El impacto del coronavirus causa serias consecuencias sobre la gente, la economía y la sociedad. En los distintos continentes, los dirigente de los países toman medidas de emergencia sanitaria y políticas económicas para reducir el contagio por la pandemia así como medidas para ayudar a la gente de menores recursos y pequeñas y medianas empresas para paliar su situación de falta de ingresos. En momentos difíciles y crisis humanitarias, sociales y económicas hacen ver la importancia del liderazgo de un país para enfrentar estas coyunturas y enrumbarlo hacia mejores días.
Vemos con estupor que dirigentes de algunos países toman medidas absurdas o demoran la toma de decisiones ante la crisis del coronavirus. Ni aún, con las serias consecuencias, de pérdidas de vidas humanas, en Italia y España, los malos o mediocres dirigentes no aprenden de las lecciones de China y Corea del Sur que aplicaron las medidas sanitarias adecuadas a tiempo. Así, el primer ministro del Reino Unido, demoró en tomar medidas sanitarias así como EE.UU, ahora ante la emergencia sus habitantes sufren las consecuencias del contagio de la enfermedad. En A. Latina, el Presidente de Brasil, realiza una campaña para boicotear la decisión de los gobernadores que establecieron una cuarentena por el coronavirus. Y, hasta presidentes progresistas, como López Obrador en México, no le prestaron mucha atención al principio de la pandemia. El dr. Julio Frank Mora, ex ministro de Salud de México, señala que hubieron países que aplicaron mejor estrategia para luchar contra la pandemia: China y Corea del Sur, el resto como Italia, España, incluido el Ecuador, no le dieron importancia al inicio del brote contagioso y mal manejo de la información, resaltando que lo mejor es decir la verdad, pero después las autoridades de estos países que gestionaron mal la política sanitaria corrigieron el rumbo, pero perdieron tiempo y las consecuencias fueron fatales. Ahora no solo se trata de las acciones de las autoridades sanitarias sino también de la corresponsabilidad de la población para evitar contagiarse y contagiar a los demás por no respetar las normas de confinamiento en casa.
Pero el costo del impacto del coronavirus no solo son los cadáveres sino también el dolor de los familiares por la pérdida de un ser querido pero además se afecta toda la economía. Con las medidas sanitarias, tomadas por los gobiernos, dos tercios de los sectores económicos están paralizados, lo que implica que las empresas formales no trabajan y sus empleados tampoco, con lo que éstos no reciben su sueldo porque las empresas no venden. Pero en el caso del sector informal, donde la mayoría vive de la venta del día, como vendedores ambulantes, microcomerciantes, artesanos, empleadas domésticas, etc., su situación es desesperada porque, al no poder vender sus productos o servicios por la cuarentena, no tienen ingresos y no pueden comer. Y no decir de los desempleados y subempleados que están en las mismas condiciones. Otro de los problemas es el pago de los créditos que, sin ingresos, no se pueden cubrir, así como los alquileres, créditos estudiantiles, etc.
En el caso de nuestro país, la demora en tomar medidas sanitarias a tiempo, por parte del gobierno, y, en buena medida, la irresponsabilidad de la gente, sobre todo en la costa, de no respetar el confinamiento en casa, ha llevado a que aumente la tasa de contagio por coronavirus. En medio de la emergencia sanitaria renunció la Ministra de Salud acusando al gobierno de no disponer los recursos necesarios para enfrentar la emergencia –que no ha sido aclarado suficientemente-. El nuevo ministro declaró contar con recursos, pero los médicos, enfermeras y ayudantes se quejan por no tener los insumos médicos para su protección. Ya llevamos tres semanas del confinamiento, los hospitales públicos están colapsados, no tienen los insumos médicos para la emergencia, siguen los problemas para retirar los muertos por coronavirus de las casas, por lo que hay peligro de epidemia sanitaria, un presidente ausente hubo intento de sobreprecio en compra de mascarillas por el IESS, en términos per cápita Guayas es la que tiene el mayor porcentaje de contagio en el mundo, la tasa de variación del contagio sigue aumentando y todavía no llegamos al máximo de la curva de contagio. La prensa internacional informa de la terrible situación sanitaria del país por el coronavirus. El gobierno informa diariamente sobre la evolución de los contagios y fallecidos pero hay dudas sobre si las cifras oficiales revelan la real situación. El nuevo ministro de Salud señaló que las cifras son reales aunque puede haber más contagiados. Un funcionario público señaló que habrá 2500 a 3500 muertos en Guayas. El Presidente dijo que hay que transparentar las cifras de contagiados y fallecidos. Entonces ¿No sabía lo que estaba pasando? ¿Recién se dio cuenta de la terrible realidad? La periodista Julieta Herrería Barba en su artículo “Ecuador merece la verdad” dice sin tapujos “Es aquí donde debemos ser más críticos con el presidente Moreno, porque después de todo ¿dónde está? O mejor dicho ¿qué está haciendo por el país?” Es la ineficacia gubernamental, indolencia y no tomar medidas a tiempo lo que nos ha llevado a esta terrible tragedia. El Vicepresidente, por fin, reconoció los errores del gobierno pero el daño ya esta causado.
En lo económico, el gobierno, ha venido tomando medidas parciales, para paliar la situación de la gente afectada por la paralización de la actividad económica. Ha diferido el pago de impuestos, aportes a la seguridad social, la Superintendencia de Bancos dictó normas para diferir el pago de los créditos, creo un bono para ayuda a grupos de población, etc.
El objetivo de un buen dirigente político es buscar el bienestar de su pueblo. Un buen líder debe prever el rumbo de la situación económica, social y humanitaria para tomar medidas a tiempo; en crisis, tomar las decisiones adecuadas para apoyar a la población y velar por la economía del país y su restablecimiento. Para eso se requiere sentido común, criterio, buen juicio e inteligencia. Pero además tener liderazgo para orientar al país hacia su desarrollo y, en crisis, tomar las medidas más adecuadas, a tiempo, para proteger a los más pobres y el país. En el país parece que los dirigentes en el poder carecen de estas cualidades para velar por el bienestar de la población y tomar las decisiones adecuadas y a tiempo para frenar la tragedia del coronavirus. Pero no solo son los muertos, después tocará ver que hace el gobierno con la gran contracción que se viene y la secuela social en términos de quiebre de pequeñas empresas, desempleo, subempleo, pobreza y deterioro de las condiciones de vida. Y ahora debemos esperar que estrategia se utiliza para combatir la tragedia económica que nos espera, y ahí resulta fundamental el liderazgo de quien dirige el país.