Jung, al tratar muchos enfermos nerviosos, llegó a establecer diferencias típicas evidenciando dos tipos psicológicos: introversión y extroversión. El primero condicionado por su intimidad y, el otro, por los objetos de su interés. En estos tipos “hay una especial tendencia a la compensación de la unilateralidad del propio tipo, tendencia conveniente desde el punto de vista biológico, ya que persigue el mantenimiento del equilibrio psíquico.” En la extroversión el objeto es de importancia mayor, una determinación absoluta y un sentido especial de la vida y del destino el que el sujeto se entregue íntegramente al objeto. Subordina el sujeto al objeto, el sujeto tiene un valor secundario. En la introversión, la vivencia sentimental es lo importante y no el objeto.
El extrovertido privilegia al objeto (aspectos materiales), predomina lo objetivo y lo externo. En su relación entre el objeto y el sujeto, prevalece el primero. El introvertido basa su actitud en lo subjetivo, en su interioridad, en la abstracción, sentimientos, o sea la disposición psíquica íntima. Es abstraído. Considera las condiciones exteriores, pero se guía por las determinantes subjetivas. Su pensar se orienta principalmente por el factor subjetivo que a su vez determina el juicio.
Jung clasifica como tipos humanos en función de ciertos rasgos del carácter, que definen una disposición. Hay una relación entre el sujeto y el objeto. Biológicamente se considera una relación de adaptación de dos tipos: defensa y conservación, que son el fundamento de dos modos psicológicos de adaptación que son influidos por los padres. Hay dos tipos: introvertidos y extrovertidos.
Las circunstancias exteriores son predominantes en el extrovertido y la disposición intima en el introvertido. Hay una disposición habitual de una u otra disposición psicológica, que predomina permanentemente, sin suprimir totalmente a la otra, que es imprescindible para la actividad psíquica de la vida. Hay, en cada tipo de disposición psicológica, el predominio de una función fundamental como el pensar, sentir, el percibir e intuir que diferencia a los extrovertidos e introvertidos.
Jung clasifica, de manera general, a los tipos psicológicos como: introvertido y extrovertido, basado en su actitud, en la orientación sobre el objeto, lo objetivo y su interioridad. Y los clasifica, considerando su función, como racionales a los que son -pensar y sentir- reflexivos y sentimentales y como irracionales: a los perceptivos e intuitivos -percepción e intuición-. Combinando la actitud y las funciones se tienen 8 tipos psicológicos.
FUENTE: FUENTE: Jung, C. Tipos Psicológicos, Tomo I y II, Decimoprimera Edición, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1985.