URGEN ACCIONES Y PLAN ECONÓMICO POR LOS EFECTOS DEL EVENTO EL NIÑO PRIORIZANDO A LOS DAMNIFICADOS

Luis Rosero M

El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen), en su informe señala que se cumplieron los criterios técnicos para su activación y la  Secretaría de Gestión de Riesgos declaró la alerta roja por la generación de dicho fenómeno que requiere medidas urgentes para la prevención de los efecto que causa en la vida de la población, sus viviendas y los daños en la infraestructura física, cultivos, etc. Una experta en desastres naturales declaró que las acciones de prevención deben comenzar de inmediato. El país ha experimentado dos eventos muy fuertes, conoce los efectos sobre la población, la infraestructura y el impacto que provoca en la economía.

El pronóstico de los organismos internacionales es que dicho fenómeno va a ser muy fuerte y se generará en el último trimestre del año, lo cual ha sido ratificado por el Erfen. En dicho período, los técnicos evaluarán el acoplamiento de las condiciones del océano con las de la atmósfera y podrían pronosticar la intensidad de las lluvias y su localización. Si bien, dicho fenómeno afectaría principalmente a la región de la costa, el anuncio de la Secretaría de Gestión de Riesgos abarca a todo el país.

La experta María del Pilar Cornejo, Directora del Centro Internacional del Pacífico para la Reducción del Riesgos de Desastres de la Espol, propuso un plan para enfrentar dicho fenómeno. En resumen  señala para cada institución relacionada con la prevención que a los Municipios les correspondería principalmente a su departamento de obras públicas y planificación: limpieza de alcantarillado y drenaje en zonas de riesgo muy alto. A Gestión de Riesgos y ambiente: activar los protocolos de repuesta con ciudadanos en zonas de riesgo muy alto y alto. Las prefecturas deberían realizar mantenimiento urgente de cunetas y alcantarillas en tramos rurales vulnerables para prevenir el aislamiento. En el sector agropecuario, proteger cultivos en zonas de riesgo muy alto, asegurando canales de drenaje. En planificación y ambiente debería coordinar con los municipios para garantizar que el flujo de aguas en cuencas no sea obstruido, que implica proteger riberas rurales con reforestación inmediata en zonas críticas para mitigar la erosión que se produce por deslizamientos. Debe haber una acción conjunta y coordinación, si un municipio colapsa la prefectura deberá usar maquinaria pesada para despejar vías de evacuación. Cada dirección de dichas instituciones debe conocer su influencia geográfica basada en la zonificación de riesgo. En cuanto a comunicación: quienes habitan en zonas de riesgo muy alto deben saber exactamente que hacer y cuando evacuar. La información debe ser local, clara y constante. El resumen de dicho plan advierte que lo existente funcione bajo presión extrema. La gestión sistémica exige que cada recurso se enfoque en los puntos rojos, donde la vulnerabilidad es mayor y el impacto, de no actuar ahora, será inevitablemente de proporciones catastróficas.

La Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) dispuso la activación de los COE provinciales y cantonales que deberán coordinar las acciones para enfrentar los riesgos. Los organismos correspondientes deberán activar los protocolos para responder a las afectaciones. Están contempladas para evacuaciones preventivas mecanismos de repuestas, movilización de recursos y la protección de la población que se encuentre en zonas de riesgos. La Secretaría de Gestión de Riesgos ha calculado los posibles efectos del fenómeno: 1.2 millones de habitantes serán impactados directamente, 145.523 serán damnificadas, 131.358 ecuatorianos serán desplazados hacia familias de acogida y 14.165 serían ubicadas en albergues o refugios temporales habilitados por el estado. El gobierno ha asignado 649.3 millones de dólares para la prevención, mitigación, preparación y repuesta al fenómeno El Niño.

El fenómeno El Niño de 1997 – 1998 que fue muy fuerte provocó, según estimaciones de la CEPAL, daños por 2882 millones, equivalente al 17% del PIB, que contrajo la economía en -2.8%.  Un estudio del BID, publicado en 1999, estimó que las pérdidas directas fueron al menos de US$ 113.2 millones en el sector agropecuario, afectando 540.000 has de cultivo de maíz, arroz, café, cacao, caña de azúcar, banano y pastizales. En el mercado de trabajo, 112.000 trabajadores agrícolas quedaron sin empleo o perdieron ingresos y la inflación pasó del 35% a finales de 1997 a 43% anual en julio de 1988. Estos datos ya nos dan un probable panorama de las pérdidas que enfrentaría el país por los efectos del fenómeno El Niño en 2026 y 2027 que tiene la categoría de muy fuerte.

Consecuentemente, de los datos anteriores resalta que el presupuesto asignado para los efectos del fenómeno El Niño 2026-2027 (US$ 649.3) es muy reducido. Además, según la experta Cornejo, urge actuar ya en la prevención y preparación para evitar daños mayores. Otro aspecto fundamental, es la coordinación entre las entidades del sector público (SGR, municipios, prefecturas y juntas parroquiales), universidades públicas y privadas que tienen investigación y mitigación de riesgos por desastres naturales y sector privado para enfrentar los efectos de dicho fenómeno. En esta coordinación es clave, en la parte técnica, la participación de los expertos ya sean de universidades o sector privado que tengan experiencia en prevención de desastres naturales. El gobierno debe además preparar ya un plan para enfrentar los efectos económicos del fenómeno El Niño: contracción económica, mayor inflación, desempleo, ayuda a los afectados directos del fenómeno y a los campesinos y empresas del sector agropecuario que resulten afectadas. Pero lo fundamental, es prevenir y evitar pérdidas de vida, de viviendas, cultivos, auxiliar a los damnificados a tiempo, de mantener las vías de comunicación para impedir el aislamiento de poblaciones, disponer de puentes Bailey para evitar este aislamiento y entregar la información necesaria para que la gente de las ciudades y sector rural se proteja de las inundaciones por lluvias y de los aluviones que pueden provocar las intensas lluvias y evacuar a tiempo a los afectados. LAS ACCIONES DE PROTECCION DEBEN SER AHORA, TIENE QUE SER PREVENTIVA NO REACTIVA.

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