En otra nota mencionamos que el modelo cognitivo plantea que formamos conocimientos y creencias que dominan nuestro pensamiento y forma de actuar. Las creencias se clasifican en esenciales y superficiales. Estas determinan nuestros valores, reglas sociales y culturales, identidad, etc. Generalmente aceptamos las creencias como válidas, pero en el caso de las superficiales las cuestionamos y modificamos con ciertas situaciones de la vida.
Las experiencias negativas y adversas en la niñez pueden generar efectos duraderos y llevar a la formación de esquemas cognitivos disfuncionales. Es el caso de violencia, maltrato, abuso y abandono que pueden provocar sufrimiento y traumas llevando a formar creencias limitantes y distorsionadas. Son sesgos negativos que pueden llevar a distorsiones cognitivas, que influyen negativamente en el procesamiento de la información, en nuestra forma de pensar y de actuar sesgada que llevan a una vulnerabilidad cognitiva. Estos esquemas disfuncionales influyen sobre las evaluaciones cognitivas sesgando y limitando el procesamiento cognitivo.
Este procesamiento nos permite procesar la información a cada estímulo ambiental, incluyendo las características del estresor, el lugar y momento del estrés. Nos permite una percepción del estrés y una repuesta adaptativa. El recuerdo de experiencias pasadas puede mejorar esta repuesta, pero si estas fueron negativas pueden dejar de ser adaptativas y pasan a ser exageradas o invasivas. La percepción anticipatoria del estrés deja de mirar el futuro y se impone en el presente generando una ansiedad anticipatoria y síntomas de angustia derivadas del pasado.
En el procesamiento psicológico del estrés juegan un papel importante, en la repuesta a éste, las variables cognitivas y emocionales. La repuesta puede surgir en presencia de los estresores ambientales o por la evocación de experiencias pasadas. Por ej. cuándo nos anticipamos más de lo necesario a un examen o entrevista de trabajo, pueden generarse preocupaciones excesivas, mal adaptativas y exageradas comunes en personas que tienen trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada.
Esto ocurre también cuando recordamos situaciones estresantes pasadas, de manera automática, generando una sensación de culpa y autorreproche, que afecta a nuestra capacidad de afrontar situaciones presentes, lo cual lleva a una patología como el estrés postraumático y la depresión.
En una situación de estrés, el procesamiento cognitivo requiere de manejo de información como el estresor, contexto, nuestra información, conocimientos y habilidades, que forman parte de nuestros esquemas cognitivos. Estos contienen matices subjetivos a una evaluación que intenta ser objetiva.
El dominio personal es un esquema cognitivo que nos permite ubicarnos a nosotros mismos y tolo que tiene que ver con nosotros. El mapa de este dominio, dibujado como un conjunto de círculos. En el círculo más cercano al centro se colocan las personas más significativas en nuestro mundo (padres, hijos, pareja o amigos íntimos), en el siguiente nivel, se localizan las personas más significativas; en el siguiente, las cosas que tienen que ver con su identidad como personas o aspectos que conforman su identidad social, cultural, religiosa y otros aspectos. El significado subjetivo que adjudicamos a los diversos estímulos ambientales, situaciones o eventos, estará marcado fuertemente por nuestra evaluación cognitiva y esquemas cognitivos, entre los cuales está el dominio personal.
FUENTE: Tafet, G., El Estrés, Edit. Emse Edap, España, 2018-