Poema 5, de ecuatoriana, en libro de 100 mujeres poetas

Collague, ilustración de la artista guayaquileña Mel Vallejo, abre la antología del libro 100 mujeres poetas

CANTO PRIMERO

El espíritu labra el rostro de la manada

sobrevive a la muerte

desmorona puertas macizas con cascadas de palabras

anuncia verdades líricas del tamaño de los astros

desafía las caras de la muerte y dolor

multiplicada por la fuerza de la sangre

Renacido el espíritu hembra

de matriz amplificada y coherencia,

tiene claro decir: fue suficiente,

se acabaron ya las falsas profecías

el olvido ante la muerte de nuestras hermanas,

la ingrata indiferencia,

la vitrina, los dioses de barro,

sencillamente

nuestra voluntad de ría amanece

el tiempo dicta la mejor de las lecciones:

sin amor entre hermanas, nos hundimos;

sin certezas nuestra alma palidece;

sin voluntad, la tumba es cercana;

sin arte, no tendríamos oxígeno;

sin noche, no seríamos Afrodita, Selene o Safo

sin dogmas, creamos arte;

sin dolor, sentimos paz;

sin opresión, cantamos alto

y libres pintamos calma con nuestro verbo

cabalgamos en mansos corceles blancos

para cruzar las puertas del infierno.

Inventamos la ternura

para rescatar soledades del abismo.

Pintamos el cielo y parimos el atardecer,

nuestro vientre fundó la categoría estética de la belleza.

Somos rayos en la mirada

lo hemos comprendido todo

ya no existe el miedo.

Amanda Pazmiño Torres, quiteña

Deja un comentario