Luis Rosero M.
La crisis energética se agrava y las decisiones sobre desconexión eléctrica al sector industrial afectan su producción. El caudal a las hidroeléctricas, de mayor potencia, se va reduciendo provocando, en algunos casos, la no generación de energía. Las termoeléctricas no alcanzan a cubrir las necesidades de energía generada por el estiaje. El problema estructural de la falta de energía, se agrava con el fenómeno El Niño y La Niña, que ya esta afectando a la economía nacional. El país requiere urgentemente diversificar sus fuentes de energía para no seguir sufriendo de cortes de energía que afecta al país y a la población.
Los medios reportaron, el 17 de octubre 8900 industrias, de medio voltaje, fueron reconectadas después de 3 días de no contar con el servicio eléctrico de la red pública de electricidad, pero reportaron que se tardó la reconexión. A eso se suma que el 11 de octubre, se registraron cortes del servicio eléctrico, en varios sectores, de las provincias de Guayas, Pichincha y Manabí. Al siguiente día hubo cortes en 7 cantones del Guayas por una falla en la subestación los Tres Cerritos según CNEL y los cortes continuaron el 13 y 14 de este mes en Quito, Guayaquil, Ambato y otras ciudades del país. Los cortes no programados reflejan problemas en el sistema eléctrico que, al parecer, se deben al sistema de trasmisión. Además, los problemas de generación continúan, así la cota de represa Mazar, al 11 de octubre alcanzó 2125 m y al 18 de este mes, había bajado a 2123 m quedando a tan solo a 8 m de su nivel crítico de operación (2115m), lo que en ciertos días Mazar no generó energía. En tanto que el embalse Amaluza (de la hidroléctrica Paute-Molino), opera en una zona de riesgo pues esta por debajo de su nivel crítico de referencia (1975 m). Según el Ministerio de Energía y Ambiente el país necesita 1650 MW de potencia firme, entre 2026 y 2027, para cubrir el déficit en el estiaje. Ante ese panorama, el Secretario de la Administración anunció el ingreso de 30 MW, en tanto que el gobierno decidió establecer cortes por 3 días seguido a las industrias tanto las que consumen AV2 (alta potencia) y AV1 (potencia media). En ésta última se encuentran 185 empresas de Guayaquil (cementeras, camaroneras, fábricas de plástico, de insumos agrícolas, metalmecánicas y otras del sector manufacturero y de comercio, procesadoras de alimentos y camarón) y en Durán hay 300 empresas, de las cuales 40 son del grupo AV1 y 250 son de media tensión de las que 47 tienen autogeneración las y otras no (138). Además, se anunció la reanudación de la exportación de energía desde Colombia. En el artículo anterior había advertido de las restricciones de producción que tendrían las segundas en el último trimestre del año.
La Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB) advirtió que las desconexiones eléctricas pueden afectar la continuidad de la producción y el abastecimiento de alimentos. Anecacao (Asociación de Exportadores de Cacao), anunció que sus asociados han informado sobre ajustes y pausas temporales en la producción de semielaborados y chocolates. También señalaron que los generadores propios no son suficientes para sostener la capacidad de las plantas. Se ven afectadas las fases de acopio, el secado mecanizado y la elaboración de chocolates y productos semielaborados que dependen del suministro eléctrico. Las interrupciones de éste afecta los tiempos de entrega y los compromisos con los clientes del exterior. En tanto que las empacadoras de camarón tienen dificultades para recibir camarón por la escasez de hielo y pocos materiales de empaque que son insumos fundamentales para mantener la operación. Los problemas de la suspensión de la conexión eléctrica no solo los tienen los industriales de Guayas y Pichincha, sino también de otras provincias más pequeñas como Cotopaxi, en la que el presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria de Cotopaxi declaró “Vamos a trabajar en horarios mínimos de 12 horas para los procesos productivos, de dejarlos todos listos para los tres días que trabajaremos con nuestros generadores, pero que no suplen el 100% de nuestra demanda.“ Como señalé, la semana pasada, los 3 días no son suficiente para la industria mediana para producir lo requerido por la demanda, consecuentemente habría menor oferta de productos que no alcanzarían a satisfacer la demanda del último trimestre del año.
La esperanza del gobierno se centra en recibir energía de Colombia, que antes proporcionaba regularmente 450 MW/h. Según Cenace, a las 9 30 h, del 16 de octubre, habían ingresado 499 MW/h, pero en la madrugada solo se despacharon entre 30-60 MW, a mitad de la mañana subió a 131. La duda es que Colombia también enfrentaría estiaje a partir de noviembre por lo que la exportación de energía hacia Ecuador dependerá de que Colombia atienda primero sus necesidades de energía y, si sobra MW, enviará a energía al país. Es precisamente, en este mes, qué en noviembre, según Cenace, se registra el mayor déficit de energía. De esto, se desprende que es incierta la venta de 450 MW de Colombia al país, pues debe atender a su demanda eléctrica primero.
Consecuentemente, las medidas de desconexión eléctrica a la gran industria de alta potencia (AV1 y AV2), las que en su mayor parte se autogeneran no resulta tan afectadas, pero sí las de medio voltaje, que agrupa a 8939 (< 10 MW), pero que en conjunto consumen 9160 MW diarios. La venta de energía de Colombia resulta incierta pues enfrenta también periodo de estiaje y, en noviembre de 2026, el estiaje será mayor en el país, por ello hay riesgo de apagones. Tanto las de AV1 y AV2 están sometidas a desconexiones de tres días cada una, pero también las de media tensión. Por lo tanto, como ya señala la industria alimenticia y de bebidas, tendrán restricciones de producción así como aumento de costos (por uso de combustible y trabajo de fines de semana) y hasta las empacadoras de camarón tendrán menor producción. Por ello, no alcanzaran a satisfacer la demanda, en el último trimestre del año, generándose presiones inflacionarias. La menor producción incidirá en un menor PIB y menor nivel de empleo. Desde 2024, en que el país sufrió apagones de hasta 14 h, ha aumentado muy poco la generación de MW y, lo que es más crítico, ha habido muy poca diversificación de las fuentes de energía. Por consiguiente, las empresas deben seguir el ejemplo de inversión en paneles solares para generar energía como lo hizo una exportadora de camarón (Santa Priscila) y la Cámara de Industrias y Producción estima en 900 millones la inversión en autogeneración desde 2024, pues con la tendencia hay menor posibilidad de inversión por parte del sector público. Es la hora que el sector privado diversifique su generación de energía para no depender exclusivamente del sistema eléctrico nacional que esta en crisis, que tiene fallas y dificultades en sus distintas etapas, sobre todo en generación.