Luis Rosero M.
Los recientes hechos de violencia muestran el aumento de la inseguridad ciudadana, con una situación social en declive y continuo deterioro del mercado de trabajo reflejado en un subempleo alto y crecimiento del sector informal. Es un escenario permanente de más temor de la población por la inseguridad a lo que se unen los problemas de subsistencia de una parte importante de la población y deterioro del mercado de trabajo por la no generación de empleo suficiente que absorba la creciente oferta de trabajo.
Hubo un segundo ataque armado en hospitales en una institución de salud privada de Guayaquil y el asesinato de un dirigente de una ciudadela con lo cual aumentó a 60 los muertos, en esta ciudad, por violencia criminal en tan solo 14 días de lo que va del año. La Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados del Ecuador en un comunicado señaló que “lamenta la situación de inseguridad que vive el país y rechaza en forma contundente las acciones de violencia que se han venido presentando en las instituciones de salud desde tiempo atrás y han alcanzado niveles alarmantes.” En los hospitales públicos ya se han dado varios casos de asesinatos de pacientes, por parte de elementos armados. A eso se agregan los cometidos a familias enteras en Guayaquil y partes de cuerpos humanos que los delincuentes arrojan a las calles. Sigue creciendo el estado de inseguridad y la población continúa con zozobra, temor e incertidumbre que afecta su movilidad, la actividad comercial y turística. Esto es un reflejo de lo que sucede en el país y, sobre todo, en las provincias de la costa. El Gobierno, de acuerdo a los datos estadísticos, no puede controlar la situación o no tiene una estrategia de seguridad o ésta es ineficaz.
El deterioro del mercado de trabajo continúa por la desaceleración de la economía. En el último trimestre del año, por las festividades, aumenta temporalmente el nivel de actividad económica lo que incide en la evolución del mercado de trabajo. Si bien aumentó la tasa de empleo adecuado, disminuyó el desempleo y subempleo, en noviembre de 2022, sin embargo, este último es alto y se ubicó 22.9% y el sector informal sigue creciendo y alcanza a 5 millones de personas. Por otro lado, la tasa de inflación anual, a diciembre, llegó a 3.7%, mientras que, en 2021, sólo representaba 1.9%. O sea, el año pasado, casi se duplica la inflación anual. Esto además de encarecer el costo de la canasta básica implica que muchas familias no pueden acceder al consumo total de la canasta básico. Si analizamos los indicadores de pobreza por ingreso, tenemos que, a Junio de 2022, la pobreza nacional fue 25% y la pobreza extrema 10.7%, o sea más de un tercio de la población tiene dificultades para acceder a la canasta básica. Si le agregamos los indicadores del hambre la situación es aún más crítica.
En consecuencia, el deterioro del mercado de trabajo y de la situación social, reflejada por los índices de pobreza, lleva a los que se encuentran en esta situación crítica a buscar formas de enfrentar la subsistencia por la vida a lo que se suma los factores de inseguridad. Hasta setiembre de 2022, fueron detenidos 22780 migrantes ecuatorianos en la frontera entre México y EE.UU. mientras que en octubre llegó a 7097 y noviembre 11949, o sea que, hasta en este último sumaban, en total, 41826, lo que podría llevar, en 2022, a alcanzar más de 50000 compatriotas detenidos, sin contar con la migración legal e ilegal a otras regiones del mundo. La situación es desesperante, a tal punto, que la Oficina de Migraciones de Panamá informó que los ecuatorianos son la segunda nacionalidad que más atraviesa por el Darién (frontera entre Colombia y Panamá) de forma irregular y calcula que, al menos, 29356 cruzaron esta selva durante 2022. Lo paradójico es que, en el III trimestre de 2022, aumentó el nivel de remesas de los migrantes ecuatorianos, que explicaría cómo, pese a la situación de pobreza y hambre, ese tercio de la población afectado por el deterioro social pueda seguir subsistiendo.
En síntesis, el deterioro del mercado de trabajo, de la situación social y la inseguridad ciudadana, además de provocar temor y pobreza entre los residentes en el país, están empujando a que miles de ecuatorianos migren irregularmente hacia EE.UU. como forma de encontrar una fuente de ingresos que posibiliten la subsistencia de ellos y de sus familias. Esta anunciado por los organismos internacionales que, en 2023, habría una desaceleración de la economía mundial y un tercio de ésta entraría en recesión, lo que llevaría en el país a un menor crecimiento y, en consecuencia, más desempleo y subempleo, empeoramiento de la situación social y mayor migración.