Luis Rosero M.
Con una amplia ventaja, Milei ganó la presidencia de Argentina generando un terremoto político en la Argentina que antes decidía, en las elecciones, entre el peronismo y la derecha. El sismo también será en la economía y en lo social por lo radical y los efectos de sus propuestas. Se extiende así, a América Latina, la tendencia mundial del avance de esta tendencia ultra y que convenció a los electores argentinos que, por casi medio siglo, han sufrido crisis tras crisis las cuales continuamente agravaron sus condiciones sociales y encontraron en Milei un redentor. Fue decisivo, en su triunfo, el apoyo de la derecha.
La realidad económica y social peso más que las propuestas del peronismo. En efecto, la inflación de 137%, el aumento de la pobreza a 40% y la aparición del hambre son sólo tres indicadores que reflejan la grave crisis económica y social de Argentina. La depreciación continúa del peso y el reetiquetado de precios de productos de la canasta básica alimentaron la inflación, y, la desaceleración constante de la economía, el desempleo y el aumento del costo de la vida condujeron al crecimiento de la pobreza.
Los argentinos recuerdan la política extrema, aplicada por el peronismo, que supuestamente iba a superar la crisis económica pero los efectos de la convertibilidad, el corralito (congelamiento de depósitos) y el abandono de ésta provocaron muchos estragos que empobrecieron a la población, desequilibraron la macroeconomía y pulverizaron su nivel de vida. La situación económica y social se agravó con las medidas económicas y el fuerte endeudamiento de Macri (derecha) con el FMI. Milei aprovechó el desencanto y sufrimiento de la gente, por las consecuencias de la política económica y social que aplicó el peronismo e infundió temor que de seguir con éstas el país corría el riesgo de un derrumbe total y quebraría. Ante esta advertencia la gente creyó ver en Milei un salvador y un redentor. Propuso medidas económicas radicales que supuestamente acabarían con el desastre dejado por el peronismo y el país resurgiría encaminándose por la senda del crecimiento, progreso y generación de empleo.
Las medidas más radicales de Milei son cuatro. Una es aplicar la dolarización. Dos, eliminar al Banco Central para acabar con la inflación. Si bien, la experiencia de Ecuador, confirma la posibilidad de reducir la inflación ya que se eliminan las expectativas inflacionarias provenientes de la depreciación cambiaria. Sin embargo, para aplicarla requiere tener suficientes de reservas para que se pueda establecer un tipo de cambio razonable. Dependiendo de esta definición, el nivel de ajuste será mayor o menor (variando el valor de los activos) recaerá sobre toda la población sobre todo a la clase media y afectando a los más vulnerable y de menores recursos dado que el costo de la vida aumentará por el ajuste de precios, previo a la dolarización, como ocurrió en nuestro país.
Otra propuesta, es reducir 15% del gasto público para aminorar el déficit fiscal, que provoca inflación si es financiado con emisión monetaria qué, según la tesis de esta corriente. Habría un reordenamiento y priorización del gasto. Entre los gastos eliminados estarían los subsidios sociales que, si se aplica en el corto plazo, causaría serios estragos en la población más vulnerable y profundizaría el deterioro de las condiciones de vida y la pobreza.
Además, se aplicaría una reforma estructural para reducir el tamaño del estado, a través de la privatización, eliminando las empresas e instituciones publicas que pasarían a manos de empresas de capital privado, que implicaría ajustes de precios y tarifas de servicios públicos.
También buscaría que impere plenamente la economía de mercado hasta tal punto que propone crear hasta un mercado de órganos, que las empresas manejen las asociaciones de futbol, etc. Dicho en otras palabras, que en todo ámbito productivo, comercial, financiero, deportivo, etc. se definan los precios a través de la oferta y la demanda, sin controles ni regulaciones.
El desafío de Milei es, qué aplicando sus ideas ultras, logre la estabilización económica y mejore las condiciones de vida. Lo primera implica generar crecimiento económico, empleo, equilibrios fiscal, monetario, de balanza de pagos, etc., elevar la RMI, pagar y renegociar la deuda externa, etc. En lo social, reducir la pobreza, la miseria y el hambre. Surge la interrogante sobre si la política económica será de shock o gradual. Esta repuesta es vital, pues definirá el nivel de impacto de las medidas tanto en lo económico y en lo social. También debe probar que los mercados funcionando libremente permitan mejorar la distribución del ingreso y, en consecuencia, la calidad de vida de la población. En suma, el reto de Milei es equilibrar la economía para encaminarla hacia el crecimiento, generación empleo y reducción de la pobreza. En las relaciones exteriores habría muchos cambios políticos y, en el comercio, implicaría renegociación o abandono de ciertos bloques comerciales. Los riesgos son el autoritarismo, abuso de poder y el irrespeto a los derechos ciudadanos.
Excelente reportaje; imparcial, didáctico y realista. Felicitaciones!!
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