Luis Rosero M.
Este gobierno, como los últimos cinco, enfrenta el recurrente déficit fiscal con una espiral de remisión tributaria, más ingresos tributarios y mayor endeudamiento, que implica una mayor carga tributaria para los ciudadanos. Si estos no alcanzan, se recurre a reformas tributarias que refuerzan dicha espiral. Lo preocupante de esta tendencia perversa es la recurrencia a reformas tributarias y endeudamiento externo que pone en riesgo la sostenibilidad de la deuda. Y lo más grave de dicha tendencia es que la mayor carga tributaria tiende a recaer sobre la mayoría ciudadana y los más vulnerables de la sociedad. En este artículo trataremos estos tres aspectos que vienen incluidos en la proforma del Estado de 2024.
La proforma del Estado 2024 alcanza a 35536 millones de dólares, un aumento de 13% respecto a la del año pasado que significa 4000 millones más. La misma refleja un déficit cerca de 6000 millones. Esta muestra un cambio importante respecto al financiamiento con los ingresos petroleros, ya que solo contribuirán con el 3.7% por el cierre del ITT, lo que a su vez conduce a aumentar la presión tributaria.
La proforma 2024 muestra el problema estructural del estado ecuatoriano a mantener permanentemente déficit fiscal. El de 2024 se cubrirá con una lluvia de impuestos y otros ingresos: IVA al 15%, ICE de 5%, contribuciones de grandes empresas y bancos, adelanto del impuesto a la renta de 2024, venta de oro, parte de la RM, que aumento las ganancias del Banco Central que fueron trasladadas -por ley- al Ministerio de Finanzas, impuesto a los pronósticos deportivos, renegociación de los contratos con las telefónicas, focalización del subsidio a las gasolinas, etc. O sea, hay un problema de financiamiento permanente que se cubre con más ingresos tributarios, otras fuentes y más deuda interna y externa. No hay esfuerzo por reducir el gasto superfluo. Con este facilismo tributario, a la población se le comprimen cada año sus ingresos, se perdona intereses y multas a las grandes empresas y aumenta el riesgo de un default. ¿Pero como es posible que buscando la reelección el gobierno incremente impuestos que son impopulares? El golpe de efecto de la leve reducción de la inseguridad ciudadana -por la acción de las FF. AA.- es el gancho de que se valió el gobierno para lograr la lluvia de impuestos y otras fuentes de ingresos.
En la proforma de 2024, no se incluye el alza del IVA ni las contribuciones porque no se ha promulgado en el Registro Oficial. A pesar de que el Presidente propuso un incremento de 1% permanente en este año y 1% adicional temporal, para 2025 y 2026, ahora dio marcha atrás y va a incrementarlo hasta el 15%, a partir de abril de 2024, basado en el argumento que hay que aumentar el empleo y enfrentar los gastos de las inundaciones. O sea, la población va a tener que pagar, desde el segundo trimestre de este año, 3% más del IVA. Esto significa reducir un monto mayor el ingreso a la población si es que se hubiera cumplido la propuesta flexibilizada del presidente. Si bien, las grandes empresas y los bancos deben realizar una contribución extraordinaria temporal 2024-25, en cambio, a la mayoría se le está exigiendo un mayor aporte con el IVA ya que el monto que se recaudará, con un IVA de 15%, hasta fines de 2025, va a ser mucho mayor a la contribución de las empresas y bancos. En otras palabras, el mayor peso de la crisis fiscal la va a pagar la mayoría de la población. Esto sin contar con el efecto inflacionario que va a significar ese aumento del IVA. Además, el gobierno anunció la focalización de los subsidios a la gasolina extra y ecopaís, lo que implicará un aumento del costo del transporte y más inflación.
Nuevamente, como lo han hecho los otros gobiernos, la proforma de 2024 contempla un endeudamiento externo de 4700 millones abultando aún más la deuda externa. Esta política de endeudamiento externo pone en riesgo la sostenibilidad de la deuda externa que se basa en la capacidad de pago de la nación. Cuando crece dicho endeudamiento aumenta el servicio de la deuda externa (capital más interés), lo que obliga, cada vez, a cubrir dicho servicio acudiendo al aumento de impuestos o reformas tributarias. Cuando no hay recursos para ello, se acude a la renegociación de la deuda externa que implica más costo financiero para el presupuesto del estado.
La proforma 2024 tampoco señala si se van a pagar los atrasos de 4000 millones de atrasos a proveedores, GAD, IESS, jubilados, etc. que son otros de los afectados por la crisis fiscal.
No es casual que el IVA se aumente al 15%, desde abril de 2024, las otras medidas impositivas, ni la mayor deuda externa pues el gobierno está preparando el camino para la firma de una carta de intención con el FMI que además de obtener más financiamiento de este organismo se condicionará al país a una austeridad fiscal y una política económica restrictiva. El aumento de impuesto, principalmente del IVA, es recesivo y nos encaminamos con todas estas medidas económicas y las que impondrá el FMI a una mayor desaceleración de la economía menor al 0.8% proyectado por el Banco Central que podría llegar a crecimiento cero con los impactos del fenómeno de El Niño y la Niña, lo que implica que el empleo casi no aumentará. El 2025 no resulta tan alentador pues, en ese año, tendrá el país que pagar un mayor nivel de amortización de la deuda externa con lo que tendríamos nuevamente una reforma tributaria para poder cubrir el servicio de dicha deuda.