostrando la peèdida de confianza por parte de los clientes. Las medidas de la FDA y FDIC de garantizar los depósitos no cubiertos por la garantía y la provisión de liquidez al sistema financiero han calmado las aguas temporalmente. El mercado de valores esta recuperando las pérdidas que tuvo por la crisis bancaria. Sigue siendo crucial el comportamiento de los clientes sobre el retiro de depósitos.
En un mundo globalizado, un evento significativo en los mercados se trasmite rápidamente. Esto es fundamental en el mercado financiero donde la confianza es el principal activo intangible. En éste también inciden las expectativas -racionales o no- y la incertidumbre. Lo que ocurra en el sistema bancario -en los países desarrollados- se trasmite al mercado de valores vía la variación del valor de las acciones que determina el valor de mercado de una empresa que a su vez esta influida por la calidad de su administración. Esta última jugó un papel crucial en el CS que venía manifestando problemas, dos años atrás, por las malas inversiones, las dificultades que tenía su administración y la calidad de su gestión.
Al parecer la crisis bancaria en Europa no ha concluido. Después de la quiebra del CS por el UBS y las medidas de apoyo de las autoridades suizas parecía que se habían calmado los mercados. Sin embargo, el 24 de Marzo, cayeron el valor de las acciones del Deutsche Bank (DB) y Commerzbank en 14.1% y 9.3% respectivamente. En el primero, el hecho se debió a que anunció redimir 1500 millones de dólares de deuda subordinada, el 24 de Mayo, mucho antes del vencimiento que ocurriría en 2028. Este evento afectará los resultados del DB en 2023. En este año, la perdida de valor de sus acciones acumula 20%, un quinto de su valor. También se vieron afectados sus seguros de default pues se especula con su caída. Esta tendencia y decisiones se trasmitió al mercado de valores de otros países europeos, con la perdida de valor de las acciones de los bancos Intesa y Unicredit de Italia así como del BNP Paribas y Societe General de Francia. También se trasmitió este efecto a los bancos de España: Santander, BBVA y otros. El peligro es que la turbulencia financiera se convierta en una crisis sistémica que puede desatarse si tienen problemas o caen otros bancos europeos. El otro riesgo es que se convierta en una crisis sistémica a nivel global.
La Agencia para la Estabilidad Financiera del G-20 ha elaborado una lista de los bancos sistémicos por países. En EE.UU. la encabeza el JP Morgan; en Suiza UBS, Credit Suisse (quebrado); en Italia el Unicredit; en Francia BNP Paribas y Societe General y en Alemania están Deutsche Bank (DB) y Commerzbank. En estos bancos europeos ha caído el valor de sus acciones, con el desplome de los 2 bancos alemanes, que son justamente los bancos sistémicos. Una turbulencia financiera que los afecté puede incidir en el resto de los bancos sistémicos a nivel global. La crisis dependerá del comportamiento de los clientes y la gestión de las autoridades financieras que buscan reestablecer la confianza y la estabilidad financiera. El aspecto clave es si son creíbles por los clientes las acciones de estas autoridades y se calman los mercados de lo contrario vendrá la tempestad financiera.