Las recientes elecciones seccionales, de Marzo de 2019, han marcado un cambio en el panorama y tendencias políticas que implican una recomposición de los bloques políticos que son importantes para las elecciones presidenciales de 2021.
En primer lugar, Alianza País, el movimiento formado por Correa, que dominó la escena política por una década, ha sido casi borrado del mapa. En efecto, en 2017, el presidente Moreno, se apropió de dicha tienda política y se quedó con más de la mitad de sus asambleístas. En esta elección, habiendo sido la primera fuerza política, el ala morenista perdió espacio, fue desplazada por otros movimientos y partidos. En efecto, solo ganó 9 alcaldías y de 10 prefecturas que alcanzó en 2014, en esta elección obtuvo solo una. Logró 24 alcaldías, 15 en alianza. En Guayas, de 14 alcaldías que tenían en 2014, en 2019, solo logró una. En cambio, el ala correísta, resurgió, a pesar de los casos de corrupción y enjuiciamiento de su líder y sus altos colaboradores (Vicepresidente preso acusado en la trama de Odebrecht). En efecto, alcanzó la prefectura de Pichincha, quedó segundo en la Alcaldía de Quito, pero tiene la mayoría de concejales, ganó la prefectura de Manabí y tiene dos representantes en el Consejo de Participación Ciudadana. Según datos de diario El Universo, tendrían 1.4 millones de votos, con candidatos propios y en alianza para alcaldes y prefectos, con lo que serían la cuarta fuerza política, A pesar de que Correa está en el exterior, el resultado electoral muestra el resurgimiento del correísmo y que todavía está presente y latente en la escena política. La declaración del líder de la derecha tradicional, Jaime Nebot, al señalar que “Rafael Correa no es un muerto político, es un hombre importante en la política del Ecuador“(El Universo, 26/03/2019), deja claro su vigencia en el panorama político aun estando ausente del país.
Una de las alas de la derecha, el PSC y MdG, liderados por Nebot, ganó 8 de las 23 prefecturas: 5 individualmente (Guayas, Los Ríos, Esmeraldas, Cañar y Carchi) y 3 en alianza (Imbabura, Sta. Elena y Pastaza) siendo el partido que tiene el mayor número de esta dignidad. En cambio, para las alcaldías, logró 42 alcaldías, de las cuales 32 en alianza. En la costa, triunfó en Guayas: Guayaquil, Duran (en alianza) y Samborondón; Los Ríos: Babahoyo, Quevedo (en alianza); Manabí, Portoviejo (en alianza); Santa Elena: Salinas (en alianza); en la sierra, en Chimborazo: Riobamba (en alianza); Cañar: Azogues; Imbabura: Ibarra. Sin embargo, perdió las 3 alcaldías en El Oro: Machala, Pasaje y El Guabo; en Tungurahua: Ambato, en Azuay: Cuenca. En Guayas, ganó 19 de las 29 juntas parroquiales. Con este resultado, por el número de prefecturas y alcaldías, es la primera fuerza política. Sin embargo, sí consideramos el número de votos de sus candidatos y en alianzas a alcaldías, según el mismo diario, votaron 1.9 millones, pero sólo 17.7% fueron para sus candidatos propios. En Prefecturas, alcanzó 1.7 millones de electores con sus candidatos y en alianza. Se confirma que el PSC-MdG es un partido regional de la costa, con menor peso en las provincias de la sierra. En esta elección, ha ganado espacio con las prefecturas que le dan cobertura provincial y en las principales ciudades de Guayas y Los Ríos. Los resultados, a nivel nacional, muestran que tiene poca cobertura en la sierra y oriente, lo que complica la aspiración de Nebot para su candidatura presidencial en 2021, lo que implica que si quiere triunfar deberá hacer alianzas con otras fuerzas políticas de la sierra y oriente.
La otra ala de la derecha, CREO, mantuvo una prefectura, en alianza (Loja), y obtuvo 9 alcaldías solo ( y 25 en alianza, lo que complica las aspiraciones presidenciales de su líder Guillermo Lasso. Es la segunda fuerza política según estas dignidades, pero con los datos del mismo diario, habría alcanzado 2 millones de votantes, con lo que serían la tercera fuerza política.
La tercera fuerza política es el movimiento indígena que, con Pachakutik, logró 5 prefecturas en las provincias de Azuay, Tungurahua, Napo, Morona Santiago y Cotopaxi –en alianza- (en 2014 había obtenido solo tres) y 18 alcaldías, cuatro en alianza. Comenzó a despegar Democracia Sí que alcanzó 5 prefecturas (todas en alianza) y 32 alcaldías (8 de ellas en alianza), que serían según el número de estas dignidades la cuarta fuerza política, pero según datos del mismo diario, si tomamos en cuenta los que votaron por sus candidatos a alcaldes o prefectos o en alianza alcanzarían 2.2 millones, se convertirían en la segunda fuerza política.
Otra tendencia importante es que muchos movimientos locales y alianzas alcanzaron 10 prefecturas (entre ellas Sucumbios, Orellana, Pastaza, Santa Elena, Bolivar, Santo Domingo e Imbabura) y 109 en alcaldías. En cambio, se marca el ocaso de Fuerza Ecuador (Bucaram), Adelante Ecuatoriano Adelante (Alvaro Noboa) y Centro Democrático (Jimmy Jairala). PSC e ID, lograron débiles resultados.
En síntesis, las elecciones seccionales de 2019, muestran una tendencia al repunte del ala tradicional de la derecha (PSC-MdG), el resurgimiento del correismo, la borrada del mapa de Alianza País (la ala morenista), el desplazamiento a tercer lugar del ala de la derecha CREO, el fortalecimiento del movimiento indígena con Pachakutik, el fortalecimiento de Democracia Sí e ID y la casi desaparición de Fuerza Ecuador, Ecuador Adelante y Centro Democrático. Las posibilidades presidenciales de Nebot para 2021 podrían fortalecerse con alianzas y el resurgimiento del correísmo podría apuntalarse con lo que realicen en las prefecturas ganadas y la acción de sus concejales en Quito.