LOS 100 DIAS DE MILEI EN SU EXPERIMENTO ECONÓMICO Y SUS EFECTOS (I)

Luis Rosero M.

Con el experimento económico de Milei -como en el de la convertibilidad- aplicó medidas ultra radicales desde el inicio con -la fuerte devaluación y el ajuste fiscal draconiano- seguidas del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) y la ley Ómnibus (Combo) que provocó una desregulación a ultranza -DNU- y busco la privatización del estado. Pero también fue radical la aplicación vía shock (de un solo golpe) que, en los primeros 100 días, han causado un fuerte aumento de la inflación, eliminación de subsidios de servicios públicos que han deteriorado el ingreso real de la clase media, los asalariados e informales. Si bien logró alcanzar un superávit fiscal, como toda política económica tiene un costo, este han sido cargado a los sectores más débiles de la sociedad y no la casta política como prometió Milei. La crisis social se agrava con más pobreza y deterioro del nivel de vida. Las dos derrotas legislativas -el rechazo de la ley ómnibus y del DNU por el Senado -la primera instancia- ponen en vilo al experimento económico.

La devaluación de más de 100%, buscaba reducir la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el dólar blue (m. paralelo). Además de esto trata de incentivar la liquidación de divisas de las exportaciones para aumentar el ingreso de dólares que fortalezcan la reserva monetaria internacional (RMI), uno de los aspectos claves para reducir la brecha cambiaria y, en el mediano plazo, instrumentar la dolarización. Esta medida impactó sobre las expectativas de inflación que aumentaron los precios.

Así, la inflación de diciembre de 2023 alcanzó 25.5% y la anual 211.4%. En enero de 2024, comenzó la disminución de subsidios a la energía, transporte y otros servicios públicos que llevó la inflación a 20.6% y la anual 254.2%. En febrero, la inflación mensual alcanzó 13.2% por el aumento de servicios de comunicaciones, transporte y vivienda, gas y electricidad. Esta última aumentó entre 65 – 150%.  Todas estas subas se explican por la reducción de subsidios a estos componentes de la canasta básica. Así, se incrementaron el precio de la nafta, alquileres, tren subterráneo, empresas de salud prepagadas, internet, TV cable y gas. La inflación anual llegó a 272.6% siguiendo la tendencia alcista. Si bien el aumento de precios mensual se redujo su índice se mantiene alto, lo que implica un deterioro del salario real que, en diciembre de 2023, ya alcanzó 13%. En diciembre de 2023, la inflación de alimentos y bebidas no alcohólicas estuvo entre las más alta (25.5%), bajando en enero de 2024 (20.6%) y en febrero (13.2%). Si bien cayó este tipo de inflación, mantiene un nivel elevado. Esto se produjo por liberación de precios que llevaron a las grandes empresas de distribución de alimentos a subir constantemente los precios y reetiquetar estos (Unilever, Procter & Gamble, Arcor, La Serenísima, Bimbo, etc.), reflejando el poder oligopólico de estas empresas que ha obligado al gobierno a abrir las importaciones de alimentos para frenar la inflación. En la estrategia antiinflacionaria el gobierno está aplicando un recorte de la demanda agregada (contracción del consumo) para reducirla y presionar a la baja los precios de los productos de la canasta básica y, obligado por los hechos, someter a competencia a las grandes empresas distribuidoras de alimentos a través de mayor nivel de importaciones de productos de la canasta básica.

Para reducir el déficit fiscal, aplicó un ajuste draconiano. Además de la reducción de los subsidios al transporte, vivienda, gas y electricidad, recortó cerca del 40% las jubilaciones y pensiones, uno de los gastos más altos del estado, también se aminoró la plantilla del sector público y se ha llegado hasta cortar el gasto en ciencias. En resumen, disminuyeron los salarios públicos, subsidios (64%) y la inversión pública (86%). Aún más, se derogó la ley de alquileres que hizo que los arriendos sean más altos. Por el lado de los ingresos públicos, hay que considerar el aumento del impuesto país. Adicionalmente, restringió la entrega de transferencias a las provincias. Como consecuencia de este tremendo ajuste el gobierno anunció que, en enero de 2024, había alcanzado superávit fiscal.

La desregulación de la economía se hizo a través del DNU, que reformó o eliminó más de un ciento de leyes con el propósito de alcanzar apertura económica, reforma del estado, reforma laboral que incluye redefinir los contratos colectivos, régimen de trabajo agrario, comercio, teletrabajo. Se derogan algunos artículos de leyes relacionadas con los sectores de minería, energía, energía renovable, actividad aerocomercial, justicia, salud -incluye medicina prepagada, sistema nacional de seguros de salud, receta electrónica-, comunicación, deportes y turismo. El objetivo es la desregulación de  estas actividades y la propiedad de los recursos naturales para que el sector privado tenga plena libertad de mercado. Sin embargo, el Senado argentino rechazó el DNU y ahora para que no tenga vigencia falta la decisión de la Cámara de Diputados. Por otro lado, el sector sindical presentó una demanda ante la justicia para frenar la reforma laboral -incluida en el DNU- que negó la vigencia de la misma. También el gobierno enfrentó un paro aereonáutico, por parte de sus empleados, que reclamaban alza salarial. Así mismo, la justicia federal de Entreríos dejó sin efecto los aumentos aplicados por una empresa de medicina prepagada. La segunda derrota legilativa fue con a ley Ómnibus que no fue aprobada por el Congreso.

El Observatorio social de la Universidad Católica, señala que, en el tercer trimestre de 2023, la pobreza alcanzó 44.7%, en enero de 2024, se disparó a 57.4%, relejando el nivel de la población que estuvo por debajo de la línea de pobreza. Además, calculó que 27 millones son pobres y 7 millones serían indigentes. Este es el impacto social del programa económico de Milei y, en lo económico, hubo un decrecimiento del 1.6% en 2023 y el FMI estima un descenso de la economía de 2.8% en 2024. Esto se debe a una crisis que se venía arrastrando, al programa económico que es recesivo, que atiza la redistribución negativa del ingreso y aumenta la pobreza e indigencia.

Si bien es necesario la estabilización de precios y el equilibrio fiscal, para sentar las bases del equilibrio macroeconómico, el ajuste no lo pago la casta política como anunció Milei, sino que fue la población principalmente la clase media, pobre, jubilados y trabajadores. Hay que considerar que la política antiinflacionaria y el ajuste serán recesivos, como ya prevé el FMI, que agudizarán el fuerte impacto social del programa antinflacionario y de ajuste fiscal. En crisis, en lo social, la repuesta de la calle, o sea la protesta o movilización social, son el principal riesgo del gobierno para llevar adelante su plan económico. Este podría ser sostenible si logra tener éxito la política antiinflacionaria y el ajuste fiscal. Pero, además, requiere reducir la brecha cambiaria que, a su vez, depende de las RMI, las exportaciones y financiamiento externo. Al parecer, Milei busca un nuevo acuerdo con el FMI que respalde su plan económico y le proporcione recursos para aliviar su restricción financiera en divisas. Ya la Primera Subdirectora Gerente del FMI reconoció y advirtió “Dado los costes de estabilización a corto plazo, es esencial sostener esfuerzos para apoyar a los segmentos vulnerables de la población y preservar el valor real de la asistencia social y las pensiones, así como garantizar que la carga del ajuste no recaiga desproporcionadamente sobre familias trabajadores ”El experimento de Milei está en duda ya que depende -el DNU- de la aprobación de la Cámara de Diputados. Esto es el reflejo del mal manejo político del gobierno que quiere imponer decisiones sin negociar con el Congreso.

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