LA GUERRA COMERCIAL DE TRUMP, SUS EFECTOS EN ECUADOR Y OTROS PAISES DE A. LATINA (I)

Luis Rosero M.

La guerra comercial que inició Trump, con el alza del arancel a nivel mundial, tiene muchas implicaciones para el propio EE.UU., Asia, Europa, África y A. Latina. Esta medida es parte de su esquema económico que busca proteger la producción nacional y tratar de reducir los déficits gemelos (comercial y fiscal). El impacto inicial ha sido el desplome de las bolsas mundiales (Wall Street -10% ) y represalias de China con un arancel de 34% a los bienes estadounidenses. Para mostrar mas imposición EE.UU. amenazó con imponer un 50% de arancel adicional a China si no retira su represalia. En esta serie de artículos, sobre el tema, nos referiremos a los aspectos principales de los grupos de aranceles diferenciados según región, a la canasta consumo de EE.UU., en las exportaciones de Asia, el efecto en la UE, el impacto principal en las exportaciones de los países firmantes del tratado comercial (T-MEX) y los efectos en Ecuador y otros países latinoamericanos.

El alza del arancel de EE.UU., al mundo, tiene 3 grupos diferenciados. El primero, están los países asiáticos con los cuales tiene mayor comercio, que les impuso un arancel adicional, como China (34%, que más 20% tiene un 54% total), India (26%), Japón (24%), Taiwán (32%) y Corea del Sur (25%). A sus socios comerciales del T-MEX (Canadá y México) no les aumentó el arancel a los productos que están incluidos dentro de este acuerdo pero si serán afectados por el arancel de 25% al acero, aluminio y automóviles. Sin embargo, no todos los productos que exportan estos dos países a EE.UU. están dentro del T-MEX. En el caso de México, solo el 48% esta dentro del acuerdo. A un tercer grupo se le aplicó un arancel base de 10%, a varios países en los que están incluidos latinoamericanos, o sea afecta Ecuador. El problema es que Trump aplicó esta medida en forma de shock y busca resolver su déficit comercial y fiscal estructurales, en el corto plazo.

En cuanto a la canasta de consumo de EE.UU., esta tiene componentes importados y nacionales. Según artículo de Ana Nieto, de El País, “El 31% de los productos agrícolas importados en Estados Unidos llegan de México. La mitad de la fruta importada llega de este país y dos tercios de los vegetales. Con unas ventas que superan los 21.000 millones de dólares el año pasado, es el tercer proveedor del país, según el Departamento de Agricultura. Canadá es desde donde se importan productos como carnes rojas y de venado, aceites, grano, y frutas y vegetales valorados en una media anual de 31.000 millones de dólares.” Estos productos son también importados de otros países. La Federación Nacional de Minoristas de EE.UU. advirtió que los impuestos (aranceles) los paga el importador y que los trasladará al consumidor final. Esta organización también pronosticó que habría un retroceso en las ventas de 2025, menor al incremento de 3.6% que se alcanzó el año anterior. El presidente de la Reserva Federal declaró que la inflación en EE.UU. podría elevarse por el alza arancelaria y que habría desaceleración en el crecimiento más allá de lo previsto. JP Morgan, el mayor banco estadounidense, pronostica que los aranceles agregarían cerca de 2% a la inflación y prevé un 60% de probabilidades que la economía mundial entre en recesión a fines de año. NBC News, señala que el Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale proyecta que el impacto de los aranceles de Trump podría costar a un hogar promedio 3800 dólares al año. Ya sea por la inflación o la recesión de EE.UU. lo cierto es que se reduciría el consumo de los estadounidenses en 2025, con lo cual las exportaciones de A. Latina tenderían a la baja.

México no solo exporta productos agrícolas a EE.UU. sino que además provee vehículos, partes y piezas de estos, productos de línea blanca, computadoras y electrodomésticos. De Canadá se traen equipos electrónicos y no electrónicos. En consecuencia, el no imponer aranceles a los productos del T-MEX, es un aspecto estratégico para frenar el impacto inflacionario que tendría en los precios de los productos agrícolas y del hogar en el costo de la canasta de consumo de los estadounidenses. El efecto de los aranceles para los hogares estadounidenses, según organizaciones y expertos, sería entre $ 2100 a 3800 dólares al año.  Los productos no incluidos en T-MEX si afectará a México y Canadá, lo que va implicar una serie de negociaciones con EE.UU. para establecer el aumento de aranceles a estos bienes.

La guerra impulsada por Trump viola las normas de la Organización Mundial del Comercio y va a echar por tierra a los acuerdos comerciales firmados por EE.UU. con otros países. Esto sin contar con las represalias de los países afectados con el alza de aranceles sobre todo de Asia. Así, China, Taiwán, Japón y Corea del Sur han declarado que podrían responder a la medida arancelaria. China ya tomó la iniciativa. La Unión Europea, que agrupa a 27 países, también reaccionaría con lo que la guerra comercial se profundizaría. Uno de los objetivos de Trump es aplicar el proteccionismo a la industria, como la automotriz, y a su sector agrícola. Sin embargo, este supuesto efecto proteccionista no considera la reducción de la productividad y el mayor costo laboral en EE.UU., que refleja menos eficiencia productiva. Los países que gozan de mayor productividad, menor costo laboral y aplicación tecnológica a la producción podrían obtener menores costos y ser más competitivos a pesar del alza arancelaria. Trump esta también buscando que ocurra una relocalización de la industria, esperando que, por ejemplo, las fábricas de vehículos estadounidenses, vuelvan a producir en EE.UU.

Vietnam, al que se le impuso un arancel de 46%, planteó bajar los aranceles a cero a EE.UU. La misma línea plantea la UE y Musk también es de la misma idea. Al parecer, podría haber una posibilidad de negociación de los aranceles pero la amenaza de Trump de imponer un arancel adicional de 50% a China deja dudas. Los efectos de la medida en EE.UU. y en el mundo puede ser un factor que lleve a presionar al magnate para una solución negociada y no amenazadora.

Deja un comentario