El SIBO es el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado que, dependiendo de su tipo, causa una serie de síntomas como gases, flatulencia, hinchazón, dolor, diarrea y estreñimiento. Hay varias causas que provocan la enfermedad: gastritis, hipertiroidismo, enfermedades hepáticas, medicamentos que afectan la bomba de protones, etc.[1]
Esta enfermedad se detecta con una prueba o test de aliento o aire espirado, la más utilizada, para verificar la presencia de ciertos gases que clasifica los dos primeros tipos de SIBO como:
- De hidrogeno
- De metano: por crecimiento exceso de arqueas, genera gases, hinchazón, diarreas, etc.
Hay otros test que identifican otros dos tipos:
- De sulfuro de hidrogeno: sus síntomas principales son gases con mal olor, mal aliento, inflamación, hinchazón, dolores de cabeza, etc.
- De hongos, comúnmente cándida: se verifica con un test de orina o de heces[2]
El tratamiento del SIBO tiene tres pilares: 1. Remisión, 2. Mantener la remisión y 3. Tratar o modificar la causa de la enfermedad. Se recomienda, dependiendo del tipo de SIBO, un tratamiento:
1.Con antibióticos de amplio espectro por dos semanas
2.Después de la remisión, SIBO puede reaparecer. Se sugieren algunas opciones para mantener la remisión: medicamentos promotores de la motilidad intestinal (puesto que la motilidad es un determinante del flujo y la estasis del intestino); dieta baja en FODMAP: hasta la fecha, no hay ningún estudio que compruebe los efectos de este tipo de dieta en SIBO, no obstante, las intolerancias a sacáridos son frecuentes SIBO, y teóricamente, una dieta baja en alimentos fermentables disminuye la probabilidad de sobrecrecimiento bacteriano por un ambiente menos favorable para ello.
3.SIBO suele ser una enfermedad secundaria a otra, y mientras no se elimine la causa, la reaparición de SIBO tiene una alta probabilidad. No obstante, muchas veces es imposible eliminar la causa primaria. Aquí, entran en juego los probióticos, prebióticos y/o simbióticos con el objetivo de sustituir la microbiota “mala” por la “buena”. Un estudio reciente muestra que la suplementación con probióticos puede reducir el sobrecrecimiento bacteriano, reducir las concentraciones de hidrógeno y aliviar el dolor abdominal.[3]
En Ecuador, uno de los laboratorios que realiza el test de SIBO es Interlab.
[1] https://www.youtube.com/results?search_query=Como+se+trata+el+SIBO+y+que+opciones+de+tratamiento%2C+Lucia+Redondo
[2] Idem nota 1
[3] https://www.endocrino.cat/es/blog-endocrinologia.cfm/ID/8204/ESP/sibo-sobrecrecimiento-bacteriano-intestino-delgado-.htm