La jubilación en ningún modo implica un descanso de las neuronas y sinapsis. Es una etapa para emplear la sinapsis en actividades nuevas y estimulantes, para liberarlas de factores estructurales, de plazos preocupantes, de obligaciones ineludibles.
En la vejez, hay agentes farmacéuticos que obstaculizan los procesos de envejecimiento, los llamados integradores, que pueden contrastar el estrés oxidativo, inhibir los procesos inflamatorios, modular la transcripción de los genes y otros mecanismos celulares. Entre los integradores más conocidos están el resveratrol (antitrombótico y antiinflamatorio, que se encuentra en la cascara de la semilla de la uva), la rapamicina (un inmunosupresor con efectos relevantes en la longevidad), la curcumina (antioxidante y antiinflamatorio), los ácidos grasos omega 3 y la vitamina D (respectivamente útiles para el corazón y los huesos, y cuya ingesta se recomienda porque no se produce en grado suficiente en el organismo anciano.
Actualmente hay dos vías de rejuvenecimiento son: ejercicio físico regular y restricción calórica. Se ha demostrado que ambas pueden rejuvenecer los tejidos, además del cerebro, y mejorar por lo tanto el estado de bienestar general, incluido el estado cognitivo. Entre los ejercicios físicos moderados esta la caminata de media hora durante 4 o 5 días a la semana, que tiene efectos beneficiosos generales desde la cardiocirculatoria a la cognitiva y también ayudan a luchar contra el estrés oxidativo y el estado inflamatorio.
Los efectos de la reducción del aporte calórico ha sido demostrado. Una restricción del 40%, que respeta la introducción de nutrientes esenciales, reduce o previene el declive funcional que acompaña al envejecimiento, ejerciendo efectos benéficos en las funciones cardiovasculares, gastrointestinales, neuromusculares y cognitivos, incluida la memoria.
Igualmente, la dieta, tiene beneficios parecidos a la restricción calórica, la que debe incluir: mucha fruta, y verdura, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y frutos secos (almendras, nueces, maní y pistachos), como en la dieta mediterránea con efectos positivos en las funciones motoras, vasculares, inmunitarias y cognitiva y puede seguirse a cualquier edad.
FUENTE: Bentivoglio, M. y Grassi, G. Cuando el cerebro envejece, Edit. EMSE EDAPP, España, 2018