Luis Rosero M.
Luis Rosero M.
La firma del convenio con el FMI y otros organismos multilaterales condiciona al país a cumplir con el ajuste y reformas estructurales entre la que están la reforma al mercado de trabajo. La siguiente sería devolverle la independencia al Banco Central e instituir un Directorio que definirá la política monetaria.
El gobierno, aprovechando los efectos de la pandemia, con la ley de ‘’Apoyo Humanitario” inició la flexibilización laboral, como lo señalé en un artículo anterior, introduciendo nuevas modalidades de contrato, “Primero, mediante acuerdos entre trabajadores y patrones que puede implicar cambio salarial. Segundo, el contrato especial emergente, con reducción de hasta 20 horas de trabajo semanales, distribuidas en 6 días (que incluiría fines de semana), con lo que el patrono no pagaría horas suplementarias, contrato que puede durar hasta 4 años. Tercero, reducción emergente de la jornada que puede ser hasta del 50%, lo que implica reducción del ingreso del trabajador y el contrato puede durar hasta 4 años. Cuatro, el teletrabajo, una nueva modalidad, que implica que el empleado puede realizar el trabajo desde su casa y puede implicar reducción del sueldo. Estos nuevos contratos constituyen una reforma laboral que debe estar incluida en el nuevo acuerdo que el gobierno negocia con el FMI.”
A fines de Octubre, de este año, el Ministro de Trabajo anunció otras 4 modalidades: contrato productivo (con jornada parcial o completa, pero con jornadas consecutivas de 20 días o 7 días con 48 horas de descanso, cuando la mitad de la jornada sea entre las 19 H y 6 H habrá recarga por trabajo nocturno); contrato turístico y cultural (la jornada será de hasta 8 horas diarias sin sobrepasar las 40 horas a la semana, distribuidas hasta en 6 días); las otras dos modalidades restantes son los contratos de emprendimiento (entre el emprendedor y sus trabajadores) y para jóvenes (plazo de un año, con edad de hasta 26 años y cumplir con el art. 21 del Código de Trabajo). En los dos primeros tipos de contrato se elimina el pago de horas extraordinarias que se contemplan, en dicho código, si la jornada se realiza sábados o domingos).
La pandemia ha causado un alto nivel de desempleo, subempleo y aumento del sector informal. Además ha llevado al aumento de la pobreza, que un organismo internacional que sería de un tercio de la población. Pero también ha crecido la pobreza extrema y el hambre, que son fuente para mas violencia y delincuencia. Aprovechando esta crisis social, el gobierno anunció una reforma laboral que incluiría el contrato por horas y contrato con mujeres con lo cual aumentaría el proceso de flexibilización laboral.
Dada la falta de liquidez de la caja fiscal, el gobierno buscó financiamiento en los organismos multilaterales aumentando, a septiembre de 2020, la deuda externa a 40.430 millones de dólares, que representa según revista Gestión el 69.9% de la deuda total del país. Según este medio, casi una cuarta parte, de la deuda externa, es con dichos organismos. Pero estos, a cambio, condicionan la política económica, exigiendo que se apliquen una serie de medidas. En el caso del mercado de trabajo tienden a recomendar una liberalización de este, con una reducción de costos de contratación y despido. Son estas dos últimas las que ha aplicado el gobierno, en su reforma laboral, llevando a un proceso de precarización laboral, que implica menos ingresos para el trabajador pero menos costos laborales para el empresario. Se trata de una reforma laboral basado en criterios neoliberales que, supuestamente con la liberalización del mercado de trabajo, se tendría más empleo en el país. Dicho en otras palabras, el coste de la crisis la siguen pagando los trabajadores y muy poco los empresarios.