
El 10 de Junio de 2019 se celebra el centenario del fallecimiento de Medardo Angel Silva, el poeta guayaquileño. Nació el 8 de Junio de 1898, a los 16 años publica sus primeras poesías y en 1917 se imprime su primer libro El árbol del bien y el mal que contiene prosas líricas, poemas y otras figuras literarias. En 1919, escribe una columna en El Telégrafo y un poemario épico. Fue influido por modernismo americano, en la figura de Rubén Darío y Amado Nervo así como por la generación de los simbolistas franceses representados por Verlaine y Baudelaire (Las flores del mal), llamados los poetas malditos, ya que el primero escribió una obra con ese título.
Silva formó parte de los poetas de la generación decapitada, llamada así por el suicidio de cuatro de sus integrantes: Ernesto Noboa y Caamaño, Humberto Fierro, Arturo Borja y él. Fue parte de la escuela modernista cuyas características principales eran: “anticonformismo, un rechazo acentuado al convencionalismo burgués, un marcado afán de renovación de la poesía, la exaltación del individuo, pesimismo como actitud ante la vida, y un marcado realismo” (Freddy Avilés Zambrano, El Universo, 10/Junio/2019).
Silva destaca por elaborada poesía pero con un sentido de tristeza, melancolía y desesperanza. Hernán Rodríguez Castelo, escribe en el Prólogo del Árbol del bien y el mal, publicada por la editorial Ariel plantea que su obra está inclinada en dos direcciones: el don de la música y la obsesión por la muerte. En efecto, en su primer libro hay varios poemas relacionados con nuestro destino final como Ofrenda a la Muerte, La muerte enmascarada y La Muerte Perfumada pero también otros dedicados a la melancolía, tedio, tristeza. Su orientación a la música proviene de su padre que fue violinista.
Hay dos bellos poemas en los que manifiesta su desesperanza, como en Aniversario:
“Hoy cumpliré veinte años: amargura sin nombre
De dejar de ser niño y empezar a ser hombre
…..
¡Me son duros mis años –y apenas si son veinte-,
Ahora se enveje tan prematuramente,
Se vive tan de prisa, pronto se va tan lejos,
Que repentinamente nos encontramos viejos…”
El otro poema hecho canción, como el pasillo El Alma en los labios, popularizado por Julio Jaramillo, dirigida a su amada, le expresa sus sentimientos y que es premonitorio respecto a quitarse la vida, dice:
Cuando de nuestro amor la llama apasionada
Dentro de tu pecho amante contempla extinguida,
Ya que solo por ti la vida me es amada,
El día en que me falte, me arrancare la vida
El 10 de Junio se suicida, al parecer por una decepción amorosa. Deja un gran legado literario, siendo el mejor de los poetas de la generación decapitada. Se han escrito muchos libros sobre esta generación, en el presente siglo, están, entre otros, La Locura y muerte de los poetas malditos (2007) de Wilson Miño, Decapitado (2016), ilustrado, por Gabriela Alemán y Emilia Andrade, con la ilustración de Claudia María Gutiérrez y Paula Bossio y “Medardo Angel Silva, el niño poeta que odiaba la luz”, por Juliana Marcillo (Casa pablabras, # 37, CCE). Si bien Silva se ha ido, nos deja su armoniosa poesía y prosa, que refleja su elevada capacidad de poeta.
Un comentario sobre “NOTA SOBRE CENTENARIO DE FALLECIMIENTO DE MEDARDO ANGEL SILVA por LRM”