CONTINÚA LA DESACELERACION DE LA ECONOMIA Luis Rosero M.

En una publicación del Banco Central, las estadísticas muestran la desaceleración del crecimiento, tendencia que se suma al déficit fiscal, iliquidez de la caja pública, más deuda, déficit comercial y baja en el nivel de empleo.

En efecto, en las Cuentas Nacionales del II trimestre de 2018 señalan que el crecimiento fue de 0.9% explicado por una reducción de la tasa de inversión,  menor ritmo de exportaciones y mayor incrementode importaciones. Si bien hubo crecimiento de algunos sectores, tres de los sectores más generadores de empleo tuvieron un magro desempeño: agricultura 1.4%, construcción 1.1% y manufactura 0.7%. La tasa de crecimiento del I T fue de 1.9%, lo que muestra la desaceleración de la economía.

Según el Ministro de Finanzas, el presupuesto de este año requerirá 2.400 millones adicionales, si es que se cumple el plan de optimización del Estado. La iliquidez pública se refleja en los atrasos a proveedores, a profesores, a los agricultores que venden sus productos a UNA, etc. Sin embargo, el riego país, a Octubre 11, es 669, sigue siendo alto, lo que significaría deuda pública a un costo mayor. Si bien, se ha hecho emisiones en el mercado internacional y operaciones de financiamiento con bancos de inversión, dado los menores márgenes de maniobra para colocar deuda, en el próximo viaje del Presidente a China, se espera apoyo para obtener más financiamiento.

De haber un saldo positivo en la balanza comercial en el I T de 2018, se pasó a un déficit comercial en el II T, aunque pequeño, pero muestra una tendencia al crecimiento más fuerte de las importaciones (9.7%) frente a un ritmo débil de exportaciones (3.6%). De mantenerse esta tendencia, tendremos a fines de este año un déficit comercial mayor, que afectará a la balanza de pagos y al propio ritmo de crecimiento.

Las implicaciones de esta tendencia a la desaceleración económica no sólo se esperan para 2018 sino también para el año venidero. El FMI redujo su proyección de crecimiento, para este año, a 1.1%, mientras que el Banco Mundial, la estimó en 1.5%, al igual que la CEPAL que lo proyectó en este mismo porcentaje. La estimación del FMI para 2019 es de apenas 0,7%.

Las perspectivas de la economía para 2018 y 2019 no son halagüeñas, en la que inciden el mantenimiento de una política de crecimiento en base a deuda pública, el agravamiento de los desequilibrios macroeconómicos, el aplazamiento del ajuste y reformas estructurales más profundo por parte del gobierno, el declive de las expectativas empresariales. Las medidas  que se han tomado son tibias en relación la gravedad de la situación económica. A eso se agrega, la falta de un plan económico que establezca las políticas en el mediano plazo y la orientación económica. En otras palabras, las medidas se toman en función de la coyuntura y no se delinean las perspectivas de mediano plazo. Dado este escenario, as inversiones privadas anunciadas por el Ministro de Comercio Exterior son poco probables; por otro lado, el anunció de ingreso a la OCDE, club de países desarrollados, que incluye a 2 países latinoamericanos, es una ilusión pues se exige disciplina económica y cumplimiento de una serie de reglas y, finalmente, el anuncio de un tren costero parece ser que olvida que otras son las necesidades del país.

 

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