Luis Rosero M.
La derrota aplastante en el referéndum y consulta popular exige al régimen responder a los desafíos de la desaprobación de su gestión, que exige una rectificación, obligando a un cambio de rumbo, que busque mejorar las condiciones de vida del ciudadano común y corriente, y, por otro lado, diseñe una estrategia efectiva para enfrentar los críticos problemas que enfrenta el país y lo encamine por una senda del desarrollo, distribución más equitativa del ingreso y justicia social.
El triunfo del no puede atribuirse a ningún partido o movimiento político, sino al descontento e inconformidad de la población ante la situación crítica que viven muchos ecuatorianos, a los rasgos del régimen y a una gestión gubernamental ineficiente, que no ha sido capaz, pese a los esfuerzos, de reducir la inseguridad ciudadana, de no atender la crisis social, principalmente de salud y no enfrentar eficazmente la crisis económica actual y la que se viene. En lo político, se requiere llegar a un acuerdo o consenso, con las principales fuerzas políticas, para alcanzar la gobernabilidad y buscar apoyo para enfrentar estos tres problemas que son los más inmediatos y urgentes. Tampoco se puede descuidar atender los problemas estructurales que frenan el crecimiento económico. Sin embargo, el reciclaje y recambio de ministros en la crisis de gabinete, la continuación del conflicto con el Municipio de Quito y el encargo del Ministerio de Salud dejan dudas sobre la necesidad de un gran cambio en el accionar del régimen y parecen no estar a la altura de las circunstancias para entender el mensaje que dejó la aplastante derrota en el evento electoral.
En seguridad, los datos muestran la gravedad de la situación. En los primeros 10 meses, de 2025, las muertes violentas alcanzaron 7553 que superan a las 7062 que se registraron en 2024. Más aún, de acuerdo a la Iniciativa Global Contra el Crimen Organizado Internacional Transnacional, el Ecuador tiene en 2025, un Índice Global del Crimen Organizado de 7.48 que lo ubica como el quinto país más violento del mundo y cuarto en América. Esta situación de inseguridad no solo afecta a toda la población, que ve restringida su movilización y sus actividades cotidianas, sino además a los pequeños empresarios, emprendedores y mediana empresa que ve afectada su actividad económica por la exigencia de extorsiones (vacunas) y la reducción de sus clientes. En consecuencia, urge revisar la política, estrategia y tácticas de seguridad para luchar contra el crimen organizado a fin de que sea más efectiva incluyendo, a quienes están dirigiendo las operaciones de seguridad, para reducir los índices de violencia. Al parecer, la estrategia de mano dura no resulta tan eficaz sino va acompañada de otros componentes.
La crisis social se refleja principalmente en la crisis de salud pública expresada por la falta de medicamentos e insumos médicos, atención tardía y restricciones en los servicios de salud básicos (imágenes, operaciones, etc.). Si bien ya se inició el abastecimiento de medicinas, en ciertos hospitales del IESS, en los hospitales regentados por el Ministerio de Salud (MS), sigue la situación crítica. Otro dato que ilustra la crisis social, es la pobreza. Así, según Unicef, el 36.5% de niños y niñas menores de 5 años esta en situación de pobreza por ingresos. Y, de este grupo, el 20% de los menores de 2 años padece de desnutrición crónica. Si bien ésta se ha reducido a 19% en 2024, sigue siendo alta. Sin embargo, según el Inec, a junio de 2025, la pobreza, por ingresos, a nivel nacional alcanzó 24% y la pobreza extrema 10.4%. Esta es la realidad objetiva, que muestra la gravedad de la crisis social. En consecuencia, al gobierno le cabe establecer estrategias para enfrentar la crisis social, empezando con abastecer de medicinas, insumos médicos, a los hospitales del MS y resolver los problemas de atención tardía y restricciones en los servicios de salud básicos. Se trata de mejorar las condiciones de vida de la población, sobre todo de la más vulnerable.
De la crisis económica, resalta los problemas de empleo, subempleo y el tamaño del sector informal. En efecto, a septiembre de 2025, según el Inec, la tasa empleo adecuado fue 36.1%. O sea, apenas algo más de un tercio tiene trabajo que cubre los beneficios sociales. La tasa de subempleo representó 21.2% y el sector informal alcanzó más del 50%. En este, tema es clave el crecimiento económico y de ahí la necesidad de la reactivación económica. El otro rasgo visible de esta crisis, es el déficit fiscal de 4.4% a pesar de la reforma tributaria basada en aumentar los ingresos tributarios con impuestos y contribuciones. Pero, lo más crítico es la orientación y prioridades de la política fiscal. Para tratar de reducir el déficit fiscal, el régimen ha relegado al sector salud, de ahí, su crisis; a otros sectores sociales y la inversión pública. Ha utilizado como mecanismo la falta de ejecución del presupuesto. A octubre de 2025, el MS ha ejecutado el 42% de su presupuesto. Ya quedan solo dos meses para fin del año y, en diciembre, el Ministerio de Finanzas cierra las autorizaciones de partidas presupuestarias en diciembre. Por otro lado, hay deshumanización en dicha política. Jubilados y discapacitados han optado por un juicio al gobierno para que se cumpla con la devolución del IVA, que les sirve de complemento a sus escasos ingresos. Y pacientes con enfermedades raras formaron el Frente Nacional de Enfermedades Raras para presionar la entrega de medicinas en el sistema de salud pública. El otro problema fiscal crítico es la deuda pública. Más de las tres cuartas partes de esta corresponde a deuda externa, lo que lleva al riesgo de la sostenibilidad de la deuda externa, una nueva reforma tributaria para pagarla y la posibilidad de una renegociación de la misma. Se ha generado el círculo vicioso déficit fiscal – reforma tributaria – renegociación de la deuda, como ya lo he expresado en otros artículos. La deuda se ha utilizado para gastos corrientes y se adquiere deuda para pagar deuda. Nebot, el ex alcalde de Guayaquil, ha advertido “La deuda externa, tal como esta planteada, es una irresponsabilidad pagarla….”
Finalmente, el régimen debería cambiar su forma de accionar políticamente como la judicialización de la protesta, la opacidad, el acoso a los opositores, la cooptación de otras funciones del estado, la deriva autoritaria, etc.
En síntesis, el régimen esta en una encrucijada o ejecuta eficientemente su gestión, cambia de rumbo, respeta la democracia, defiende los intereses nacionales soberana ante las presiones de la geopolítica, elimina los conflictos de interés, reactiva la economía y abandona su autoritarismo o terminará su período debilitado y rechazado por la población. Si quiere legitimarse deberá esforzarse para mejorar las condiciones de vida de la población, actuar políticamente con mecanismos transparentes y respetar la constitución. Si no, pasará a la historia como un gobierno, de un presidente empresario, que será juzgado por el conflicto entre el interés particular e interés nacional. El país necesita un estadista que esté a la altura de las circunstancias para enfrentar los problemas nacionales.