SEGUIRÁ ILIQUIDEZ FISCAL, ATRASO EN SUELDOS DE EMPLEADOS PÚBLICOS, PAGOS AL IESS, GADS, ETC. Luis Rosero M.

El gobierno mantiene atrasos con los servidores públicos y busca aceleradamente cubrir sus necesidades de financiamiento acudiendo nuevamente a deuda externa, mientras renegocia la deuda externa, cuya aprobación depende, previamente, de la firma de un nuevo acuerdo con el FMI que implicará un ajuste estructural.

El gobierno mantiene atrasos por 368.7 millones de dólares por remuneraciones de los empleados públicos, de los cuales se les debe a los maestros fiscales 160 millones (atraso de casi 2 meses al día de hoy) siguiéndole salud y defensa. Mientras que siguen los atrasos con el IESS (se le adeuda 1420 millones del 40% de la contribución del estado), Municipios, Prefecturas, proveedores, etc. En la página web del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se anuncia que puede pagar a sus acreedores con dos modalidades. La primera, con bonos del estado o certificados de Tesorería (CETES). Según el MEF, en el I Semestre, de este año, con esta opción se ha pagado 532,5 millones a la Junta de Beneficencia de Guayaquil, Solca, constructores, universidades, GADs, ISSFA e ISSPOL. La segunda opción es la dación de pago mediante la cual recibe bonos o Cetes que se colocan en el mercado. Con esta modalidad, entre Julio 2019 y Junio 2020, se ha pagado 407 millones por compensaciones a jubilados.

Parte de la iliquidez de la caja fiscal se debe a que el gobierno sigue pagando los servicios de la deuda externa, que es su prioridad. Según Expreso, hasta junio de este año canceló 2411 millones en intereses y comisiones atados a las preventas de petróleo, principalmente chinas. Esto confirma una vez que su prioridad en los egresos del presupuesto es el pago del servicio de la deuda externa pues, haciendo malabares, espera obtener nuevos créditos para repagar créditos externos y obtener liquidez para poder cubrir los atrasos pendientes. Para aliviar la iliquidez fiscal el gobierno negoció posponer el pago de 417 millones, al Banco de Desarrollo de China, que debían cancelarse entre lo que queda del año y junio de 2021 lo que se transfiere la obligación a partir del último trimestre de 2021. Estos créditos están condicionados a las preventas de petróleo u obras por empresas chinas. Las necesidades de financiamiento, de lo que queda del año, son 4000 millones. Para obtener esta cifra el gobierno apunta a nuevos créditos chinos por 1200 millones del banco ICBC y otra cantidad igual del banco CDB.  A más de eso espera recibir 800 millones de un nuevo crédito con el FMI. Aún así queda un saldo de financiamiento por obtener. Mientras tanto, el MEF extendió el plazo para el canje de los bonos externos ecuatorianos hasta el 1 de Setiembre y los tenedores debieron expresar su consentimiento hasta el 20 se Agosto, lo que implica que debe firmarse el acuerdo con el FMI hasta fin de este mes. O sea el gobierno apunta a que los primeros recursos que reciba sean los del FMI, posiblemente en Setiembre, lo que aliviaría levemente la iliquidez fiscal, pero como los 800 millones se dan en varios tramos, es probable que solo reciba en el primero de 150 a 200 millones. Además podría obtener algo de liquidez con el cobro de los impuestos a los servicios de las plataformas digitales, a partir de mediados de noviembre de este año. Con premura, los préstamos chinos llegarían en Octubre. Ni el desangramiento de los empleados, ni las demandas del Defensor del Público para solicitar que el gobierno pague a los servidores públicos, etc. ha servido para que se cumpla con tal exigencia. En otras palabras, los atrasos continuarán en Setiembre y maestros fiscales, profesores universitarios, médicos y personal de salud, etc., deberán esperar aún más para que se les pague sus salarios a tiempo.

La estrategia de enfrentar la iliquidez fiscal con deuda externa ha hecho crecer aceleradamente ésta y su servicio deja menos espacio para otros rubros del presupuesto, por otro lado, el déficit fiscal a fin de año sería de 10.5% del PIB, además deben aplicarse las reformas estructurales del FMI por el nuevo convenio y se espera que la contracción de este año sea de 10.9% del PIB. Dado este escenario, el próximo año seguirán los ajustes, más reformas estructurales y contracción de la economía que implicará seguir con altos niveles de desempleo, subempleo, pobreza, desigualdad y hambre.

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