Con la grave crisis económica de Argentina, expresada en una depreciación acelerada, renegocia con el FMI, el convenio firmado hace poco, para que le adelante recursos, que le exige a nuevas medidas económicas que implican mayor ajuste e impacto social.
A fines de abril, de este año, el tipo de cambio alcanza 20.8 pesos, en los meses siguiente continuó la depreciación hasta que el 29 de Agosto llego a 34.4 y, al siguiente día, 38.5 pesos por dólar, o sea una depreciación de 11.9% en un día, que alcanza ya a cerca del 100% desde el inicio del mandato de Macri. Esto llevó a que se renegocie con el FMI, el convenio firmado hace 3 meses, que implica la exigencia de nuevas metas macroeconómicas y un paquete de medidas para reducir el déficit fiscal, entre la que están: la reducción de 22 a 10 ministerios, retenciones de 5% (impuestos) a las exportaciones, a las de soya 25.5%, a minería e industria 5 y 10% , suspender la reforma tributaria que implica la reducción de impuestos a los ingresos brutos, cheques, IVA y ganancias; por el lado del gasto, se frenarían compras públicas, obras públicas y despido de empleados del sector público con contratos temporales.
Estas medidas se adoptan para cumplir con la meta déficit fiscal cero para 2019, que se había fijado en 1.3% en el convenio con el FMI. Como contraparte, Argentina recibiría adelanto de fondos para la subasta de divisas, a fin de frenar la depreciación, pagar la deuda externa y obtener liquidez.
A estos desequilibrios macroeconómicos, hay que agregar la inflación que aumento 3.1% en Julio y la anual llegó a 31.2%. El impacto en el salario real, fue una caída de 5.9%, en el I semestre, en el poder de compra de la población, hay una leve recuperación en Julio. Tanto la depreciación como la inflación influyeron en las expectativas empresariales que se refleja en el empleo y pobreza. En I trimestre de 2018, la tasa de desempleo alcanzo 9.1% y el subempleo 9.8%, pero la pobreza sigue aumentando.
Pero hay otros indicadores que se han deteriorado en la crisis. El déficit comercial, en el I semestre de 2018, alcanzó 5101 millones debido principalmente al mayor incremento de importaciones que de exportaciones. Si bien en el I trimestre, de este año, hubo un crecimiento de 3.6%, la tendencia es una caída del nivel de actividad económica a tan solo 0.4% como proyectó el FMI para este año. A eso se suma una deuda externa pública de más de 250.000 millones de dólares.
Los compromisos con el FMI abarcan la eliminación de subsidios a servicios públicos que aumentaron sus precios, reducción del empleo público, techo a la deuda flotante externa y doméstica, reforzar autonomía del Banco Central, mantener la flotación sucia, reducir el déficit fiscal y externo, etc. La meta de crecimiento era 1% para 2018, pero el propio FMI anunció que sólo sería de 0.4%.
El modelo de política económica no está funcionando, aún con el auxilio del FMI. Los desequilibrios macroeconómicos se deterioran más y el impacto social es mayor. Ya hubo manifestaciones de las principales centrales obreras y estudiantes universitarios. Además de las medidas hay una reestructuración del gabinete, como lo exige el FMI. El ajuste a lo FMI contraerá más la economía y para paliar el impacto social se aumentará ciertos subsidios a los más pobres. El temor a un corralito o a un default de la deuda lleva al retiro de fondos y salida de capital y obligaron a la toma de nuevas medidas para estabilizar la moneda, reducir la incertidumbre y reestablecer la confianza.