Luis Rosero M.
El Presidente electo, Lasso, en su campaña propuso una serie de compromisos y, por otro lado, después de su triunfo ha realizado anuncios sobre su plan de gobierno y finalmente, la fundación Ecuador Libre, que promueve la libertad de mercado, ha elaborado algunos documentos sobre reformas. Con todo esto podemos delinear el nuevo modelo económico que implementaría su gobierno.
En los gobiernos del progresismo (2007-2017) el modelo económico cuyos aspectos centrales fueron: estado fuerte (productor –en áreas estratégicas-, regulador y supervisor de mercados), el dinamismo económico basado en el gasto público, proteccionismo y fuerte regulación del estado. El modelo funcionó bien hasta 2014, cuando cayeron los precios del petróleo, y comenzó a tener dificultades para financiar el gasto público. Para implementar este modelo se realizó una amplia reforma institucional que, en lo económico, se plasmó en la Constitución de 2008 y una serie de leyes y códigos.
En 2017, con la elección de Moreno, el gobierno dio un viraje que, en lo económico, implicó una política ortodoxa, siendo lo fundamente, con la aplicación de la liberalización del mercado de combustibles, reforma laboral y finalmente una reforma que busca la independencia del Banco Central y cambiar el Código Monetario, cuyo proyecto de ley se encuentra en trámite, con el carácter de urgente, en la Asamblea. Con el acuerdo con el FMI, la política económica se enrumbo hacia un esquema neoliberal. Con la pandemia, con una mala política sanitaria y la corrupción, la economía termina, a Mayo de 2021, con una grave y triple crisis económica, social y sanitaria.
Según El Universo, los compromisos de Lasso, en su campaña, son: 9 millones de vacunas en 100 días, eliminar la Senescyt, consulta popular (eliminar el CPCCS), eliminar aranceles y costos, acuerdos de libre comercio (EE.UU., China, Corea y Japón), empleo para un millón (mediante diferentes formas de contratación), sueldo mínimo de $ 500 (para 2022), eliminar impuestos (2% a las ventas de emprendedores, 5% del ISD), reducir la tasa de interés (con ingreso de banca extranjera) y doble deducción de impuesto a la renta (por contratación a quienes reciben bono de DH). Los directivos o los relacionados con la Fundación Ecuador, que promueve el liberalismo, plantean la necesidad de una reforma laboral, tributaria y reducción del tamaño del estado así como la implantación de una economía de libre mercado. A eso hay que agregarle, los diez temas de la consulta de Nebot que se ha comprometido a apoyar. Lasso, en sus entrevistas, dice que el problema está en el sector público: mala administración, sobrendeudadamiento, falta de liquidez, corrupción e ineficiencia.
Con estos elementos, podemos delinear que el modelo económico de Lasso estaría orientado a la implementación de una economía de mercado en la que el dinamismo económico estará relacionado al sector privado con la inversión privada –nacional y externa- (petróleo, minería, carreteras) como motor de la economía. Esto se complementaría con la reducción del tamaño del estado –eliminación de instituciones (Superintendencias: de Economía Popular, Poder de mercado, Senesyt, CPCYCS, etc.), privatización (CNT, medios incautados) y concesiones- para llegar a un estado pequeño y eficiente. Además, su modelo se completaría con las reformas estructurales: tributaria (eliminación y disminución de impuestos), laboral (nuevos tipos de contratos), apertura comercial (tratados de libre comercio) y reforma financiera –con la probable aprobación del proyecto de ley de Defensa de la Dolarización)-.
En una primera etapa, en lo económico, el nuevo gobierno tratará de cumplir los compromisos contraídos pero se verá limitado por el déficit fiscal. En una segunda etapa, aplicará las reformas estructurales. En síntesis, se trata de un modelo económico de libre empresa con una política económica neoliberal. La reactivación económica dependerá en buena medida de la evolución de la pandemia, el proceso de vacunación y las expectativas empresariales.