Después de haber perdonado – por más de 4000 mil millones en intereses y multas- por la remisión fiscal a las empresas, la aguda iliquidez fiscal ha conducido a una situación en que el gobierno le debe a todo el mundo. El poder aliviar el flujo de la caja fiscal depende crucialmente de la renegociación de la deuda externa, de nuevos ingresos y recortes fiscales y la evolución de la economía. Un empeoramiento de estas tres variables conducirá a una elevación de los retrasos del gobierno y una situación financiera insostenible.
En un artículo anterior señalé que, hasta Mayo de 2020, los atrasos del gobierno con el IESS, GADs, proveedores y Banco Central alcanzaban 7.565 millones de dólares y la deuda interna llegó 13.991 millones de dólares. Desde Marzo, de este año, la iliquidez fiscal se agravó por la pandemia –con la consecuentemente casi paralización de la actividad económica- que redujo los ingresos del gobierno. A tal punto que, según el Presidente, el déficit fiscal para 2020 se estima un 12% del PIB. El gobierno ha paliado, la iliquidez fiscal, con mayor endeudamiento externo –a tal punto que la deuda externa alcanza 41.564 millones de dólares- y atrasos.
El no haber realizado el ajuste a tiempo complicó aún más el escenario por lo que el gobierno comenzó a recortar la inversión pública y el tamaño del estado para reducir el gasto público. Los afectados fueron los sectores de salud, educación, la seguridad social y los GADs, lo que ha implicado sacrificar el bienestar social. El gobierno ha priorizado el pago de la deuda externa para abrir el camino a la renegociación de ésta. Como señalamos en otro artículo, el gobierno espera una reducción del capital, de los intereses y una ampliación del plazo. Para aliviar la iliquidez fiscal es crucial que la renegociación de la deuda externa sea exitosa para lo cual se requiere el visto bueno de los tenedores de 9 de los 10 bonos en renegociación y 66% en promedio de dichos bonos. El bono 10 tiene la condición que debe ser aprobado por el 75% para su reestructuración. En la primera semana de Agosto, de este año, se conocerá cual es la decisión de los tenedores. La renegociación tiene el apoyo del FMI que a cambio exigirá la aplicación de reformas estructurales: reforma laboral, reforma al Banco Central, mas reforma al sector público, privatización de empresas e instituciones públicas financieras y no financieras, etc.
A tal punto ha sido el nivel de iliquidez de la caja fiscal que los sueldos de los empleados públicos se retrasó hasta un mes. Y aún más se les rebajó el 20% de sus sueldos, que son los que han pagado parte de la crisis. Al mes de Julio de 2020 tal ha sido el ahogo fiscal que el gobierno decretó el pago anticipado del Impuesto a la Renta del año 2020 a las grandes empresas. Es conocido que los sectores que más han ganado, con la pandemia, han sido los sectores de comercialización de bienes de la canasta básica –supermercados y comisariatos- la banca y de salud. Ya declararon los dirigentes de las Cámaras Empresariales que se oponen a dicho decreto. No es nuevo impuesto, sino un adelanto de del Impuesto a la Renta. Si apoyaron, en cambio, la remisión fiscal que los beneficio.
En cuanto a la evolución económica, ya el FMI proyectó una contracción de la economía de 10.9% para el 2020 con lo cual además del grave problema social del desempleo, pobreza y hambre el gobierno seguirá con ingresos tributarios disminuidos, por lo que el gobierno ha puesto su mira en la renegociación de la deuda externa que permitirá reducir el pago del servicio de la deuda –capital e intereses- que posibilitaría liberar recursos para otros sectores. ¿Cuál será la prioridad de gasto –en este escenario- del gobierno? La crisis económica continuará y podrá atenuarse si se produce una vacuna para el COVID, como ya lo han señalado organismos internacionales. Por otro lado, dado el desempleo formal, por los despidos en la pandemia, ha llevado que se acumulen deudas bancarias, comerciales e hipotecarias que aumentaría la morosidad en el sistema financiero que podría aumentar su riesgo de liquidez y de otros tipos de riesgo.
En síntesis, la ilíquidez de la caja fiscal podría atenuarse si hay una exitosa renegociación de la deuda externa, mientras que el riesgo de liquidez del sistema financiero privado y público –BIESS y CFN- puede disminuirse con adecuadas medidas pero lo difícil será combatir el hambre que- si no se toman medidas a tiempo- puede desencadenar en una explosión social –al modo chileno- con graves consecuencias para la sociedad ecuatoriana.
Un comentario sobre “ALIVIAR LA CRITICA ILÍQUIDEZ FISCAL DEPENDE DE LA RENEGOCIACIÓN DE LA DEUDA EXTERNA, DE LA POLÍTICA FISCAL Y LA EVOLUCION ECONÓMICA Luis Rosero M.”