¿QUE ES EL ENEAGRAMA?

El eneagrama es un mapa que describe la personalidad según 9 tipos de caracteres.

El trabajo psicológico del eneagrama es el descubrimiento del ser condicionado (personalidad, ego, carácter, falso self) con el que nos identificamos. El trabajo espiritual se relaciona con la apertura de la conciencia que este desvelamiento del carácter produce y es el primer paso para permitir el desarrollo de nuestra esencia (verdadero ser, self auténtico).

Supone que hay un rasgo personal, una raíz a la que se anuda la personalidad, que se constituye como un carácter.

El aspecto emocional del carácter lo constituyen las pasiones, en cada carácter encontramos una pasión dominante; el aspecto cognitivo lo constituyen las fijaciones, la visión del mundo correspondiente a esa pasión dominante. A cada pasión le corresponde una fijación. La pasión es un estado emocional que elabora una visión de sí mismo y de la realidad que denominamos fijación. La pasión dominante es el rasgo principal que da nombre al carácter. Dicho rasgo está compuesto por la pasión y fijación.

Cada persona tiene una pasión dominante, su escapatoria particular, su trampa para eludir la dificultad de la realidad. La pasión dominante se origina en una disposición emocional muy desarrollada que motiva gran parte de la conducta. Esta disposición emocional podría ser la parte biológica o genética que se desarrollara en función del ambiente y creará una determinada visión del mundo.

En lo instintivo, esta visión del carácter considera la vida de un individuo como una trama de 3 instintos: autoconservacion, sexual y gregario o social, en la que uno llegará a ser predominante.

Cada carácter tiene 2 factores: la estructura fundamental: emocional (pasión) y cognitiva (fijación), y la faceta instintiva predominante. El instinto predominante genera 3 subtipos dentro de cada uno de los 9 rasgos principales.

La pasión dominante condiciona la visión del mundo y provoca desequilibrio instintivo. El instinto se contamina por la pasión.

El eneagrama sostiene que tenemos una naturaleza básica que es distinta a nuestra personalidad adquirida. La tarea es recuperar esa naturaleza, nuestra esencia. La personalidad adquirida se desarrolla porque debemos sobrevivir en el mundo físico y el ambiente no favorece el despliegue de nuestra esencia. Para protegernos del mundo y defender nuestra esencia construimos un falso self. El trabajo es deshacer el camino y descubrir nuestra esencia.

Hay que identificar nuestro rasgo principal y observar como el hábito ha tomado control de nuestras vidas y tenemos una visión prejuiciada del mundo. La apertura de la conciencia nos abre una comprensión distinta de la vida y lo humano.

El rasgo principal es la ausencia del ser, de aquel aspecto que nos hace sufrir e intentamos eliminar. La alienación del ser se acompaña por el deseo de encontrar nuestra naturaleza, el camino de la esencia.

Una vez formado el carácter perdemos la capacidad esencial de la niñez para ver el mundo como realmente es y nuestra atención se centra en la información que mantiene nuestra cosmovisión. Por eso la observación es una práctica básica. Hay que mirar los hábitos para hacerlos menos compulsivos y automáticos. Hay que desidentificarnos de nuestros hábitos de acción, pensamiento y sentimiento.

El principal obstáculo al conocimiento del tipo son los mecanismos de defensa. Cada tipo del eneagrama utiliza mecanismo defensivo.

H. Palmer dice que cada tipo de personalidad presenta 3 aspectos: el aspecto predominante que funciona en condiciones normales, el que opera en situaciones de presión, y el que aparece en situaciones de seguridad, libres de tensión.

FUENTE: LOS ENGAÑOS DEL CARÁCTER Y SUS ANTIDOTOS DE CARMEN DURAN y ANTONIO CATALAN, Edit. Kairos, 2009, Barcelona

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