INDICIOS DEL MANEJO ECONOMICO DEL NUEVO GOBIERNO

Luis Rosero M.

La gira al exterior, del presidente electo, y, el nombramiento de los primeros ministros revelan ciertos indicios sobre la política económica que aplicaría para enfrentar la crisis económica y social. Hay mucha expectativa sobre la gestión del nuevo régimen respecto a la inseguridad ciudadana, el deterioro del mercado laboral, la pobreza y los problemas económicos. El desafío es estar a la altura de las circunstancias y mostrar resultados que alivie el deterioro del nivel de vida de los ecuatorianos. Lo fundamental es definir prioridades en los problemas económicos y sociales.

El aumento de la inseguridad ciudadana, deterioro de las finanzas públicas, aumento del desempleo y subempleo y del sector informal y apagones reflejan lo principal de la situación apremiante del país. El presidente saliente, en las últimas semanas, se dedicó a viajar al exterior, entregar condecoraciones y escribir un libro titulado 900 días de gobierno. El Expreso publicó un artículo “900 días de fracaso ¿Para qué quiso ser presidente?” El título del artículo expresa claramente como fue la gestión del mandatario saliente que, contrario a la realidad, declaró dejar un mejor país que el que recibió.

La gravedad de la situación fiscal del país es revelada por el débito por parte del Ministerio de Finanzas, de un millón de dólares, de las cuentas de Tame en liquidación, acción inédita en el país. Dicho Ministerio reveló que, el déficit fiscal, a fines de Octubre de 2023, alcanzaría 2.7% del PIB. Se estima que este llegaría a fin de año al 5% del PIB, mostrando la penuria económica de la caja fiscal. En cuanto, al mercado laboral, el Ministerio de Trabajo, anunció que en octubre se perdieron 75.000 puestos de trabajo principalmente en la agricultura, ganadería pesca, uno de los sectores de más generación de empleo y la tasa de subempleo alcanzó, en el III trimestre de este año, el 20%.  A más de eso, las estadísticas laborales muestran que ya en el sector informal hay 5 millones de personas. Y, respecto a la situación social, según el INEC la pobreza por ingresos, a junio de 2023, alcanzó 27%, y, la pobreza extrema llegó a 10.8%, y, el otro indicador que refleja la gravedad de la crisis social es la desnutrición crónica infantil que, a pesar de que se redujo, a nivel urbano representó el 20.1%, siendo más grave aún en el área rural que alcanza 28.7% en lo que va del 2023. A eso se suma la presencia del fenómeno de El Niño que ahondará la crisis económica y social e impactará en el crecimiento económico dependiendo de la intensidad de dicho fenómeno.

Una cosa son los ofrecimientos de campaña y otra la realidad objetiva que muestran estos indicadores revelando la gravedad de la crisis económica y social del país. Para enfrentar el déficit fiscal, como señalé en un artículo anterior, el nuevo régimen aplicará una reforma tributaria que, por la iliquidez fiscal, podría incluir una amnistía tributaria. Como son necesarios más recursos públicos, en su gira, el presidente electo anunció su intención de solicitar un préstamo puente al FMI y apoyo de otros organismos multilaterales. En la delegación que asistió a la primera reunión entre el presidente electo y el saliente resaltó la presencia de A. Dahih, conocido monetarista, que explicaría el acercamiento al FMI y quien sería el asesor económico del régimen. La línea de política económica sería de carácter ortodoxo y la exigida y condicionada por el FMI para sus créditos a los países que los soliciten. Esto podría implicar más ajuste fiscal por el lado del gasto (reducción o eliminación subsidios, elevación de tarifas de servicios públicos, recorte y reducción del tamaño del estado, etc.) y, por los ingresos (aumento de la base tributaria, reducción de la elevación, nuevos impuestos, etc.). Habría también, en el acuerdo con el FMI, reformas estructurales (fiscal, monetaria, apertura comercial, laboral, competitividad externa, etc.).

El nombramiento de los ministros refleja la formación de un gabinete integrado por muchos empresarios que implicaría fortalecer la economía de mercado. El nombramiento de las ministras de Industrias y Comercio Exterior así como la de Relaciones Exteriores serían claves para impulsar la aplicación de los acuerdos comerciales con China, Corea del Sur y otros que estarían en proceso de firmarse. La última cartera de estado emularía de política de sus embajadas, aplicada por Brasil, que las transforma en promotoras de comercio y principalmente de las exportaciones. La nombrada Ministra de Finanzas y Economía, no ha comentado nada sobre su gestión lo que genera incertidumbre sobre el manejo económico.

Respecto al mercado de trabajo, para la generación de empleo el presidente electo señaló en la campaña la atracción de inversión extranjera e incentivos tributarios para empresas que generen inversiones que contraten mano de obra local. Lo primero es complejo ya que este tipo de inversión ingresa a un país cuando le aseguren seguridad jurídica, tratados de inversión, ciertas garantías mínimas, libre repatriación de utilidades, resolución de conflictos en cortes internacionales o mediación privada, la situación macroeconómica, etc. No es casual, que el riesgo país aumentará después de las declaraciones del presidente electo, en su gira. A los inversionistas y a los acreedores de la deuda externa les interesa tener certidumbre económica, la estabilización económica  y recursos para pagar dicha deuda. En la actual situación del país lo anterior no se puede alcanzar en el corto plazo y requiere que los tratados pasen por la Asamblea Nacional. Para generar empleo, en el corto plazo, es interesante la propuesta del presidente electo de reducir el IVA para los materiales de construcción para incentivar este sector generador de alto empleo. Pero, el empleo depende principalmente del crecimiento económico. Las proyecciones indican la desaceleración de esta variable clave. Así, el Banco Mundial pronostica, para 2023, una tasa de 1.3%, el FMI 1.4% y el Banco Central estima 1.5%. Lo más crítico es que para 2024 el FMI prevé una tasa de 1.8%, el Banco Mundial 1.9% y el Banco Central la reduce a solo 0.8%, o sea llegaremos al estancamiento económico.

En síntesis, el presidente electo tiene un gran desafío para enfrentar la crisis económica. Para llevar adelante sus propuestas es clave disminuir incertidumbre sobre el manejo económico, reducir la inseguridad ciudadana, incentivar el crecimiento económico, generar empleo, atenuar la pobreza, generar la liquidez fiscal e incrementar los ingresos públicos y enfrentar el fenómeno El Niño con eficacia. Estas deberían ser las prioridades y, en ese orden, de su corto mandato.

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