- Regulación de los afectos e impulsos: a la persona le cuesta controlarse, tendiendo a ser impulsiva o demasiado reprimida en diferentes ámbitos de su vida, lo que le genera inmovilización en la toma de decisiones o por el contrario, impulsividad que puede llevarle al consumo de drogas, el juego patológico, las compras compulsivas o la agresividad.
- Memoria y atención: suelen estar afectadas, ya sea con una disminución (no recordar las cosas que se hacen o dicen, no fijarse en detalles importantes, problemas de concentración, olvidar los hechos traumáticos sufridos o no tener recuerdos infantiles, etc.) o por una hiperactivación (buscar obsesivamente estímulos que les previenen del abandono o el engaño, alta desconfianza, intrusión de imágenes y pensamientos relacionados con el hecho, etc.)
- Autopercepción: Las personas con traumas infantiles no resueltos suelen tener un bajo concepto de sí mismos, sentimientos de inferioridad, baja autoestima, sensación de no ser digno de amor, creencias de no ser aceptados o no ser adecuados, son constantes en este tipo de personas.
- Relaciones interpersonales: se podría decir que el miedo al abandono rige su mundo social. Piensan que no estarán a la altura de las relaciones ni las personas y que ni ellos ni los demás son dignos de confianza ni amor. Por ello o evitan las relaciones o se “apegan” a una persona de manera desmesurada. La tristeza, la ansiedad, la ira y la dramatización suelen ser tendencias en este tipo de personas.
- Somatizaciones: cuando el trauma no es expresado y elaborado, aunque esté en la infancia, suele manifestarse de manera corporal. Diferentes enfermedades pueden tener una causa traumática: dolores de cabeza, problemas intestinales, problemas de la piel, etc.
- Esquemas mentales e ideas distorsionadas: La percepción del mundo, de los otros y de sí mismos como faltos de confianza, impredecibles o peligrosos o la idea de tener mala suerte constante o de que todo va a salir mal suelen regir los esquemas mentales de estas personas.
- Disociación: la disociación es una estrategia primitiva que se usa ante situaciones con alta carga emocional negativa. Nos protege de un daño mayor, por ejemplo: la persona que está siendo abusada puede pensar que eso le está sucediendo a su cuerpo pero no a ella. Esta defensa puede generar una patología dependiendo del grado de disociación de la persona, desde amnesia hasta Trastorno de Identidad Disociativo en los casos más graves.
- Alteración del sueño: pesadillas, insomnio o somnolencia pueden ser causados por el trauma.
- Alteración del apetito o la conducta alimentaria: problemas de atracones, vómitos o anorexia pueden tener causas traumáticas infantiles. Por ejemplo: vomitar para “sacar lo sucio de dentro” o no comer para “recuperar el control del cuerpo” que se pierde en el abuso o con padres muy controladores.
- Alteración de la sexualidad: conductas impulsivas o peligrosas en la sexualidad, disfunciones sexuales y falta de deseo pueden tener una causa traumática.
TRATAMIENTO
- EMDR: Con el abordaje terapéutico con EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares), se trabajan los recuerdos, sentimientos y creencias generadas en la infancia que te persiguen en la edad adulta. El EMDR está demostrado como una de las técnicas más eficaces en la resolución del trauma.
- Cognitivo-Conductual, Gestalt, Psicoanálisis, Sistémica: Las diferentes corrientes seguidas por los terapeutas de Cepsim podrán ayudarte. Dependiendo de tu historia, tu psicólogo escogerá las estrategias adecuadas para resolver tu pasado.
- Hipnosis: La hipnosis es un estado de sugestión que acelera el proceso terapéutico, con ella se puede abordar la ansiedad, la tristeza o la disociación, entre otros síntomas postraumáticos.
- Terapia Sensorio-Motriz: Cuando se produce un peligro y la persona no puede escapar, el cuerpo guarda en su memoria no verbal las consecuencias de las conductas inacabadas, así como la vergüenza y la culpa, con esta terapia te ayudaremos a liberar tu cuerpo del trauma.